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José Ramón Prado, concejal de Seguridad Ciudadana: "La aplicación de la Zona de Bajas Emisiones en Oviedo será light"

"Todo el mundo va a poder entrar en sus garajes y sus residencias sin problema", garantiza

Silencio por la lacra de la violencia de género. Gran parte de la Corporación municipal guardó ayer un minuto de silencio por las 38 mujeres víctimas mortales de la violencia machista en lo que va de año.     | FERNANDO RODRÍGUEZ

Silencio por la lacra de la violencia de género. Gran parte de la Corporación municipal guardó ayer un minuto de silencio por las 38 mujeres víctimas mortales de la violencia machista en lo que va de año. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Oviedo

El despliegue de la Zona de Bajas Emisiones en Oviedo será "relativamente light" y tendrá "un carácter formativo y pedagógico". Así lo aseguró ayer el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado, tras confirmar la aprobación en comisión de la ordenanza que regulará la circulación a partir del 1 de enero en el centro de la ciudad, con la activación de un sistema de cámaras y controles para los que el Consistorio cuenta con una financiación europea de 7,3 millones de euros.

Prado, que compareció tras participar en el minuto de silencio mensual que la corporación guarda en recuerdo de las mujeres víctimas de la violencia de género, aprovechó para trasladar un mensaje claro de tranquilidad. "Quiero transmitir a los ciudadanos lo que venimos diciendo desde hace tiempo: que todo el mundo esté tranquilo", afirmó, poniendo el acento en que la implantación de la medida se hará con flexibilidad. "No vamos a estar ahí, como alguno quiere dar a entender, con afán recaudatorio ni de imponer sanciones, ni muchísimo menos", subrayó.

La primera fase del proyecto se centrará en el entorno del Campo San Francisco y el Antiguo. El objetivo es avanzar hacia un modelo urbano más limpio, moderno y sostenible, y hacerlo de forma progresiva. Prado insistió en que se trata de un proyecto pensado "para el bien de todos los ovetenses" y que responde a una normativa estatal y europea. "Es una obligación, no es una normativa del Ayuntamiento", recordó.

Pese a la importancia de la fecha del 1 de enero, el edil recalcó que el impacto inicial será limitado. Según los cálculos municipales, solo uno de cada diez coches se verá afectado en esta primera etapa. La mayoría de los vehículos que circulan habitualmente por la ciudad cuentan con distintivos ambientales suficientes o entran dentro de las numerosas excepciones previstas por la normativa. "Las excepciones van a ser muchas. Todo el mundo va a poder entrar a sus garajes y residencias sin problema, que es lo que más trasladan por la calle", comentó, resumiendo que "al cocer, todo mengua".

Pegatina voluntaria

Otro aspecto relevante es el uso de la pegatina ambiental de la DGT. La concejalía de Seguridad Ciudadana recuerda que no es obligatorio llevarla colocada, aunque sí muy recomendable para agilizar los controles y evitar confusiones. La etiqueta permite identificar de forma rápida la categoría ambiental del vehículo y facilitará la labor de los agentes, especialmente durante las primeras semanas, en las que el Ayuntamiento priorizará la información y la concienciación.

El consistorio complementará la puesta en marcha con una campaña informativa, que detallará calles afectadas, excepciones y funcionamiento de los accesos. Con esta entrada en vigor, Oviedo inicia una transición hacia una movilidad más sostenible en el corazón de la ciudad.

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