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Ignacio Peyró, autor de la biografía de Julio Iglesias: "Todo lo que circula sobre su figura es propaganda o contrapropaganda"

El escritor madrileño destaca que el conocido cantante "privilegió siempre su arte sobre todo lo demás" y reconoce que le preguntaría sobre los "detalles" de sus aviones y sus bodegas

Ignacio Peyró en una imagen promocional.

Ignacio Peyró en una imagen promocional. / Daniel Ibáñez

Oviedo

Ignacio Peyró (1980, Madrid) llega a Oviedo para presentar "El español que enamoró al mundo: Una vida de Julio Iglesias", la biografía en la que retrata al artista más internacional del siglo XX español y lo pone en perspectiva respecto a la sociedad en la que triunfó. El encuentro, organizado por la Fundación 16 de 24, se celebrará este viernes, a las 20.00 horas, en la sala CircUS. Antes de la cita, atiende a LA NUEVA ESPAÑA para explicar los detalles y las curiosidades de su investigación.

-¿Qué le motivó a escribir una biografía de Julio Iglesias?

-Siempre me había dado la sensación de que Julio Iglesias había estado en todas partes, pero que aún no había tocado del todo el terreno de la literatura. Eso me motivaba mucho, porque, además, es una vida realmente entretenida de contar y que se podía combinar de manera muy natural con mi estilo literario. También me parecía que no se le había reconocido lo suficiente por los logros que acumuló a largo de su carrera.

-¿Cómo ha equilibrado la distancia crítica con la admiración que siente por su figura?

-El libro no es el de un fan, sobre todo porque no lo soy. Creo que hay que escribir con piedad humana, como nos enseñó Cervantes. En este caso, eso significa evitar cualquier tentación de superioridad intelectual, algo que, desgraciadamente, ha caracterizado la manera en que el mundo de la cultura se ha acercado a Julio Iglesias. En mi caso, hay cierto afecto, y una ponderación de sus logros, pero no pretendo actuar como juez de su vida. No quiero contarla ni juzgarla, ni orientar al lector a favor o en contra. Julio Iglesias suele generar simpatías, aunque también hay quienes no lo aprecian, y eso no se puede cambiar

-¿Qué fuentes fueron decisivas para componer un retrato fiable sin caer en mitos ni rumorología?

-Hay que tener mucho cuidado, porque casi todo lo que circula sobre Julio Iglesias es propaganda o contrapropaganda. De cualquier manera, su vida ha estado tan expuesta al ojo público que incluso quienes saben poco sobre él conocen algunos de sus hitos fundamentales. A partir de ahí entra en juego el arte del escritor, algo que ninguna inteligencia artificial puede igualar si se hace bien. Por supuesto, también se pueden cometer errores que una IA jamás cometería, pero espero que ese no haya sido el caso.

-¿Cuánto tiempo le llevó la investigación y qué parte resultó más complicada?

-El problema con Julio Iglesias es que su vida tiene altibajos muy marcados. Hay un período muy visible, hacia los cuarenta y tantos años, pero después empieza a generar menos noticias. Deja de ser tan espectacular, aunque sigue siendo interesante. Esa es una de las dificultades al contar su historia. En cuanto al proceso, no lo tengo del todo calculado, porque entre la escritura y la documentación pasa mucho tiempo, pero supongo que habré dedicado alrededor de dos años al proyecto.

-¿Cuál fue el hallazgo más sorprendente que descubrió durante su investigación?

-Hay un par de cosas interesantes. Aunque es conocido como un gran seductor, lleva con la misma mujer más de treinta y cinco años. Al final, ese viejo don Juan se convierte en una especie de venerable abuelito. También ha sido muy notable observar la relación con su padre, que es muy estrecha, y la complicada relación con su hijo Enrique, quien parece tomar decisiones opuestas a las de su padre. Además, Julio Iglesias ha sido un artista clásico y romántico en el sentido más convencional. Ha privilegiado siempre su arte sobre todo lo demás.

-¿Cómo explicas la profunda relación que ves entre el artista y la sociedad española de su época?

-Julio Iglesias nació en la posguerra, en una familia franquista, y vivió la transición del franquismo hacia una mayor apertura y prosperidad. Cantó como uno más de aquella cultura popular del tardofranquismo, y su carrera coincidió con momentos históricos muy significativos. Por ejemplo, cantó en la primera noche electoral de la democracia española, cuando su padre fue secuestrado por ETA. Más adelante, cuando vuelve a gobernar el centro-derecha con el Partido Popular tras la OCDE, estaba allí, saludando al campeón.

-¿Cree que hoy sería posible para un artista con las características de Julio Iglesias triunfar como él lo hizo, en plena era digital?

-No te sabría decir. Hay casos de éxito, incluso apoteósicos, pero esa capacidad que tenían los artistas del siglo XX de convertirse en la banda sonora de varias generaciones parece haberse perdido un poco.

-¿Cómo explica usted el fenómeno de Julio Iglesias como “meme” en redes sociales?

-Tampoco lo conozco personalmente, pero hay fenómenos curiosos: pocos personajes logran que, año tras año, la sociedad española siga haciendo chistes o memes sobre ellos de manera tan abrumadora. Creo que hay un cierto afecto, y más allá de eso, forma parte del paisaje de fondo de nuestras vidas.

-Si Julio Iglesias le respondiera ahora a una carta, ¿qué le preguntaría y por qué?

-No le preguntaría nada espiritual; simplemente querría saber algunos detalles sobre sus aviones y sus bodegas.

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