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El agente que disparó en La Florida: "Me atropelló y estaba a punto de arrollar a mi compañero, apunté a las ruedas, no a las personas"

"Nos identificamos como policías, mostramos en todo momento la placa y llevábamos la emisora en la mano", aseguran los agentes

"La intervención fue oportuna y proporcional, no hay ningún atisbo del mínimo reproche", dice el jefe de la Policía Local, Francisco Javier Lozano

Los dos acusados ante el tribunal.

Los dos acusados ante el tribunal. / Luis Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

El juicio por el incidente del Pozo de San Lázaro de Paniceres, en el que el vehículo en el que iban dos jóvenes fue tiroteado cuando se daban a la fuga tras pasar sobre el pie de un agente de la Policía Local y casi atropellar a otro, vivió este miércoles su penúltima jornada, con la declaración de los dos agentes acusados. Ambos justificaron la necesidad de los disparos y aclararon que nunca lo hicieron hacia las personas. La magistrada María Luisa Llaneza, presidenta del tribunal, pospuso para el viernes de la próxima semana la exposición de los informes del ministerio público y los letrados de la defensa, el Ayuntamiento de Oviedo y la acusación particular.

Los agentes explicaron al detalle la intervención que les ha llevado al banquillo de la sección segunda de la Audiencia. El que realizó los disparos explicó la necesidad de los mismos. «Teníamos la orden de comprobar los vehículos en el Pozo. Nos acercamos, había tres coches. En uno no había nadie, y en otro, en una zona visible, había unos jóvenes fumando tabaco de liar. Entonces nos dirigimos a un tercero que estaba al fondo. El copiloto hizo un ademán como de esconderse. Y entonces bajamos y nos acercamos rodeando el coche por detrás, yo por el lado del conductor y mi compañero por el del copiloto. Llevábamos la emisora en la mano y la placa colgada del cuello bien visible. Le toqué la ventanilla con la emisora, le dije ‘muy buenas’, le hice el gesto de saludo, y añadí: ‘Policía Local, me permite su documentación’. El chico bajó un poco la ventanilla y entonces gira a la derecha, arranca el coche, tuerce toda la dirección y me pasa el coche por encima del pie. Caí hacia atrás y entonces vi el morro del coche a la altura de mi cara. Él acelera hacia donde estaba yo, me salgo hacia atrás. Oigo a mi compañero gritar: ‘Policía, para, Policía, para’, mientras se pone delante del coche. Es cuando veo al conductor dar un embragazo y ante la situación de peligro de que mi compañero fuese atropellado, saco el arma y disparo a las ruedas, nunca tuve intención de disparar a las personas», relató.

Preguntado por qué los disparos no alcanzaron la puerta, el agente indicó que «bajo una situación de estrés es imposible afinar, tenía el pie aplastado y mi compañero volando». Luego se incorporaron y salieron tras ellos a bordo del coche camuflado, eso sí, con las sirenas y las luces puestas. «Iban a toda velocidad. Terminamos interceptándolos en la glorieta del Deporte Adptado. No paró de forma voluntaria. Yo iba cojeando, fue mi compañero quien detuvo al conductor». El agente aseguró que jamás había tenido un problema similar en sus servicios de paisano. La detención fue tranquila. «En esas circunstancias, tendríamos que haber ido más fuerte, haberlo sacado por la ventanilla. No lo hicimos porque estábamos en shock», añadió. El agente indicó que había sido felicitado por la Policía Judicial de la Policía Nacional por dos servicios anteriores.

Identificación

El otro agente acusado explicó más o menos lo mismo, comenzando por «el gesto raro que hizo el copiloto, como escondiéndose», que les hizo sospechar. Corroboró que se identificaron como agentes de la Policía Local antes de solicitarles la documentación. Y luego, sorpresivamente el conductor hizo una maniobra por la que el coche pasó por encima del pie de su compañero. «Fui a ayudarle y me vi delante del coche. Le grité: ‘Para, para, Policía’. Escuché los disparos y vi que me tenía que tirar al suelo para que no me atropellase», declaró. Una vez que los interceptaron, procedió a detener al conductor. «Le agarré del brazo, lo tiré del suelo y lo engrilleté. Estaba muy colaborador. Decía: ‘Lo siento, lo siento, perdón’, yo le preguntaba que por qué había atropellado a mi compañero».

También declaró este míercoles el jefe de la Policía Local de Oviedo, Francisco Javier Lozano García, que era director de seguridad en el momento de los hechos, y quien dejó claro que no hubo nada anómalo en la intervención. «La lista de agentes que pueden actuar de paisano se facilita anualmente a la Delegación del Gobierno. En ella están los agentes de esta intervención. Por otro lado, la Policía Nacional conoce los operativos porque hay reuniones semanales en las que se establecen los operativos en materia preventiva y se reparten por zonas la ciudad». El operativo de la noche de autos fue «totalmente normal y habitual», dado que las denuncias vecinales por carreras ilegales y trapicheo de drogas eran cotidianas. Lozano estuvo informado desde el minuto uno de lo ocurrido, y defendió que los agentes llevasen las placas colgadas al cuello, por operatividad (además lo hacen otros cuerpos). Sobre el informe que cuestionaba la profesionalidad del agente que efectuó los disparos, Lozano indicó que nadie le había solicitado informes del funcionario, como sería lo preceptivo. Y añadió que sobre los agentes implicados no hay informes negativos, pero sí positivos. «Han sido reconocidos en varias ocasiones, incluso por la Policía Nacional», dijo. Y añadió: «Sobre este evento constan dos documentos, la comparecencia de los agentes y un informe de los mismos, a la vista de los cuales no se vio atisbo alguno de una actuación que mereciese el mínimo reproche. La actuación fue oportuna y proporcional a los hechos».

También se escucharon varias grabaciones. Una de ellas es la ya conocida que efectuó al 112 la joven que iba en el coche en plena huida, en la que aseguró: «Nos están persiguiendo unos que se llaman policías, la placa no parece oficial». Instantes después, la joven admite al 112 que «sí son policías, acaban de poner las luces». Luego se escucha una conversación entre los jóvenes y los agentes, una vez interceptados. «¿Qué pasa? ¿Qué hicimos?», preguntan los jóvenes. Y uno de los agentes, responde: «¿Por qué has huido? Nos intentaste atropellar, a mi compañero le diste».

Declararon además los psiquiatras de los jóvenes. El conductor sufría una reacción aguda al estrés, paso previo al estrés postraumático. Evolucionó favorablemente. El de la joven indicó que el cuadro psiquiátrico que sufría empeoró a raíz del incidente, aunque ya se encuentra recuperada.

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