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Yasuhiro Yotsumoto, poeta, acaba de participar en el ciclo QED en Oviedo: "No posees el lenguaje poético, solo lo utilizas, como un cazador-recolector"

Considerado uno de los mejores poetas asiáticos contemporáneos, a este japonés le gusta caminar, peregrinar y la poesía entendida como física no newtoniana

Yasuhiro Yotsumoto, ayer, en Oviedo. | J. N.

Yasuhiro Yotsumoto, ayer, en Oviedo. | J. N. / .

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

Yasuhiro Yotsumoto (Osaka, 1959) es uno de los poetas asiáticos contemporáneos más reconocidos. Afincado ahora en Europa y con una trayectoria que le ha valido figurar en las quinielas del "Nobel", este viernes participó en Oviedo en el ciclo QED, coordinado por Miguel Rodríguez Moteavaro y dedicado a poner en relación autores en asturiano con autores en otras lenguas

Ha mostrado su interés por las peregrinaciones y el Camino Jacobeo y hoy está en la ciudad donde nació. ¿Qué significa para usted la peregrinación?

No lo sé, pero siempre me atrajo. Estuve en Santiago, en La Coruña, en San Andrés de Teixido, en Japón en Kumano. Y en Inglaterra, de Manchester a Escocia. Todo tiene una conexión. Y es algo que tiene que ver con caminar, no con la religión. Peregrinar, en mi caso, es caminar en la naturaleza. En Japón tenemos una larga tradición de poetas caminantes. Poetas que marchan por las mismas largas carreteras que otros 400 años atrás. Siento que no es solo una tradición japonesa. Rimbaud era un poeta caminante, y encontró su camino en África. Dante era un poeta caminante al salir de Florencia. Y los poetas románticos ingleses... Así que para mí peregrinar es caminar desde el centro hacia otro lugar. El centro puede ser la ciudad, el poder o el sistema, y el camino te lleva a otro lugar donde en vez de sistema hay caos, donde no hay poder pero hay más energía. En realidad es un camino de vuelta al tiempo de un estado primitivo de mente. De eso trata también la poesía. El lenguaje de las leyes o de la ciencia es el lenguaje del centro. El lenguaje de la poesía camina en otra dirección. Está fuera de allí.

Usted también tuvo que viajar, se fue a Estados Unidos, para empezar a escribir seriamente en japonés ¿Cómo influyó ese distanciamiento en su relación con el idioma y con la poesía misma?

Con 14 años ya estaba escribiendo poemas en Japón, pero eran imitaciones. Intentaba hacer lo mismo que otros. Pero cuando me fui a Estados Unidos, con 26 años, y me vi rodeado por el idioma inglés empecé a escribir mi poesía en japonés. Al principio escribí unos poemas breves en inglés. Luego los traduje al japonés y ese japonés sonaba diferente al japonés que había estado utilizando en el pasado para escribir poesía. Desde ese momento mi mente, mi conciencia y el lenguaje se pusieron juntos, hubo un corte entre mi mente y mi lenguaje y la poesía estaba en medio. Para mí fue algo mágico, fui consciente de que estaba preparado y ya no paré de escribir.

En su poesía hay temática social, poesía de lo cotidiano, relflexiones sobre el lenguaje... ¿Cómo puede dialogar la poesía con los problemas del mundo actual?

Cuando hablamos de ese mundo actual en realidad es el mundo que hemos construido en los últimos siglos, construido por la lógica y la ciencia. Pero antes de que eso pasara había una civilización libre, estuviéramos en Asturias o en Japón. Hubo largos tiempos y siglos en los que la gente no estaba obsesionada con el dinero, el capital o el poder. Éramos cazadores-recolectores, lo opuesto a los agricultores. Simplemente recogíamos los frutos de la naturaleza y con eso nos alimentábamos o construías tu casa. Con lo que encontrabas en el bosque. No eran cosas que uno poseyera, simplemente las utilizabas. Con el lenguaje poético pasa lo mismo. No puedes poseer el lenguaje. El lenguaje está ahí y tú lo utilizas. Y, de alguna manera, tú eres libre en tu conciencia para escapar de esta lógica de lo cotidiano, de control, de posesión y de poder.

¿Con el lenguaje?

Sí, el lenguaje es una herramienta que utilizamos para nombrar este teléfono, esta taza... Hay una relación entre la palabra y el objeto. Yo puedo señalar esto y decir que quiero comer este trozo de tarta. Eso es una herramienta. Pero con el lenguaje poético si yo hablo de un trozo de pastel no tiene necesariamente que ser un trozo de pastel. En algún momento, sí, pero tiene otra función. Nuestra obsesión con la lógica y la ciencia provoca una distracción respecto a estar aquí y ahora. Y seriamente creo que necesitamos revisar la forma en la que vivimos como sociedad. No ya como individuos. Hay que introducir alguna vía diferente en la forma de pensar. Cuando era joven pensaba que en distinciones como liberales y conservadores, pero ahora veo que todos son iguales en tanto que están obsesionados con esta civilización, pero necesitaríamos ir en otra dirección, en la de la poesía.

Grabriel Celaya afirmaba que "la poesía es un arma cargada de futuro". Usted proclama en algunos de sus poemas la inutilidad de la poesía para llamar a la rebelión.

No pienso que la poesía tenga que tener un poder físico para cambiar las cosas. Entonces sería propaganda. Si la poesía moviese a la gente, dejaría de ser un arte. Y es verdad que a veces hace falta tener buena propaganda. Pero el camino de la poesía no es el de la propaganda. Trabaja en otro nivel. Si me pregunta para qué sirve la poesía yo le hablaré en términos de la metáfora clásica entre la física newtoniana, en la que puedes tocar las cosas, hay leyes de gravedad, sé que si golpeo este objeto va a salir disparado, y la física cuántica, la teoría de cuerdas, las ondas, las cosas que existen en una dimensión pero no existen en otra porque es una cuestión de probabilidad. La poesía se mueve más bien en la física cuántica. Un poema me toca, me mueve, me cambia, pero no de una forma directa y fácil de ver. Un poema funciona al mismo tiempo en distintos tiempos y espacios. Lees poemas de hace miles de años y tienes el mismo sentido de realidad. Puedes sentirlo. Lo que te sucede al leerlo viene de aquellas palabras. Es una sensación silente, callada. Eso es lo que me interesa de la poesía.

¿Qué importancia tienen los encuentros internacionales de poetas —como el celebrado en Oviedo— para la poesía contemporánea?

Venir aquí y hablar con estos poetas es algo que llevo haciendo bastante tiempo por todo el mundo, y estoy convencido de que el lenguaje que hablamos, no es el japonés, el asturiano, el español o el inglés. El lenguaje que hablamos es el del Homo sapiens. Cuando llegamos a la poesía hablamos del mismo lenguaje. La buena poesía trabaja en esa función de lógica de la intuición o de imaginación simbólica. Es un trabajo que discurre en paralelo a un camino mágico y que te conduce a la esencia de la poesía. Yo no veo diferencias entre culturas ni entre lenguajes. Y por eso para mí tampoco tiene mucho sentido hablar de contemporáneo. Porque tampoco veo diferencia entre lo que hacemos ahora y lo de hace muchos años. Me gusta ver el cuadro, el dibujo completo, desde lejos. Y lo que veo es un lenguaje que hemos inventado hace muchos años, cuando descubrimos que mientras el chimpancé tenía esa relación directa con la banana cuando señalaba la banana, nosotros encontramos la forma de que la banana pudiera significar cualquier cosa.

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