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La Zona de Bajas Emisiones de Oviedo apenas variará tras recibir 32 alegaciones

«La cifra de sugerencias refleja una alta aceptación del proyecto», dice el gobierno local

Una de las cámaras de control de la Zona de Bajas Emisiones de Oviedo. / Luisma Murias

Una de las cámaras de control de la Zona de Bajas Emisiones de Oviedo. / Luisma Murias / LNE

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La nueva ordenanza que regulará la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Oviedo, cuyo proceso de implantación comenzará de forma progresiva el 1 de enero de 2026, avanza hacia su aprobación definitiva tras superar la fase de exposición pública con solo 32 alegaciones registradas. Una cifra que según el equipo de gobierno municipal refleja «el alto grado de aceptación» del proyecto entre la ciudadanía y «apenas variará», salvo en alguna cuestión técnica, el texto definitivo.

Las alegaciones presentadas llegaron desde frentes políticos, empresariales y sociales. Entre ellas figuran las del grupo municipal de Vox, contrario a la medida por considerar que supone una restricción excesiva de la movilidad; las de patronales como Otea y la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), que piden flexibilidad para sectores como la hostelería o la logística; y también las de colectivos ecologistas y asociaciones de automovilistas, además de algunos particulares que muestran posiciones opuestas: mientras unos reclaman una aplicación más ambiciosa para reducir la contaminación, otros la consideran demasiado restrictiva.

El gobierno municipal señala que el texto inicial apenas sufrirá cambios antes de su aprobación definitiva en el Pleno. «El modelo diseñado cumple con la Ley de Cambio Climático y responde a criterios técnicos y ambientales sólidos», apuntan.

La ZBE ovetense se estructurará en dos anillos concéntricos: un anillo interior, que cubrirá el eje comercial y administrativo del centro, y un anillo exterior, que se extenderá hasta las rondas. A partir del 1 de enero de 2026, los vehículos con distintivo ambiental A —gasolina matriculados antes del año 2000 y diésel anteriores a 2006— no podrán acceder al anillo interior, salvo excepciones concretas: residentes, personas con movilidad reducida, vehículos de emergencias o aquellos que se dirijan a un aparcamiento subterráneo. Las mismas limitaciones se aplicarán al anillo exterior a partir del 1 de enero de 2028.

Los vehículos con etiquetas B, C, ECO y Cero Emisiones podrán circular sin restricciones. Además, el Consistorio recuerda que no será obligatorio colocar la pegatina ambiental en el parabrisas, aunque sí se recomienda hacerlo. La identificación de los vehículos se realizará de manera automática mediante cámaras de lectura de matrículas instaladas en los accesos al centro.

Un estudio elaborado por la empresa Doymo estima que solo el 9,8% de los turismos, el 8,7% de las furgonetas, el 2,3% de las motocicletas, el 24,6% de los camiones y el 1,4% de los autobuses quedarán excluidos de circular por anillo interior de la ZBE a partir del próximo enero.

Las infraestructuras necesaria para el control de accesos está prácticamente completada. Más de 450 dispositivos tecnológicos, entre cámaras, sensores y paneles informativos, velarán por el cumplimiento de las normas. En diciembre se desarrollará una fase de pruebas y calibración de los equipos antes de la puesta en marcha definitiva.

Con la ZBE, Oviedo se unirá al grupo de ciudades españolas que ya aplican restricciones a los vehículos más contaminantes. Desde el Ayuntamiento insisten en que el objetivo no es penalizar, sino «fomentar un cambio de hábitos hacia una movilidad más sostenible y un entorno urbano más saludable, silencioso y accesible para todos».

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