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El estreno triunfal del mercado de Navidad de Oviedo: «Ha sido excelente, el año que más vendimos»

Miniaturas de Mafalda, bisutería y productos de época acaparan las ventas de los artesanos, que aprecian un creciente público juvenil

Las hermanas Jennifer y Johanna Rodríguez, en el puesto de Caxigalines JJ, en Porlier.

Las hermanas Jennifer y Johanna Rodríguez, en el puesto de Caxigalines JJ, en Porlier.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El eje formado por la plaza de Porlier y la plaza de la Catedral ejerce desde este viernes el papel de motor económico de la ciudad. El mercado navideño conformado por más de un centenar de puestos de artesanía, decoración festiva y productos gastronómicos genera alabanzas entre los vendedores y clientes de todas las edades y procedencias. La apertura coincidió con el espectacular encendido navideño, que reunió a unas 60.000 personas en torno a la plaza de la Escandalera, y el balance no pudo ser más alentador. La riada de visitantes que recorrió las calles iluminadas se dejó notar en los expositores, donde muchos vendedores despacharon más género del esperado para un primer día. «Llenará de vida el corazón de la ciudad durante más de un mes», coinciden los tenderos.

Los balances del primer día no pueden ser más optimistas. «Hubo más ventas que el año pasado; fue un estreno excelente», celebra Noelia Uría, responsable del Tallerín de Noelia, que aprovechó la jornada inaugural para vender numerosas figuras de Mafalda y otros productos típicos. «Lo que más sorprende es que hay compradores de todas las edades, también jóvenes, que se interesan por piezas artesanales», indica esta vendedora llegada desde Lugo de Llanera, satisfecha por el protagonismo que está tomando la feria en la campaña navideña ovetense.

El mercado, que permanecerá abierto hasta el 6 de enero, siguió ayer recibiendo público, aunque las abundantes lluvias del sábado frenaron en seco el entusiasmo desatado en el estreno. «Tuvimos mucha gente, pero nos pillaron todavía colocando», explica Nieves Alonso, una ceramista situada a escasos metros de la Catedral, que atribuye a la coincidencia con el encendido gran parte del tirón inicial. Pese al parón forzado por el aguacero, confía en una gran edición. «Es una de las ferias más esperadas del año y las expectativas son muy buenas», señala, antes de lanzar una reflexión que comparten otros expositores: «Lamentamos que muchos compañeros queden fuera por dar prioridad a gente de fuera; no siempre se potencia lo local».

El éxito del mercado es también fruto de una trayectoria que ha convertido la cita en un referente regional. Lo confirma Elio Pistolesi, artesano de los Oscos especializado en regalos elaborados con materiales orgánicos. Su familia lleva participando en el mercado «más de 30 años, desde que se hacía en La Rosaleda», explica Belén Castro, madre del vendedor, que este año atiende el puesto debido a la baja de su hijo. Experiencia no les falta y, aunque el sábado fue complicado, auguran una campaña «muy favorable, como casi siempre».

El público tampoco escatima elogios. Azucena Méndez, procedente de Santander y de fin de semana en Oviedo, recorría ayer el mercado cargada con bolsas y con una sonrisa amplia a pesar del mal tiempo. «Es el mejor mercado de Navidad de toda Asturias y seguro que de muchas ciudades de otros sitios», afirmó tras comprar una figura en miniatura de La Regenta, uno de los artículos estrella entre quienes buscan un recuerdo ovetense con encanto.

Con el alumbrado ya encendido, las calles llenas y el ambiente festivo a pleno rendimiento, el mercado navideño se consolida como uno de los grandes atractivos de la ciudad. Si el tiempo acompaña y el flujo de visitantes se mantiene, todo apunta a una campaña histórica para los artesanos que cada año dan alma al centro de Oviedo durante estas fechas.

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