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Lauren García,, escritor, publica el poemario "Un exilio voluntario" y el libro de entrevistas "Ceniceros sucios":"Soy inconformista, pero tengo un anhelo de felicidad a lo lejos"

El autor ovetense ha recopilado algunas de sus entrevistas a escritores y también edita su último poemario, con Oviedo muy presente, esa ciudad, dice, de la que necesita escaparse y en la que es muy feliz al regresar

Lauren García, retratado la semana pasada en Oviedo.

Lauren García, retratado la semana pasada en Oviedo. / LUISMA MURIAS

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

El escritor Lauren García (Oviedo, 1977) llega a este final de año con doble motivo para dar por buena la cosecha de este 2025. Con "Un exilio voluntario" (Difácil) y en "Ceniceros sucios" (Trabe) ha seleccionado algunas de sus entrevistas a escritores que, como colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, más le han tocado.

¿Qué supone este "exilio voluntario" en su poesía?

Es el resultado de los seis poemarios anteriores, que aquí tienen una desembocadura lógica y concluyente. He escrito desde los 27 hasta los 42. Fueron los años en que me planteé cómo había sido mi vida, interior y exteriormente, qué percepciones me suscitaba esta ciudad , Oviedo, y todo ello lleva a un sentimiento de desarraigo pero muy vital. A pesar de que late el inconformismo en toda mi obra, hay un anhelo de felicidad a lo lejos.

Un exilio voluntario

Difácil, 52 páginas

9,50 euros

¿Cómo dialoga con sus otros poemas?

No hubiera escrito este libro sin los anteriores. Es una autobiografía poética que rezuma espíritu del ser pero que tiene mucha carne, hueso al aire por las calles, y habla de las obsesiones que me han sujeto a la poesía.

¿Es un antes y un después?

Es un libro que inicia una poesía más adulta, más conformada, menos ilógica y con una causalidad más directa sobre el verso, porque aquí se establece la relación con la ciudad. Aquí hay un personaje que podría ser el protagonista de una novela, pero lo que se puede contar en una novela se puede contar también en un poemario no muy extenso como este.

Ceniceros sucios

Trabe, 196 páginas

14,25 euros

¿Cómo es ese anhelo de felicidad del que me hablaba?

Es un tono de satisfacción no cubierta por completo. Se habla en un momento de la ebria felicidad, que es un instante, que se paladea, te toca de lleno como flecha certera y luego se quema en las manos.

¿Cómo es Oviedo?

Es una ciudad sentimentalmente muy permeable, ávida para pasear por el casco antiguo y recobrar sensaciones. Me pasa lo mismo que a los madrileños con Madrid, que necesito escaparme de vez en cuando y cuando vuelvo me siento muy feliz. Piso la estación del Norte y me encuentro la ciudad a oscuras y la calle Uría a lo largo tendiéndote una alfombra.

¿Por qué el Tránsito de Santa Bárbara en la portada?

Refleja bien el esplendor arquitectónico de la ciudad y cómo en la noche se transforma y cómo los jóvenes se sienten a gusto en ese pasadizo que no tiene ningún bar. Allí se les abre una compuerta en la noche. Hay ciudades en las que la nocturnidad alberga sitios que te transportan a cualquier ilusión. Este me parecía el más conmovedor.

Trae en la otra mano un libro de entrevistas. ¿El periodismo no frustra al escritor?

La relación del periodismo y la literatura nos ha dado grandísimos profesionales. Un escritor tampoco se debe quemar mucho en la prensa si puede, pero lo que pasa es que lo de escribir en la prensa diaria un artículo y que te lean miles de personas, me parece maravilloso.

¿Por qué esta recopilación?

Había mucha gente que había desaparecido y que había significado mucho para mí literariamente. Y era la forma de dejar un testimonio de ellos. La última fue la entrevista a Xuan Bello, de la que guardo un recuerdo imborrable. Estamos en un momento intergeneracional y este libro puede que incluya tres o cuatro generaciones que conviven, que tiene puntos de intersección. Antes de que los jóvenes, espero, lleguen con cambios y barran los malos vientos que hemos generado.

¿Cómo lo ha estructurado?

Primero, los clásicos, figuras muy consagradas: La cordialidad y el apego a la palabra breve bien dicha de Francisco Umbral, la conversación ágil y directa de Manuel Vázquez Moltalbán, Ángel González hablando claro de poesía, Gamoneda con argumentos sólidos. Luego, en poesía hay otros como el grupo de Valencia, Marzal y Gallego, los poetas de Córdoba como Azaustre… También latinoamericanos como Claribel Alegría, Nélida Piñón o Darío Jaramillo y los asturianos, donde además de Xuan Bello está Berta Piñán o María Fernández Abril.

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