Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Muere Inés Illán, profesora de Latín de la Universidad de Oviedo

Recaló en Asturias tras unos primeros años marcados por su condición de hija de represaliado y aquí descubrió un estimulante ambiente intelectual y político

Inés Illán Calderón, el pasado mes de febrero, en Oviedo. | IRMA COLLÍN

Inés Illán Calderón, el pasado mes de febrero, en Oviedo. | IRMA COLLÍN

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Inés Illán Calderón, profesora jubilada de Latín de la Universidad, falleció ayer en Oviedo a los 86 años. Dejando atrás una infancia y adolescencia marcada por la Guerra Civil, llegó a Oviedo en el curso 1967-1968 y fue profesora en su Universidad hasta su jubilación en 2009. "Oviedo era lluvia y oscuridad y, en lo estimulante, Alarcos y las izquierdas", rememoraba el pasado mes de febrero en una conversación con LA NUEVA ESPAÑA.

Inés Illán nació en abril de 1939 en el pueblo extremeño de Don Benito, en la provincia de Badajoz, y su nacimiento quizás le salvó la vida a su progenitor. Su madre se puso de parto y a su padre, al que un falangista y un guardia civil acompañaban a darle el paseíllo, le permitieron detenerse a ver nacer a su primogénita. Llegó a la estación de tren donde pasaban lista a los que iban a ser ejecutados cuando un guardia civil amigo suyo, escuchó su nombre y le ayudó a esconderse. No pudo regresar a casa en años y pasó una larga temporada en las cárceles y en los campos de concentración franquistas, pero salvó la vida.

Inés Illán aprendió a leer y escribir con un maestro represaliado, que daba clases en casa y que convenció a su familia de que le permitiera seguir estudiando. "Mi madre le decía a mi padre que todo lo que le pasaba era por saber, por leer, por escribir bien. Eso funcionó muchos años como un tabú y una represión", recordaba, pero finalmente preparó el ingreso en el instituto de Cáceres.

Aprobó y allí estudió con becas, desde los 11 años, y más tarde, por su precaria salud, pasó por un preventorio de la Sección Femenina en Ontaneda (Cantabria). Pese a todos sus problemas logró avanzar en su formación: aprobó las reválidas y obtuvo una beca de la Diputación de Badajoz que le permitió estudiar en Madrid, en el colegio mayor La Almudena. Allí, por primera vez, tuvo una habitación propia, un entorno estimulante y acceso a compañeras de toda España. Allí, además, se consolidó su vocación por la Filología Clásica. Se licenció en Madrid y se doctoró en Oviedo, en 1981, con una tesis titulada "Aspectos del vocabulario político en los Anales de Tácito".

En Oviedo, Inés Illán entró en contacto con el círculo de Emilio Alarcos Llorach y con diversas corrientes de izquierdas. Admitía que, coartada por su timidez y por la costumbre de no hacerse notar para sobrevivir, adquirida en su infancia en un entorno hostil, fueron los viajes, a París, Austria, Londres, Dinamarca, italia, y experiencias como su encuentro con algunos de los protagonistas de la Revolución de los Claveles en Portugal, los que le enseñaron a disfrutar de la libertad.

Participó activamente en la vida universitaria y política ovetense, incluida la revuelta estudiantil de 1969 y las actividades del Club Cultural de Oviedo.

Tras su jubilación retomó algunas aficiones, especialmente la pintura, y en 2010 publicó un libro, "Armensallé del tejido y la escritura: manifiesto fenicio", sobre la cultura, el arte y la escritura de esa civilización.

Hoy, a las 18.30 horas, en la capilla del tanatorio de El Salvador de Oviedo, donde se instaló su capilla ardiente, se celebrará el rito exequial de despedida por Inés Illán. n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents