Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Catarsis musical con "Jephtha": éxito extraordinario en el Auditorio de Oviedo

"Il Pomo d’Oro", con DiDonato y Spyres de protagonistas, cosecha un éxito extraordinario con el oratorio haendeliano en el Auditorio Príncipe Felipe

Joyce DiDonato, ayer, en el Auditorio, en su actuación con «Il Pomo d’Oro». | PABLO RODRÍGUEZ PIQUERO

Joyce DiDonato, ayer, en el Auditorio, en su actuación con «Il Pomo d’Oro». | PABLO RODRÍGUEZ PIQUERO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

J. mallada

Oviedo

El Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo vivió anoche una de las jornadas más exitosa de la temporada de su ciclo principal de conciertos. El programa, organizado por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo –con la colaboración de LA NUEVA ESPAÑA–, contaba para la jornada de ayer con el oratorio de Haendel "Jephtha", obra que, interpretada por la orquesta y el coro de "Il Pomo d’Oro" sólo ha podido disfrutarse, en nuestro país, en el Teatro Real y en la capital del Principado. Como era de esperar y al margen de las excelentes prestaciones de las agrupaciones, dirigidas por Francesco Corti, el protagonismo de la tarde-noche recayó sobre el estelar sexteto solista, encabezado por el tenor Michael Spyres como Jephtha y la mezzosoprano Joyce DiDonato en el papel de Storgé.

Los más de setenta número que conforman el oratorio permitieron a los músicos exhibir todas sus virtudes ante un auditorio muy respetuoso que presentaba una gran entrada. El barítono Cody Quattlebaum (Zebul) mostró una voz poderosa, carnosa y bien timbrada con una imponente proyección, aunque con fraseos algo toscos en comparación con la elegancia de sus compañeros.

Jasmin White fue Hamor, guerrero prometido a Iphis que desplegaría su timbre de alto, con una voz no demasiado oscurecida, pero con graves siempre cuidados y solventes. Igualmente, Anna Piroli, integrante del coro, encarnó al Ángel, rindiendo a buen nivel en el recitativo y en el aria que interpretó en el tercer acto.

El trío protagonista fueron palabras mayores. Joyce DiDonato, que parecía arrastrar una leve cojera, rindió al público desde sus primeras intervenciones, como quedó de manifiesto en el aria "In gentle murmurs will I mourn", con una musicalidad extraordinaria.

El mismo efecto tuvo la cálida voz de Spyres, con unos agudos bien cubiertos y unas coloraturas resueltas con brillantez. El tenor destacó durante todo el concierto en los pasajes de mayor lirismo, como en "For ever blessed be thy holy name".

Mélissa Petit desempeñó el rol de Iphis. La soprano aportó la calidez y dulzura precisas ante una orquesta y coros bien balanceados que arroparon, en todo momento, a los solistas.

Finalmente, tras casi tres horas y media de velada musical, todo el auditorio se puso en pie sin excepción para despedir a los artistas entre aplausos y gritos de "¡bravo!".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents