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La instructora inicial del atestado por el tiroteo de La Florida: "La detención fue correcta, ajustada a derecho"

El forense cree que son veraces tanto los agentes como los jóvenes del coche: "Unos creían que les iban a atropellar y otros que venían a hacerles daño"

El instructor de un informe ampliatorio de la Policía Nacional dice que los funcionarios deberían haberse quedado quietos y que no había amenaza por parte de los ocupantes del vehículo

Los dos acusados, de espaldas, en el banquillo.

Los dos acusados, de espaldas, en el banquillo. / Luis Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

"La detención fue correcta, ajustada a derecho", ha declarado este martes la instructora inicial del atestado por los hechos ocurridos en el Pozo de San Lázaro de Paniceres, cerca de La Florida, en la noche del 24 de junio de 2022, cuando un agente de la Policía Local disparó al coche ocupado por unos jóvenes después de que le hubiesen atropellado y cuando aparentemente iban a arrollar a su compañero. La jefa de la inspección de guardia de la Oficina de Denuncias y Atención al Ciudadano (ODAC) de la Comisaría de la Policía Nacional, aseguró que la Policía Local no trató en ningún momento de ocultar lo ocurrido en el incidente, contra lo que mantiene la acusación particular que ejercen los jóvenes.

"A las nueve y media de la noche ya sabíamos que había habido una fuga tras el atropello a un compañero de la Policía Local, y que se había disparado para evitar otro atropello, y que venía detenido a Comisaría el conductor del coche. No se le pasó a declarar hasta las once y media de la noche porque tenían que venir del médico los policías que actuaron. A uno de ellos tuvieron que traerle en voladas dos compañeros, porque no podía caminar", añadió la inspectora.

Este mando policial ordenó que se realizase una prueba de drogas al joven conductor al entender que "estaba muy tranquilo en el calabozo y no se correspondía con la gravedad de los hechos". Otro aspecto polémico en opinión de la acusación particular, que el hecho de que no se hiciese una inspección ocular del lugar del incidente esa misma noche no se debió a nada raro: "No se hizo porque estaba diluviando". Y añadió que el padre del joven detenido estaba "en Comisaría insultando y amenazando, diciendo que nos iba a denuncia a todos".

La declaración de esta inspectora chocó con la que ofreció el jefe del grupo de Homicidios, hoy destinado fuera de Asturias, quien elaboró un informe ampliatorio en el que cargó contra los agentes de la Policía Local con argumentos que en ocasiones sonaron un tanto personales. "Yo no hago como los policias americanos, no me pongo una placa en el pecho, la mayoría llevamos el carné profesional en la cartera en el que viene una foto y un número. En un principio, los estudiantes no creían que fuesen policías. Sin que hubiese una amenaza previa, pegaron tres tiros. Parece ser que sí sufrieron las lesiones, sobre el modo en que las sufrieron hay ciertas contradicciones", indicó. Y es que asegura que los agentes no fueron atropellados, sino que se lanzaron a un vehículo en marcha. El inspector llegó a sugerir que los agentes deberían haberse quedado quietos y permitir que los jóvenes huyesen sin resistencia alguna.

En la elaboración de su informe no preguntó a la instructora inicial del atestado, lo que le hubiese permitido saber que el joven detenido llevaba en la Comisaría desde las diez menos cuarto de la noche. En lugar de eso, sostiene en su informe que el joven estuvo dos horas en un lugar desconocido, sugiriendo que los agentes locales lo había retenido.

El inspector fue inmisericorde. Llegó a sugerir incluso que la Policía Local pudo alterar el lugar de los hechos, que uno de los agentes estaba en la línea de fuego de su propio compañero, que tuvo que hacer una queja porque detectó movimientos para conocer sus datos personales por parte de agentes locales, que se trató de ocultar el tiroteo (algo desmentido por la propia instructora inicial del atestado) y que debería haber notificado, por deferencia, el operativo de los agentes locales. También elaboró un informe sobre el agente que se vio obligado a disparar, con la intención de poner en solfa su profesionalidad. "Concluimos que los métodos que utiliza no son los más adecuados", dijo.

También ofreció su informe el forense, quien minimizó las secuales que los dos jóvenes hayan podido tener como consecuencia del incidente. Cuando entrevistó al conductor lo vio bien, aunque tuvo un "subsíndrome" de estrés postraumático, por el que tuvo que medicarse. En cuando a la joven, cree que lo ocurrido motivó un agravamiento de la enfermedad física y psiquiátrica que padece, aunque no supo decir en qué medida. La joven tomó antidepresivos, pero ya los había tomado con anterioridad. Sí reconoció que las personas jóvenes superan con mayor facilidad este tipo de traumas. E indicó que tanto los agentes como los dos jóvenes del vehículo fueron "veraces": "Unos creían que les iban a atropellar y otros que venían a hacerles daño".

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