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La mujer que puso en marcha el juzgado de violencia de género en Oviedo tiene base en Olivares: así crió a sus hijos (juez y fiscal) en una de las primeras urbanizaciones de la ciudad

Estrella Hormazábal, portavoz en Asturias de los «número dos» de los juzgados hasta su jubilación, crió en una de las primeras urbanizaciones de la zona a sus dos hijos, un juez y una fiscal

Estrella Hormazábal, en el pequeño parque de Olivares, junto al centro social.

Estrella Hormazábal, en el pequeño parque de Olivares, junto al centro social.

Oviedo

Estrella Hormazábal lleva apenas unos meses jubilada tras una carrera profesional de más de tres décadas dedicada a la justicia, una trayectoria en la que le tocó ser pionera de la puesta en marcha del juzgado especializado en violencia sobre la mujer en Oviedo, un destino en el que ha permanecido casi 19 años. Una vida como letrada de la Administración de Justicia, un puesto que en la práctica es el ·«número dos·» en responsabilidad de todos los juzgados, y en la que ha tenido como base familiar Olivares. En esta zona del oeste ovetense fijó su residencia en 2002 con su marido y sus dos hijos, que con los años también han elegido como profesión el ámbito de la justicia, el mayor, Ignacio, juez en ejercicio actualmente en Canarias y su hija, Aida, fiscal, tras superar recientemente las oposiciones. «He vivido en muchos sitios de Oviedo, de pequeña en el Milán; ya casada donde las Salesas; junto al Alfonso II y luego en San Lázaro, pero aquí estamos encantados, es vivir en pleno campo y muy cerca del centro», afirma la jurista.

Estrella Hormazábal eligió Olivares cuando sus hijos eran todavía pequeños. Empezó sus estudios universitarios, «justo cuando murió Franco», en la facultad de Derecho de Oviedo, donde conoció a su marido, que se decantó también por la función pública pero en su caso en la administración local como secretario-interventor. Tras un tiempo como procuradora preparó las oposiciones al puesto que entonces se denominaba de secretario judicial. Su primer destino fue Gernika: «Me fui cuando mi hijo tenía dos años, allí estuvo dos años aprendiendo euskera en una ikastola hasta que pude venir a Mieres, donde permanecí destinada siete años y pico». Un ascenso, una estancia de un año en Las Palmas y de vuelta a la Península y a Gijón, al juzgado de instancia número 4, con Luis Roda, «donde estuve también más de seis años, hasta que se creó el juzgado de Violencia número 1 de Oviedo; en diciembre de 2006 vine para acá y en este destino me he jubilado».

Una carrera profesional vinculada a una justicia en la que, recalca, «cada vez hay más materia, más trabajo y menos medios». Estrella Hormazábal reconoce que en el ámbito de la violencia sobre la mujer «ha habido avances muy importantes: antes era muy difícil de tratar, con la ley se ha visibilizado mucho más. Ahora es un delito social, cualquiera que tenga conocimiento lo puede denunciar; se ha creado el Registro Especial SIRAJ para la violencia de género. Antes de la ley, por ejemplo, llegaba una mujer con el ojo morado porque le había pegado su marido y era considerado como un delito de lesiones leves, al esposo le ponían una multa de cinco mil pesetas y encima se envalentonaba para volver a hacerlo. O la mujer llegaba a la Policía y se encontraba con comentario de que para qué denunciaba, que tampoco sería para tanto. Ahora, en cambio, si una mujer llega al médico o al hospital con heridas, aunque no denuncie, ya entra el protocolo y si los médicos sospechan que puede haber un caso de violencia de género ya lo mandan al juzgado».

No se arrepiente de ninguna de las dos apuestas, de ser funcionaria de la administración de Justicia ni de haber apostado por Olivares para establecerse con su familia hace dos décadas. Ambas opciones se han cruzado en su vida, hasta el punto que sus dos hijos «han tenido aquí en Olivares un lugar ideal para preparar sus oposiciones, por lo tranquilo que es. Yo les animé y les ayudé. Sobre todo en la última oposición, la de mi hija; yo ya estaba jubilada y nos pegamos unos buenos tutes para prepararla».

Una tranquilidad que ya podía adivinar en aquellos paseos que daba por la zona junto a su marido, Jesús Valledor, más de dos décadas atrás. «La urbanización donde vivimos fue de las primeras que se hizo en Olivares. Nos pareció un sitio bueno, que estaba en expansión en aquella época porque iban a hacer el campo de fútbol, el Parque del Oeste, el Botánico que se quedó a medias y las canchas de tenis. Es una zona que pese a estar en cuesta, está muy expandida y nos gustó porque sabes que estás en el centro, cerca de Oviedo, y a la vez en el campo. Después desarrollaron Las Campas, que está más lejos», comenta Estrella Hormazábal. La jurista apunta un cambio que ya empiezan a vivir las urbanizaciones que mudaron la faz de Olivares treinta años atrás. «Algunos de los primeros vecinos han vendido y empiezan a llegar otra vez familias jóvenes. En esta zona enseguida se vende todo», asegura, tras hacer un repaso de las distintas urbanizaciones que hoy dominan el paisaje urbanístico de la aldea que fue Olivares a mediados del siglo XX, cuando todavía no llegaba la red de agua a las casas. De los paseos que le gusta dar por el entorno de Olivares pone un pero: «El Ayuntamiento tiene bastante olvidados estos caminos».

Estrella Hormazábal tiene la jubilación muy reciente, tanto que apenas ha tomado el pulso a su nueva situación. «Sigo colegiada, como senior», precisa. Sigue bien pendiente de una justicia en la que ahora ya están inmersos, profesionalmente hablando, su hijo y su hija, testigos directos de la trayectoria profesional de una madre que en 2018 fue distinguida con la Cruz de primera clase de la orden de San Raimundo de Peñafort. A los destinos acumulados en su carrera, también sumó el empeño por mejorar un puesto, el de los antiguos secretarios judiciales, denominados desde 2015 letrados de la Administración de Justicia. Estrella Hormazábal fue vocal electa durante una década del Consejo del Secretariado y luego vocal de la junta nacional y delegada en Asturias del Colegio de Letrados de la Administración de Justicia (CNLAJ), desde 2020 hasta 2025. Una responsabilidad en el que tuvo que mojarse y dar la cara en la huelga de 2023, donde su especialidad reclamaba los compromisos incumplidos por el Ministerio de Justicia, firmados en 2018 durante el Gobierno de Mariano Rajoy. «Y ahora casi seguimos igual. El problema es que falta mucho personal», apostilla. Apenas finalizada la huelga, asumió la organización en Oviedo del congreso anual del Colegio Nacional de Letrados de la Administración de Justicia, que es la organización mayoritaria del sector con más de mil afiliados en todo el país. «Vinieron 250, quedaron muy contentos, sobre todo con la banda de gaitas y la espicha en Tierra Astur».

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