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César Caicoya: "Frank Gehry es casi como Picasso, un genio"

El ovetense fue director de obra en el Guggenheim y trabó una estrecha relación con su colega, hasta su fallecimiento la semana pasada

César Caicoya, a la izquierda, conversa con Frank Gehry durante uno de sus encuentros.  | LNE

César Caicoya, a la izquierda, conversa con Frank Gehry durante uno de sus encuentros. | LNE

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

El arquitecto ovetense César Caicoya Gómez-Morán, que fue director de obra del Museo Guggenheim, trabó una estrecha relación profesional y personal con Frank Gehry que se mantuvo hasta el fallecimiento del canadiense el pasado 5 de diciembre y que se extiende a su familia. Fue el hijo mayor de Gehry quien, media hora después de la muerte de su padre, le dio la mala noticia, cuenta Caicoya. La colaboración con su estudio de arquitectura se ha prolongado durante décadas y continúa con sus nuevos proyectos para la ría de Bilbao. A la camaradería que existía entre ambos hay que sumarle la admiración que el asturiano sentía por su colega: "Gehry es casi como Picasso, un genio, en estos últimos cien años no ha habido nadie que tuviera la creatividad que el tuvo, creó un nuevo leguaje arquitectónico, que luego siguieron otros, la mejor Zaha Hadid. Gehry era absolutamente perfeccionista, no admitía un fallo".

Caicoya conoció a Gehry en los años 90. "Me seleccionaron para el Guggenheim y a partir de ahí, en lugar de una relación estrictamente profesional, tuvimos una relación humana, de conversar y pasear, hablando de libros y de poesía, de las cosas que nos gustaban. Era fácil entendernos y él se fiaba de mí, era como mi mentor", rememora. Con él aprendió lo qué es "la honradez intelectual, a ser riguroso, con uno mismo y con los demás. Jamás lo vi ceder".

Trabajaron juntos en Bilbao y luego en la bodega Marqués de Riscal, en La Rioja alavesa. César cuenta que Gehry se sentía especialmente orgulloso de ambas obras y que sus maquetas ocupan un espacio preferente en su estudio, delante de su despacho. Desde los años 90, Caicoya y Gehry colaboraron en una docena de proyectos, unos se concretaron y otros no, y aún hay tres en marcha, en Bilbao, que prometen hacer historia. El más avanzado, comenta, es el de los pantalanes de las terminales marítimas en la ría de Bilbao, con todo tipo de usos –cafeterías restaurante, tiendas, música… –, que se extenderá a lo largo de 18 kilómetros.

César Caicoya cuenta que Gehry "no delegaba casi nada, todo pasaba por él, pero en mi caso se fiaba mucho". Con la obra del Guggenheim intercambiaron 16.000 faxes, que conservan cada uno en sus archivos. Cómo no hacerlo, piensa Caicoya: "Estaba trabajando con el genio de la arquitectura del siglo XX, pero no me intimidaba".

Juntos recorrieron el País Vasco y La Rioja. En su 85 cumpleaños Frank Gehry viajó a Bilbao con su familia a celebrarlo y allí estuvo César Caicoya. La última vez que lo vio en persona fue el pasado mes de mayo y a menudo charlaban por videoconferencia. "Era tremendamente divertido, se lo pasaba fenomenal, le gustaba comer, beber, comer pinchos, chuletón...", recuerda.

Frank Gehry conocería años más tarde la tierra de su amigo, cuando viajó a Oviedo, en 2014, a recoger el premio Príncipe de Asturias de las Artes.

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