Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Carlos Villar Flor: "En estos tiempos de polarización, conviene recordar que se puede dialogar con quien no piensa como uno, respetarle, e incluso quererle"

"'Tras las huellas de Greene' tiene muchas capas, y permite múltiples lecturas, incluso después de que hayamos identificado al asesino", dice el novelista formado en Oviedo

Carlos Villar Flor.

Carlos Villar Flor. / Universidad de La Rioja

Saúl Fernández

Oviedo

Carlos Villar Flor (Santander, 1966) es el autor de la novela policial “Tras las huellas de Graham Greene” (Menoscuarto, 2025) que presenta este sábado a las 12.30 horas en la librería Matadero 1, en Oviedo. Es catedrático de Literatura Inglesa en la Universidad de La Rioja, pero él estudió en Oviedo. Fue, de hecho, el primer director de la revista “Pretexto” que editó en los años noventa la Universidad de Oviedo.

-Primero fue un estudio literario y, ahora, una novela.

-Los quince viajes de Graham Greene por la Península Ibérica entre 1976 y 1989 fueron muy importantes para su trayectoria, e inspiraron su obra más hispana, que con el tiempo pasó a ser su favorita,” Monseñor Quijote”. En 2013 me puse manos a la obra; localicé y concerté entrevistas con los testigos del paso de Greene por España, al tiempo que planifiqué estancias en archivos de Georgetown, Boston, Londres, Oxford, etc. El resultado fue un libro biográfico que vio la luz en 2020, y su versión inglesa tres años después. Pero faltaba una tercera fase, la de convertir en novela las anécdotas más suculentas, y de aquí surgió “Tras las huellas de Greene”.

-El libro que presenta hoy en Oviedo.

-Eso eso: un “thriller” literario con muchas capas que se construye en torno a un asesinato relacionado con la desaparición de un diario de los viajes de Greene, pero va más allá: es también un biopic, una novela viajera y de personajes, con ciertas dosis de comentario social, humor y metaliteratura.

-¿Cómo fue su acercamiento al Graham Greene pasado por España?

-La figura de Graham Greene es fascinante, tanto por el valor de su producción literaria como por sus facetas de espía, de viajero infatigable, su personalidad bipolar, sus amoríos, su concepto del cristianismo, etc. En mi novela integro resúmenes de estas facetas en la trama de suspense mediante el uso de continuos “flashbacks” que las recrean. El Greene personaje de mi novela es bastante cercano al Greene real. Su amigo y compañero de viajes, el sacerdote Morán, responde a mi concepto del Durán real, aunque en sus circunstancias personales me he permitido muchas licencias narrativas, empezando por el cambio de nombre.

-¿Cómo se convierte en objeto de novela negra?

-He utilizado una estructura parecida a la que popularizó Cercas en “Soldados de Salamina”. Los fogonazos de analepsis o “flashbacks” en los que se reproducen episodios relacionados con los viajes de Greene.

-Su detective es singular, con problemas de colon. ¿Los tipos duros ya no son lo que eran?

-El subinspector Mariana es un buen policía, pero no es muy estable anímicamente, y eso le causa problemas. Está tomado de mi novela anterior (esta es mi quinta), y lo he emparejado con un personaje de mi primera novela, “Calle Menor”, el profesor Millán Ayuso. El primero sería más cercano a Sancho Panza, y el segundo al patrón quijotesco. Es decir, son personajes con mentalidades, creencias, actitudes e ideologías muy opuestas. Al juntarlos y ponerles a conversar sobre lo divino y lo humano, al tiempo que investigan, he querido proponer el mensaje de que las personas somos más importantes que nuestros posicionamientos. En estos tiempos de polarización, conviene recordar que se puede dialogar con quien no piensa como uno, respetarle, e incluso quererle.

-Su novela propone una investigación en provincias. ¿La serie negra es algo más del núcleo urbano?

-Otra de las facetas de mi novela se acerca al género cinematográfico del “road movie”. Así, la investigación de pistas lleva a los protagonistas por diversas localidades: Lontana (trasunto de Logroño), Madrid, Salamanca, Valladolid, León, la montaña cántabra… Este itinerario en gran parte supone un homenaje a “Monseñor Quijote”, y las diferentes peripecias están plagadas de guiños a esta novela, al Quijote, madre de todas las novelas, y a varios libros y películas.”Tras las huellas de Greene” tiene muchas capas, y permite múltiples lecturas, incluso después de que hayamos identificado al responsable del asesinato.

Tracking Pixel Contents