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La Universidad de Oviedo guarda un manuscrito con la firma de Murillo

Pilar Ostos-Salcedo localizó en la biblioteca de la institución una escritura con la rúbrica del pintor

Un Murillo robado regresa al Prado. El Museo del Prado expondrá, en una cesión por diez años, el boceto de Murillo para el cuadro «Santa Ana dando una lección a la Virgen» que le fue sustraído en 1897 y que fue a parar al Museo de Pau, en Francia, donde fue identificado. | MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Un Murillo robado regresa al Prado. El Museo del Prado expondrá, en una cesión por diez años, el boceto de Murillo para el cuadro «Santa Ana dando una lección a la Virgen» que le fue sustraído en 1897 y que fue a parar al Museo de Pau, en Francia, donde fue identificado. | MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

La biblioteca de la Universidad de Oviedo guarda, entre sus valiosísimos fondos, un documento con la firma del pintor Bartolomé Esteban Murillo. Se desconoce cómo acabó en Asturias, pero de él da cuenta un artículo publicado en el año 2018 por la catedrática de Historia de la Universidad de Sevilla Pilar Ostos-Salcedo con motivo del cuarto centenario del nacimiento del artista sevillano. Murillo estampó su rúbrica en la escritura de la partición de los bienes familiares heredados por su esposa Beatriz de Cabrera y Sotomayor, a la que él representó legalmente.

Ese documento, del que Ostos-Salcedo tuvo conocimiento a través de los profesores de la Universidad de Oviedo Miguel Calleja y María Josefa Sanz, deja constancia de que el 21 de noviembre de 1658 Murillo estaba en el municipio de Pilas, próximo a la capital andaluza, para arreglar el asunto de los bienes familiares que le correspondían a su mujer tras el fallecimiento de sus padres y sus dos hermanas solteras. Beatriz había contraído matrimonio con el pintor en 1645 en la iglesia de la Magdalena de Sevilla. Su hermana Guiomar de Villalobos, la otra heredera, había enviudado y se había casado en segundas nupcias con Francisco de Obando. Precisamente, Ostos-Salcedo opina que la boda de Guiomar y un viaje de Murillo a Madrid pudieron ser las razones por las que el reparto de la herencia se demoró nueve meses. A Beatriz le tocaron en el reparto, entre otra cosas, las casas de la familia en Pilas, terrenos y tierras de labranza, un viñedo, un olivar y el cobro de varias rentas.

Pilar Ostos-Salcedo descubrió con extrañeza la existencia de ese documento inédito en la biblioteca de la Universidad de Oviedo cuando la de Sevilla andaba inmersa en los preparativos del homenaje a Murillo por su 400.º aniversario. "Tendría que estar en el protocolo notarial del documento, porque es la escritura matriz de una partición en la que Murillo representa a su esposa", explica e informa de que ese protocolo se guarda en el Archivo Público de Sanlúcar la Mayor, donde han ido a parar los archivos de varias localidades de la comarca sevillana del Aljarafe, entre ellas Pilas. A día de hoy sigue sin tener idea de cómo llegó esa escritura con la firma de Murillo a Asturias.

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