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Alarma en la zona rural de Oviedo: un incendio provocado por las brasas de una chimenea arrasa una casa en Casielles

No hay que lamentar daños personales. Los propietarios de la vivienda, un matrimonio de septuagenarios, estaban fuera del domicilio cuando se desataron las llamas

La casa devorada por las llamas.

La casa devorada por las llamas. / P. M.

Casielles (Oviedo)

La habitual tranquilidad del pequeño pueblo de Casielles, a menos de un kilómetro de Las Caldas, se vio interrumpida al anochecer. Una de las últimas casas de la aldea comenzó a arder y los diferentes servicios de emergencia se desplazaron para intentar sofocar las llamas. Afortunadamente, no hay que lamentar daños personales. El matrimonio que reside desde hace más de dos décadas en la vivienda no estaba en casa y fueron los vecinos los encargados de dar la voz de alarma.

Todos los efectivos disponibles en el Parque de Bomberos de Oviedo se desplazaron hasta el lugar de los hechos, acompañados por una patrulla de la Policía Local y otra de la Guardia Civil sobre las 19.15 horas. Los accesos y el suministro de agua fueron los dos grandes escollos que tuvieron que superar los servicios de emergencia durante la intervención. Las pistas que conducían hasta la vivienda en llamas eran muy estrechas y apenas había lugares con toma de agua para sofocar las llamas. Ante estas dificultades, al operativo se sumó un camión especial del equipo de Bomberos del Principado de Asturias.

Los propietarios de la casa, un matrimonio de septuagenarios, se dirigían a Avilés, cuando les avisaron de lo sucedido, dieron la vuelta en Corvera y regresaron a Casielles. Visiblemente afectados por el incendio, y acompañados por sus vecinos, veían cómo las llamas devoraban los tablones de madera de la parte frontal de la residencia.

El hombre, de 75 años y retirado de la mina, lamentaba la pérdida de más de un centenar de premios y diplomas que había acumulado. Apuntaba a que “seguramente” lo que había provocado el incendio eran las brasas de la chimenea que habían dejado encendida para mantener una buena temperatura en la vivienda. Según relató, antes de salir comprobó el estado del fuego y creía que “deberían estar apagadas”. Pudieron salvar la integridad de sus dos vehículos; uno lo llevaban rumbo a Avilés, el otro quedó en el jardín y llegaron a tiempo para salvarlo.

Los equipos de emergencia vaciaron por completo el pozo de agua que tenía un vecino en una finca cercana a la vivienda y buscaban agua en diferentes puntos de la aldea. Con una manguera, uno de los operarios intentaba sofocar las llamas, coordinado a través del walkie-talkie por el que recibía órdenes de sus superiores constantemente. Otro de los miembros del equipo de bomberos esperaba en la pista para organizar el operativo y asegurar que los camiones pudiesen llegar a los puntos deseados.

Poco pudieron hacer los bomberos por la vivienda. El fuego, impulsado por las corrientes de aire y los materiales de buena combustión, avanzaba sin paliativos. “En este tipo de casas, salvo que lleguemos a los diez minutos de que se produzca, es muy complicado actuar”, lamentaba un miembro del operativo.

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