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Fauna salvaje a las puertas de Oviedo: “Chipi”, el burro de una familia de Puerto, muere tras un ataque de lobo

El animal, con un gran valor sentimental para sus dueños, estaba en una finca en el centro del pueblo: "Ya no es que los lobos bajen de vez en cuando, es que están aquí de continuo", dicen los vecinos

"Chipi", el burro quefue atacado por los lobos en Puerto.

"Chipi", el burro quefue atacado por los lobos en Puerto. / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

En cuanto la mujer escuchó cómo ladraban sus perros, ya supo que algo no iba bien. Eran las cinco de la mañana cuando esta vecina de Puerto se asomó a la ventana y vio a los dos burros de la familia Álvarez corriendo por la carretera que atraviesa el pueblo, una localidad del Oviedo rural situada a escasos doce kilómetros de la calle Uría. Detrás iba un lobo, mordiéndole las patas a “Chipi”, que trataba de defenderse lanzando coces. “Mili”, la burrita, corría delante, huyendo despavorida. La mujer comenzó a gritar y a hacer ruido. El animal se asustó y se fue, pero el daño ya estaba hecho: “Chipi”, que tenía tres años, no pudo recuperarse de las heridas y hubo que sacrificarlo.

El ataque ocurrió en una finca situada en el propio núcleo del pueblo, con varias casas al lado. El padre de Andrea Álvarez fue quien encontró al animal al día siguiente. Estaba lejos de la finca, muy asustado y herido de gravedad. “Tenía las patas destrozadas y muchas mordidas por todo el cuerpo”, explica la joven, que tiene 23 años. El pastor eléctrico de la finca en la que estaban los burros seguía encendido, pero el cierre, todas las estacas, estaban arrancadas. El guarda de la zona certificó el ataque de lobo y el veterinario confirmó la peor de las noticias: “Las heridas estaban muy infectadas, no había nada que hacer”. Lo único positivo es que “Mili” logró salvarse sin un solo rasguño.

“Chipi” no era un burro cualquiera. Había pertenecido al tío de Andrea, fallecido joven hace dos años, y desde entonces ella lo cuidaba con cariño. El burro era un recuerdo vivo de su familiar, una presencia que consolaba. “Le tenía muchísimo aprecio, era como una parte de su tío que seguía viva. El Principado nos pagará los daños, casi seguro, pero hay cosas que no se arreglan con dinero”, cuenta la madre de la joven. La pérdida ha sido especialmente dura, ya que Andrea también sufrió la muerte de su hermana en febrero de este año. “Mili”, la compañera inseparable de “Chipi”, también se ha quedado sola en la finca.

Alerta en la zona rural

El suceso ha encendido de nuevo las alarmas en Puerto, un pueblo del concejo de Oviedo que lleva mucho tiempo alertando de la presencia de fauna salvaje muy cerca de las casas y al lado de la ciudad. Hace sólo unas semanas, las cámaras del joven Jorge Álvarez Campos, un joven aficionado a la naturaleza, grabaron a dos osos pardos a menos de cuatrocientos metros de las viviendas. “Antes oías hablar de lobos o de osos en el monte, pero ahora están aquí mismo”, lamenta un vecino. “No hay que irse a Somiedo para verlos, están a la puerta”, añade.

Además, en los últimos meses se han registrado más ataques de lobos en la zona rural del municipio. “Esto ya no es una cuestión del monte”, protestan los vecinos. “Estamos hablando de animales domésticos y dentro de los pueblos”. En la finca de los Álvarez, donde “Chipi” y “Mili” pastaban cada día, solo queda ahora una cuerda vacía, el cierre arrancado y un silencio que duele. “Ya no es que los lobos bajen de vez en cuando, es que ya están aquí de continuo”.

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