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Susana Gómez, directora de escena de "Rigoletto", que se estrena mañana en el Campoamor: "Los poderosos siempre salen indemnes de las maldiciones"

La ovetense, que desde hace algo más de un año dirige el Real Teatro de Retiro de Madrid, se siente muy cómoda trabajando en un lugar que conoce como la palma de su mano. En este título de Verdi afronta un asunto que lleva tiempo explorando, el de "la máscara social que un individuo adopta para poder vivir en este mundo"

Susana Gómez, directora de escena de «Rigoletto», en el salón de té del teatro Campoamor. | MARIO CANTELI

Susana Gómez, directora de escena de «Rigoletto», en el salón de té del teatro Campoamor. | MARIO CANTELI

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

La ovetense Susana Gómez está disfrutando de su estancia en la ciudad dónde nació, se formó y dio sus primeros pasos profesionales. La directora de escena regresa a menudo a presentar sus montajes en la temporada lírica del Campoamor, el último, "Rigoletto", se estrena mañana a las 19.30 horas. Hace ya algo más de un año que asumió la dirección artística del Real Teatro de Retiro de Madrid.

"Rigoletto" es un clásico muy popular, el espectador tiene una idea muy clara de él en su cabeza. Un reto para un director de escena.

Efectivamente, lo es. Primero por ser un Verdi, porque ya se ha hecho prácticamente todo, y luego por ser un título como "Rigoletto", uno de los tres emblemáticos de Verdi, junto con "Traviata" y "Trovatore". Resulta ciertamente complicado contar algo nuevo o poner en un primer término aspectos que están en la obra pero que normalmente quedan un poco ocultos. Está la historia del bufón, de los amores y la maldad del duque, la inocencia de Gilda. Eso es lo que normalmente todos hacemos. Esta vez, siguiendo con el proyecto conjunto con "Hamlet", que dirigí en 2022, quería abordar el tema del fingimiento, que en "Hamlet" es la máscara de la locura y en este caso es la máscara del bufón.

Con la venganza de fondo

Hamlet utiliza la máscara de la locura para desenmascarar a su tío Claudio, que es el nuevo rey, pero por el camino cae su querida Ofelia. En este caso, Rigoletto es un bufón, un pobre hombre, que tiene esta máscara de la deformidad para poder entrar en un entorno social que no le corresponde, pero en ese camino del fingimiento acaba cayendo como víctima sacrificial su propia hija Gilda.

El teatro es enmascaramiento.

Sí, eso además. Está todo lo metateatral, pero también la máscara social que un individuo adopta para poder vivir en este mundo. Es una reflexión sobre el lugar que el hombre tiene en la sociedad y en su relación con el poder, algo que a Verdi le interesaba especialmente. En "Hamlet" trabajé sobre el simulacro, cómo se genera una realidad diferente; en este caso, hay toda una creación de un universo para Gilda, un padre que tiene a su hija encerrada y que desconoce incluso el nombre de su padre. Se generan mundos aparte, burbujas, donde creen que todo está a salvo y luego se destroza todo. También quería hablar, en el caso de "Rigoletto", de un mundo en el que las mujeres están al margen.

¿Cómo?

Gilda vive encerrada por su padre, cuidada por una criada. Por otro lado está Maddalena, la hermana de Sparafucile, el mercenario asesino, que la prostituye, la obliga a seducir a hombres para luego poder matarlos él. En ese mundo en el que no hay mujeres solo cantan los hombres. Solo tenemos un coro masculino y no hay figuración femenina. Las mujeres aquí tienen un papel relevante fundamentalmente porque hay muy poquitas y representan ese mundo donde los hombres no las dejan estar. El amor de Rigoletto por su hija, aunque parezca que es un amor puro, es posesivo y muy obsesivo. En la primera escena, Verdi ya nos dice que en la corte del duque de Mantua hay una orgía en su salón, aquí no, aquí no hay una orgía con mujeres.

¿No?

No, eso se ha cambiado, para hacer ver que es un mundo solo de hombres. Mantengamos el misterio hasta el estreno.

¿La ópera es un género machista? ¿Es necesario reescribirlo o reinterpretarlo con una mirada feminista?

La ópera, como forma artística, es el reflejo de un mundo y Verdi tenía muy claro que había que establecer ese espejo con la realidad sociopolítica en la que él vivía. De hecho, él recibió muchas censuras por parte de los teatros y los empresarios, porque era muy crítico y, además, pensaba mucho en las mujeres, aunque no lo parezca. Más interesante que la reescritura es poner el foco sobre lo que se está contando, la situación de marginalidad tanto de Gilda como de Maddalena, sobre Violeta en "La traviata"... Eso basta para darse cuenta de que esas mujeres vivían en un entorno muy machista y eran utilizadas como meros instrumentos de acompañamiento social.

¿Un avance de la escena? ¿Será algo canónico, evocador...?

En cuanto a elementos escénicos, quien vino a ver "Hamlet" encontrará similitudes: la rampa en la que tiene lugar toda la acción. Tratamos de hablar de la esencia de lo que Verdi y sus libretistas pretendían, que era contar la historia de un ser marginal cuya única posibilidad de ascensión era valiéndose de su deformidad, un hombre que cree que desciende a los infiernos porque cree que le han echado una maldición y que urde una venganza que no le sale bien. Hay una moraleja y es que los poderosos siempre salen indemnes de las maldiciones.

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