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El ya legendario líder de "Ilegales", despedido entre sus guitarras eléctricas por cientos de amigos y cómplices en la vida y el rock: "Era excepcional"

"Jorge Ilegal". "¿Cómo que ilegal? ¡De eso nada, Jorge es muy legal! Puede pasar", bromea el sacerdote, imaginando la llegada del músico a las puertas del cielo

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Jorge Martínez ya es leyenda. La familia, y con ella cientos de amigos y camaradas, despidieron ayer al líder de "Ilegales" por todo lo alto, recordando al hombre que devoraba la vida, su personalidad arrolladora, el músico excepcional que era, su legado y, cómo no, las correrías compartidas. En la capilla ardiente, instalada en el tanatorio Ciudad de Oviedo, el féretro de Jorge Martínez asomaba entre coronas y ramos de flores, de grupos hermanos como "Burning", de productoras como "Warner" y con mensajes más privados, muy cariñosos, flanqueado por dos de sus guitarras eléctricas, la Ibanez con la que grabó sus primeros discos y otra, previsor como siempre, de repuesto, por si alguna cuerda no resiste sus embates.

El acto de despedida comenzaba a las cinco de la tarde, a las cuatro empezó a llegar gente a rendirle su homenaje y arropar a la familia, su hermano Juan y sus dos hermanas, Carmen María y Marta Isabel, a la cabeza. Músicos como Emilio Fidalgo, "El malo", para quien el fallecimiento de Jorge Martínez "aunque esperado, no deja de ser un mazazo". "La primera vez que me fui de fiesta en euros fue con Jorge, me encontró por la calle Uría y me dijo: ya es hora de que tú y yo nos corramos una juerga", recordó. "Como músico era excepcional, tuvo desde el principio un sonido y una clarividencia nada común, no pasa de moda", sentenció.

Para Ramón Prada, que compartió con Jorge Ilegal experiencias vitales y viajes, la de Jorge Martínez era "una filosofía de vida única que plasmaba en su música". "El sonido de Jorge con la guitarra siempre me flipó y todo el mundo sabe lo que Jorge aportó, ahí está y ahí queda", añadió.

Javier Vallina, de "Bueno", incidió en el "legado" de Jorge Martínez. "Es una gran pérdida, pero deja un gran legado. Es el comentario general hoy aquí: deja una trayectoria a reivindicar y mantener viva y un espíritu de rock que no hay que perder nunca".

Javi Méndez, de "El Sueño de Morfeo", se declaró en "shock, porque pensábamos muy seriamente que Jorge era inmortal". "Nos deja una figura, no relevante, sino completamente imprescindible en Asturias, en España, a nivel internacional, diría yo. Va a ser irrepetible e irreemplazable". "Jorge, aparte de esa personalidad increíble, arrolladora, que nos enamoraba a todos, tenía la facilidad de hacer unas canciones buenísimas: los cuatro primeros discos de ‘Ilegales’ son cuatro obras maestras en composición, letras y luego era un guitarrista fantástico", añadió.

Chus Naves le tiene y le tendrá siempre por "un gran músico que ha hecho posible una de las mejores bandas de rock and roll de este país. Podemos estar contentos porque ha dejado un legado para siempre, pocos pueden aspirar a eso". "De alguna manera es inmortal, hay que quedarse con eso", aconsejó.

Igor Paskual habló de la voracidad de Jorge Martínez por la vida, de "todo su estallido, su poder, la manera que tenía de afrontar la vida, ultraintensa. Cada minuto con él parecían 20, cada hora un día entero, y algo que muy poca gente tiene ya: el buen humor. Estaba constantemente de buen humor, o sonriendo o vibrando o transmitiendo alegría de vivir, feliz de estar viviendo ese momento, y la alegría de vivir ya no abunda". En lo musical, Igor Paskual lo tiene "sin duda, por el mejor compositor letrista en español de los últimos 40 ó 50 años y con mucha diferencia". Recordó cómo "bajaba a Madrid, como un caballero encerrado en su castillo, hacía una razia y volvía. Eso le permitió crear mucho más. En Madrid hubiera hecho muchos menos discos, hubiera leído menos, hubiera hecho muchas menos cosas" y, además, en Asturias "generó una escena, hizo que los demás pensaran que es posible. Recuerdo ir al instituto y verle por la calle Uría y te daba la impresión de que tú también podrías, y él te ayudaba, tiraba de sus contactos".

Manuel Paz, director de la OCAS -antes Orquesta de Cámara de Siero, ahora Orquesta de Cámara Solidaria- asistió por primera vez a un concierto de "Ilegales" en Ujo, con 21 años. "Fue delirante, me dejó impactado", reconoce. Luego, en una gala en solidaridad con el pueblo saharaui, la OCAS reclutó a "Ilegales" y ahí Jorge Martínez demostró su agudeza musical para encajar rock y sonido sinfónico: "Fue un éxito que nos hubiera gustado repetir, lamentablemente no podrá ser".

Como ellos fueron desfilando a lo largo de toda la tarde de ayer, deshaciéndose en halagos, infinidad de personas, empezando por sus compañeross y el equipo de "Ilegales". También se acercaron a rendirle homenaje la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, y los concejales del Ayuntamiento de Oviedo, Mario Arias y Covadonga Díaz. Y personalidades de diversas procedencias: el exdirectivo de la Sociedad General de Autores, Javier Vidal; el diputado Xabel Vegas, promotores como Enrique Patricio y Enrique Granda, artistas plásticos como Israel Sastre...

No hubo funeral, pero sí unas palabras muy celebradas del sacerdote José Antonio González Montoto, en la capilla del tanatorio, con la familia sentada en la primera fila y la sala repleta. González Montoto imaginó a Jorge Martínez llegando a las puertas del cielo, allí -fue hilando un relato- al pedirle su credencial, San Pedro leería: "Jorge Ilegal". "¿Cómo que ilegal? ¡De eso nada, Jorge es muy legal! Puede pasar", cerró el episodio, contado con gracia y agradecido con un unánime aplauso. Al principio, al recibir a los asistentes, el cura había citado LA NUEVA ESPAÑA, por algo que había leído en el periódico: "Él se despedía siempre diciendo: ‘Al infierno todos’" y, a cuenta de eso, González Montoto imaginó que Jorge habría descendido a los infiernos y no lo habrían admitido, lo habrían enviado a buscar su sitio en el firmamento de las estrellas.

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