Aquella Caja de Reclutas en Oviedo por la que pasaron generaciones de asturianos y una singular piscina: historia del Acuartelamiento del Rubín
Un repaso a los orígenes y vicisitudes de un enclave estratégico de la capital de Asturias

Cola para la Caja de Reclutas que estaba ubicada en el Rubín. / Santiago García López
La Caja de Reclutas —posteriormente llamada Zona de Reclutamiento— es recordada por varias generaciones de asturianos como el lugar al que acudíamos para consultar las listas del sorteo, que durante años allí se elaboraban y/o publicaban, y para recoger el petate antes de partir hacia los Centros de Instrucción de Reclutas.
En abril de 1920, Oviedo sentía la necesidad de incrementar su guarnición militar. Aunque ya se había cerrado la adquisición del Seminario – posterior cuartel de Pelayo-, la opinión pública aspiraba entonces a que la provincia acogiese un Regimiento de Ingenieros con sede en la ciudad. Como toda negociación de este tipo implicaba ofrecer terrenos al Estado, la representación municipal se comprometió a adquirir para tal fin la magnífica finca del Rubín. Sus propietarios la ofrecían por la cantidad —nada despreciable para la época— de 250.000 pesetas, con la condición de que fuese destinada al alojamiento del citado regimiento. Sin embargo, aquella operación no prosperó. No obstante, en ese mismo año la prensa ovetense reactivaba una campaña para que se adquiriese la finca por parte de capitalistas locales, esta vez con la intención de destinarla al alojamiento de un regimiento de Caballería. Finalmente, fue el propio Ayuntamiento quien compró la finca, la donó al Ministerio de la Guerra y, al menos parcialmente, se utilizaron sus instalaciones para alojar al Sexto Regimiento de Zapadores, incluyendo las caballerizas.
Las obras del cuartel estaban previstas para 1924, pero en junio de 1926 seguían sin avances sustanciales: según las crónicas de la época, "en realidad allí hay que admirar: ver muy poco". En octubre de ese mismo año se publicaba que "se espera que en algún tiempo se construya", expectativa que se concretó un año después, cuando en octubre de 1927 el expediente para la construcción del cuartel parecía avanzar satisfactoriamente, aunque el entusiasmo oficial era desproporcionado en relación con los resultados reales.
Los del Sexto de Zapadores, que por entonces se encontraban en Santa Clara, se trasladaron a Gijón en 1931, momento en el que el Ayuntamiento de Oviedo reclamó la reversión de la finca del Rubín, ya que la donación había estado condicionada expresamente a que se construyera allí un cuartel para ellos.
Giro de guion
Pasaron los años entre gestiones y negociaciones hasta que la Revolución de octubre de 1934 lo alteró todo. Restablecida la legalidad vigente y la normalidad institucional, en la finca se acantonó un escuadrón de Caballería. En 1935 se trabajaba en la instalación del Parque de Artillería, y fue ese mismo año, concretamente el 18 de abril, cuando comenzaron a levantarse los pabellones destinados al alojamiento de tropas.
La Guerra Civil dejó también su huella en aquel espacio. Tras el conflicto, la finca quedó definitivamente militarizada y sirvió de alojamiento para dos mil obreros de un Batallón de Trabajadores, prisioneros especializados en diversas ramas de la construcción, a los que se sumaron posteriormente muchos obreros ovetenses para colaborar en la reconstrucción de la ciudad.
Ya configurado como Cuartel de Artillería, albergó además una compañía de Transmisiones de la 72 División, efectivos de Sanidad, y diversas instalaciones como un almacén del destacamento de la Comandancia de Obras de la Séptima Región Militar.
Una piscina y la Caja de Reclutas
En ese Oviedo que comenzaba a recuperar su tejido urbano y arquitectónico, los equipamientos públicos eran escasos, y por ello cualquier novedad de interés solía generar expectativa. Así ocurrió en junio de 1947 con una curiosa noticia publicada en la sección de Deportes de LA NUEVA ESPAÑA. Bajo el llamativo titular "¡En Oviedo hay una magnífica piscina!", el redactor Juan Luis aclaraba de inmediato que no se trataba de una broma. La afirmación, decía, era "una verdad como un templo", aunque no se refería a una piscina municipal, sino a una instalación construida por los propios soldados. Durante cinco meses, los más de doscientos hombres del Grupo de Artillería de Oviedo, perteneciente al 27 Regimiento, trabajaron sin descanso para edificar su propia piscina de 16,66 metros de largo por 6,50 de ancho, con una profundidad variable de 1,10 a 2,60 metros, trampolín, duchas y todo lo necesario.
Más adelante, el cuartel albergó también a la Compañía de Operaciones Especiales 71, que permaneció allí desde agosto de 1967 hasta su traslado al Acuartelamiento Cabo Noval en julio de 1987. Desde los años sesenta, fue además sede de la Caja de Recluta, organismo encargado de gestionar el reclutamiento de tropa y la incorporación a la Escala de Complemento.
Llega la Guardia Civil
En 1985 se firmó un primer convenio entre el Ayuntamiento de Oviedo y el Ministerio de Defensa mediante el cual varios inmuebles y terrenos militares pasaban a titularidad municipal. Entre ellos se encontraba una parte de la parcela del Rubín, que fue subdividida: en una se mantenía el edificio de Reclutamiento, y en la otra se procedería al derribo de todas las construcciones existentes para dejar el solar libre, con vistas a un acuerdo posterior con la Dirección General de la Guardia Civil. Ese convenio contemplaba la permuta de la parcela por la casa-cuartel situada en el barrio de Pumarín. Así, se construyó allí un nuevo cuartel para el instituto armado, inaugurado oficialmente en diciembre de 1992, aunque su entrada en servicio no se produjo hasta el 16 de abril de 1993.
Volviendo a la Caja de Reclutas, uno de los hitos relevantes en su historia fue la incorporación de los sistemas informáticos a sus procesos de gestión, un avance que se hizo realidad en 1986. El 17 de noviembre de 1994, los quintos acudieron por última vez al Rubín para consultar las listas del sorteo. Un mes después, la legendaria Caja cerraba sus puertas en aquel lugar. Desde entonces, era un ordenador el encargado de designar los destinos, y su irrupción tuvo incluso reflejo mediático: La Nueva España titulaba la noticia con tono simbólico y revelador: "El cabo chip pasó lista".
El Centro de Reclutamiento de Asturias cambió de ubicación en diciembre de 1994. La mudanza, anunciada en la prensa regional, implicó el cierre temporal de sus dependencias entre los días 22 y 28 de ese mes. El día 29 abría al público en el edificio de la Delegación de Defensa, con acceso por la calle Lepanto.
A partir de ese momento, el edificio de la Caja de Reclutas y su parcela de 5.870 metros cuadrados cayeron en el olvido. La Guardia Civil mostró interés en su adquisición, debido a la ubicación estratégica del terreno, pero las negociaciones no prosperaron a causa del precio fijado por el Ministerio de Defensa, inasumible para el Cuerpo en aquel momento. Finalmente, el Ayuntamiento adquirió la parcela, contemplando en un proyecto inicial conservar el edificio como parte de un complejo que integrase también al cuartel de bomberos y la policía local, con la idea de destinarlo a dependencias administrativas de ambos cuerpos. Sin embargo, aquel plan no llegó a materializarse, y el inmueble fue demolido en febrero de 1998.
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