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La OSPA retrata el caos y la barbarie en el Auditorio

Nuno Coelho dirige a la sinfónica asturiana con música de Honegger y Strauss muy apropiada para tiempos convulsos

La OSPA, durante su concierto de anoche en el Auditorio. | LUISMA MURIAS

La OSPA, durante su concierto de anoche en el Auditorio. | LUISMA MURIAS

Pablo Siana

Pablo Siana

Oviedo

Otro viernes de abono en la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) con el ya habitual encuentro previo, esta vez junto al maestro titular, Nuno Coelho, y el violinista Fernando Zorita, donde preparar este cuarto concierto de poco público con frío invernal que presentaba para «calentar» dos obras muy poco habituales, con un ideario que pone banda sonora a estos tiempos tan convulsos, y donde la música es denuncia pero también bálsamo, dos páginas sinfónicas que aúnan la madurez del compositor suizo-francés Arthur Honegger abriendo, y la juventud del alemán Strauss cerrando.

La Sinfonía nº 3, «Litúrgica» de Honegger se organiza en tres movimientos con los respectivos versículos de la «Misa de difuntos» que el miembro de «Los Seis» compuso tras finalizar la II Guerra Mundial y el posterior colapso (1945-46). Caos y barbarie iracunda bien retratada por una orquesta generosa en plantilla y dinámicas, después el segundo movimiento de lamento y esperanza, empaste ideal con el balance orquestal perfecto bien marcado por el maestro portugués, seguido del tercer movimiento que traería la paz final tras una marcha implacable hacia un destino indeciso donde disfrutar de una OSPA rica en matices, equilibrada en todas las secciones y la cuerda omnipresente comandada por Isabel Jiménez Montes, concertino invitada.

Shakespeare y sus tragedias han inspirado siempre grandes obras. Así «Macbeth» le sirve al joven R. Strauss para escribir su primer poema sinfónico (compuesto entre 1887 y 1889), un compositor que a nuestra OSPA siempre le ha sentado –y sonado– bien. Aquí, la ambición destructora se refleja con seis secciones en un solo movimiento, plasmando cómo poder y ambición destruyen todo a su paso. Musicalmente resultó todo lo contrario: una edificante interpretación para la grandiosa instrumentación del muniqués, que siguió mostrando una orquesta compacta, disciplinada, generosa e implicada con el enorme trabajo que el maestro Coelho mantiene con generosidad y calidad en una OSPA madura y ensamblada sección por sección.

Como escribía ayer Jonathan Mallada, «un océano sinfónico que transita entre la paz y la religiosidad y la venganza más trágica». n

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