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El talento de Lucas Debargue brilla junto a Oviedo Filarmonía

El pianista francés exhibe todo su virtuosismo y su expresividad flanqueado por la orquesta asturiana ante el entusiasmo del público

Lucas Debargue, ayer, durante su actuación. | IRMA COLLÍN

Lucas Debargue, ayer, durante su actuación. | IRMA COLLÍN

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

Las Jornadas de Piano "Luis G. Iberni" vivieron anoche la segunda cita del curso a través de un recital donde Lucas Debargue y Oviedo Filarmonía se repartieron el protagonismo para convencer a un público más numeroso y joven de lo habitual. No pocos alicientes confluían para propiciar esta gran entrada, pues al atractivo programa se unían la fama del solista, el tirón de la orquesta en la ciudad y el proyecto pedagógico de Sofía Martínez Villar, puesto en práctica en la segunda parte.

La velada, organizada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con LA NUEVA ESPAÑA, se inició mediante "The Styx", una pieza de Oscar Colomina i Bosch estrenada hace tan solo un año que nos adentra en la laguna Estigis del inframundo. La utilización de los registros extremos de la orquesta –con unos violines de sonoridas afilada y una cuerda grave muy profunda– configura una página interesante de tintes cinematográficos que la OFIL supo plasmar adecuadamente. El compositor, presente en el concierto, subió al escenario –al término de la ejecución– para recibir el reconocimiento de un público, dicho sea de paso, muy respetuoso.

Tras esta primera obra, Lucas Debargue hizo acto de presencia para interpretar el "Concierto para piano y orquesta en Sol mayor" de Maurice Ravel, todo un reto que el solista francés afrontó con pasmosa serenidad. Los tres movimientos son de una exigencia mayúscula para solista y orquesta, moviéndose en una tímbrica especialmente brillante que expone por completo a los músicos. Sin embargo, la OFIL se mostró precisa y muy compacta, supeditada a las manos de Lucas Debargue que, por momentos, parecían acariciar el piano. El segundo movimiento (Adagio assai) permitió al intérprete francés exhibir un lirismo y una delicadeza extremas, con unos fraseos delineados con sutileza, logrando una sonoridad cálida y redondeada.

Ante los aplausos del público, Debargue regaló, a modo de propina, la "Sonata en La mayor K 208" de Domenico Scarlatti.

Tras la pausa, Sofía Martínez Villar tomó la palabra para exponer algunas pinceladas del proyecto "Música y Enigma", una audición guiada de las "suites números 1 y 2" de "El sombrero de tres picos" de Manuel de Falla que, por la mañana (en un ensayo general) disfrutaron 700 personas de 27 colectivos diferentes. La orquesta, equilibrada y poderosa, ofreció una gran versión, sobresaliendo unas maderas notables que se fundieron a una cuerda homogénea y unos metales y percusión potentes para cerrar hora y media de gran nivel musical.

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