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Franco Bianchini experto en las candidaturas a capitales europeas de la cultura: «Oviedo debería reflexionar sobre qué puede hacer por el sector cultural español»

«La candidatura a Capital Europea de la Cultura creo que será transformadora aunque la ciudad no gane; el equipo se está tomando en serio la cuestión cultural», resalta uno de los miembros del equipo de Matera 2019 y Liverpool 2008

Franco Bianchini.

Franco Bianchini. / Universidad de Hull.

Franco Bianchini es investigador senior y miembro del Consejo de Fundadores y del «Patronazo de la Fondazione Fitzcarraldo». A lo largo de su carrera profesional, ostentó la dirección asociada del «Centre for Cultural Value» y entre 2010 y 2014 fue miembro del equipo que preparó la exitosa candidatura de Matera a Capital Europea de la Cultura 2019. Sus intereses de investigación abarcan desde el papel de la cultura en la regeneración urbana (con un enfoque particular en ciudades portuarias), hasta la diversidad cultural y el interculturalismo como recursos para la innovación en las políticas urbanas, y el desarrollo de estrategias culturales urbanas en el contexto de las actuales crisis políticas, económicas, sanitarias y medioambientales.

Han pasado 45 años desde la creación de la distinción europea. ¿Cómo ha cambiado desde entonces?

El proyecto empezó como una iniciativa para fomentar el espíritu de ciudadanía europea a través de la cooperación cultural entre distintos países europeos. Esa idea sigue ahí, pero también hay una agenda de transformación urbana que realmente empieza con Glasgow 1990. Ese es el cambio principal.

Amplia es su experiencia en la preparación de las candidaturas al ser miembro de Matera 2019. ¿Qué aprendió de esta etapa?

El jurado valoró mucho que hubiésemos interpretado el papel de capitalidad de forma colectiva. Es decir, que trabajamos con otras ciudades candidatas de Italia y que hubiéramos publicado nuestra propuesta desde el principio. Los planes nunca fueron secretos.

¿En qué momento los subieron a su web?

Entre la primera y la segunda fase. También contratamos una pequeña productora de televisión local para que hiciera vídeos no solo de Matera, sino también sobre lo que estaban haciendo las otras candidatas.

¿Cree que Oviedo debería inspirarse en este proyecto?

Oviedo debería reflexionar seriamente sobre qué puede hacer por el sector cultural español y por otras ciudades que pueden ser de otras partes de Europa. El truco está en encontrar temas que surjan desde lo local, muy enraizados en la historia de la ciudad y de la región, pero que también estén orientados internacionalmente.

También tuvo un papel de éxito en la candidatura de Liverpool. Obtuvo la distinción en 2008.

En este caso teníamos todo el fenómeno de los Beatles y marcamos la diferencia a la hora de fortalecer la cooperación cultural en Europa. No fue tanto enviar un grupo de rock de Liverpool a tocar en Estambul, Nápoles o Marsella sino juntar a músicos de distintas ciudades para que trabajaran juntos y escribieran una pieza nueva. Fue realmente lo transformador. Y esa es una de las cosas más bonitas de la Capital Europea de la Cultura al ofrecer a artistas y gestores culturales la oportunidad de trabajar juntos.

¿Una candidatura puede ser realmente transformadora?

Sí. En el caso de Oviedo creo que el proceso sería transformador, aunque la ciudad no gane. Tengo la impresión de que el equipo se está tomando en serio la cuestión cultural y el legado que deja. En los mejores casos, a veces también perduran los nuevos espacios culturales, en otros, los festivales que se han creado o los eventos diseñados para este año.

¿Una candidatura puede ser realmente transformadora? Es decir, deja un legado.

Sí. En el caso de Oviedo creo que será transformadora aunque la ciudad no gane. Tengo la impresión de que el equipo se está tomando en serio la cuestión cultural y el legado que dejará. Volviendo a Liverpool 2018, cuando cumplan diez años, evaluarán los efectos que tuvo esta programación.

La cultura no es un sector fácil.

La cultura se ha convertido cada vez más en un campo de batalla porque el crecimiento de nuevos partidos nacionalistas de derechas está provocando que sean hostiles, por ejemplo, a cuestiones de diversidad, igualdad e inclusión. También al uso de actividades culturales para fomentar la diversidad y la equidad siguiendo la agenda de la administración Trump en Estados Unidos. Eso es una complicación añadida a las que han surgido en los últimos tiempos con el aumento del gasto en defensa y el fin de los fondos de reconstrucción post-covid. El contexto es muy, muy desafiante incluso para los mejores líderes.

Y en este escenario puede que Oviedo obtenga esta distinción en 2031.

Es realmente desafiante el reto que tienen por delante.

¿Qué consejos daría al equipo que está preparando la candidatura?

Creo que están haciendo lo correcto. Cuando visité Asturias por primera vez y descubrí a su gente, vi que había similitudes con las culturas atlánticas y celtas. Creo que Oviedo es muy diferente de Santiago y San Sebastián, pero estar en la misma parte geográfica de España es una desventaja. Lo que Oviedo propone es muy importante para muchas otras ciudades de tamaño medio de Europa con grandes terrenos rurales. En su proyecto está el diálogo que se quiere establecer entre las áreas rurales y la ciudad, las actividades culturales para combatir el problema de despoblación y la revitalización de las áreas rurales es algo europeo. Puede que este sea un punto ganador.

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