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Sato exhibe la versatilidad de la OSPA

El violinista y director japonés ofrece una versión vibrante de las obras de Bach y Mozart en el segundo concierto de la temporada de la sinfónica

Shunske Sato, solista y director de la velada, saludando a los músicos de la OSPA durante el concierto. | MARIO CANTELI

Shunske Sato, solista y director de la velada, saludando a los músicos de la OSPA durante el concierto. | MARIO CANTELI

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) ofreció anoche la segunda cita de su temporada de abono, titulada "Bach y Mozart", en un programa donde se podía percibir un interesante diálogo e influencia entre ambos compositores. Al frente de la orquesta se situó el violinista Shunske Sato, que ejerció de solista y director y extrajo una sonoridad compacta y sedosa de los profesores de la OSPA, muy motivados y bien ensamblados a lo largo de la velada.

La "Sinfonía número 1 en mi bemol mayor" de Mozart ya anticipó los resultados finales del concierto, con una disposición particular para favorecer un sonido compacto de las cuerdas. Pero sería en las piezas de Bach donde la formación ofrecería una versión notable. La "fuga número 9 en mi mayor" de "El clave bien temperado" (en la orquestación mozartiana) estuvo bien ajustada y el "concierto para violín número 1 en La menor" dejó una sonoridad brillante y esmaltada por parte de Sato, con una orquesta en segundo plano que arropó al japonés con mucho celo.

La velada, patrocinada por LA NUEVA ESPAÑA se estructuraba en una única parte sin pausa, continuando con la "Sinfonía en Sol menor op. 6, número 6" de Johann Christian Bach, con un carácter algo más sombrío, para culminar, como se había iniciado: con Mozart. El "rondó para violín y orquesta en Do mayor" permitió a Sato mostrar su talento, con unas texturas diáfanas muy bien resueltas.

El concierto, de una hora de duración, finalizó mediante el "Molto allegro" de la "Sinfonía número 41 en Do mayor", atractiva con el juego de dinámicas y volúmenes implementados por los músicos, despedidos entre ovaciones por un público más numeroso de lo habitual.

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