Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Llega el esperado debut como pareja escénica de Maxi Rodríguez y Jerónimo Granda: el humor vuela libre

Será el 27 de diciembre en Oviedo con la función "Inteligencia Artificial (Ay)"

Jerónimo Granda y Maxi Rodríguez, esta semana, en el café Dindurra de Gijón. | JUAN PLAZA

Jerónimo Granda y Maxi Rodríguez, esta semana, en el café Dindurra de Gijón. | JUAN PLAZA

Chus Neira

Chus Neira

Gijón

Fue hace exactamente un año, en la Casa de la Cultura de Mieres, cuando, tras finalizar un inevitable aunque inesperado vis a vis, alguien les dijo:

–¿Y qué, dónde hacéis la próxima?

Ni Jerónimo Granda (Oviedo, 1945) ni Maxi Rodríguez (Ujo, 1965) tenían entonces otra intención que no fuera responder a la llamada de Carlos Barral para protagonizar un encuentro en el festival Fiasco. No era un proyecto artístico, no era una obra de teatro, pero al llegar a Mieres la cola daba la vuelta al auditorio y fue empezar a charlar en el escenario y venga la gente a descojonarse. Y no pararon hasta que no acabó.

"Así que casi diríamos que la génesis fue por aclamación popular", apostilla Maxi Rodríguez en el café Dindurra de Gijón para explicar este "Inteligencia Artificial (Ay)" que la no tan extraña pareja estrena en el teatro Filarmónica, en Oviedo, el próximo 27 de diciembre (20.30 horas, entradas de 15 a 18 euros).

El cartel de su actuación en el teatro Filarmónica de Oviedo el próximo 27 de diciembre.

El cartel de su actuación en el teatro Filarmónica de Oviedo el próximo 27 de diciembre. / .

Granda y Rodríguez, Jero y Maxi, no vienen a repetir lo de aquella vez. "Eso fue a pelu gochu", resume el cantapensador ovetense. Llevé la guitarra, preguntamos que qué teníamos que hacer y nos dijeron que nuestras cosas. Ahora va con guión del artista, no va a ser todo tan improvisado, y cada uno aporta lo suyo". Maxi Rodríguez pone la dramaturgia, el texto, la estructura. Por ahora no quieren desvelar mucho, pero el título ya apunta el tiro: "La inteligencia artificial y dos artistas que tenemos ya una edad como para aportar una perspectiva cómica, para ser políticamente incorrectos, hacemos el humor libre".

Ametralla Maxi Rodríguez esa proclama librecarcajeadora y Jerónimo Granda tuerce el focicu: "Yo no tengo ningún interés en ser políticamente incorrecto, no voy a los escenarios a meter el dedo en el ojo a nadie, pero, claro, tenemos la manía de dar a la lengua y cuando la lengua empieza a andar ye terrible". El guionista insiste: "Jerónimo ha sido un referente incuestionable en el humor, y lo que más me admiró siempre fue esi puntu de libertad y de osadía". "Mira, cuando había una verenación generalizada por la figura del monarca en toda España, el primero en hacer sátira, pa mi idea, fue él".

Jerónimo Granda no ha venido aquí a colgarse ninguna medalla. Lleva unos auriculares puestos durante la entrevista porque dice que, si no, le suena el móvil y no se entera. Pero se acuerda perfectamente de aquello. "Ya atacaba entonces al que tenemos hoy de Rey, porque tenía un blues en el que decía ‘el que tenga un hijo tonto, que lo mande a estudiar a Toronto’, que es donde habían mandado a esti. A la gente le hacía gracia. Pero eso también ha ido por fases. Luego andaban riéndose un poco escondidos con estes coses, y ahora tengo la impresión, cuando canto lo de Letizia, por ejemplo, de que la gente se mira como diciendo ‘oye , que igual nos ven oyendo esto’".

Lo que es nuevo para Jerónimo Granda es lo de ponerse a las órdenes de otro y tener un texto delante. "Este es un hombre profesional del teatro, yo, no". El cantautor confiesa que jamás ensayó, estudió un libro o salió a dar un concierto con un repertorio de canciones. ¿Ni cuando tocaba rock’n’roll y era batería? "Bueno, sí, pero por eso acabé solu". ¿Ni cuando lo de la Radio Piquiñina? "¿Guión? Mira, el guión era el siguiente, cogíamos una hoja -dobla una servilleta- y el periódico. Y empezabes: A ver: Afganistán, el Papa… Que oye, a veces me mandan vídeos y me parece imposible haber dicho esas cosas en los noventa". Pero de memorizar, nada.

Puede componer rápido las canciones, pero tarda dos meses en aprenderse la letra. Otra cosa es la capacidad para improvisar en el escenario. Eso, sí. "Lo utilizo mucho, para fusilar al que me está tocando los cojones durante el show, por ejemplo. Le hago una rima hiriente, y si no atiende, busco otro adjetivo hasta que reaccione. Menos hijoputa, cualquier cosa. Pero no, no tengo memoria para hacer una obra de teatro". ¿Será que Jerónimo Granda, que confiesa que tampoco lee cómics porque le molesta "ver las letras torcidas", es un repunante? "No, no soy repunante, soy exigente, a mí eso de ‘bueno, pues ya tiramos con lo que sea’, nada. Me gusta hacerlo bien, y hago caso, lo hago lo mejor posible y éste está abusando de mí".

Recoge Maxi Rodríguez el guante con esa perplejidad tan suya al borde del cachondeo y se explica. "Lo que está claro es que desde el punto de vista de lo que es un formato teatral en vivo esto que vamos a hacer es algo novedoso, no es una cosa de monologuistas, es un humor conversacional en el que pongo mi dramaturgia, mi poética del chigre, un poco como la de la obra ‘El chigre menguante’, que precisamente se va a ver también en el Filarmónica el 13 de diciembre. Pero como guionista y director de escena este proyecto consiste en trabajar con un punki octogenario que tiene una gracia natural y, ¡qué bien lo acaba de decir!, esa autoexigencia que crea una dinámica muy chula. Los dos sabemos lo que hay que cuidar, se va a ver trabajo, nos vamos a una hora y pico y solo puedo decir que como dramaturgo a lo que me he dedicado es a ir a favor de la personalidad".

–¿Y qué, la próxima dónde?

Pues de momento, pasado el estreno en Oviedo del 27 de diciembre, la siguiente parada de esta gira de "Inteligencia artificial" será el 31 enero en el Teatro Prendes de Candás, 8 de la tarde. Y lo que les quedará.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents