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Las 148 voces del "León de Oro" regalan un concierto memorable de Navidad al Auditorio Príncipe Felipe

El proyecto coral luanquino muestra todo su poderío en su concierto de Navidad, con las cinco formaciones interpretando un repertorio que fue de lo más tradicional a lo más innovador

Todas las formaciones de «El León de Oro», juntas, cantando «Noche de Paz», ayer, en el Auditorio.

Todas las formaciones de «El León de Oro», juntas, cantando «Noche de Paz», ayer, en el Auditorio. / J. N.

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

El proyecto coral luanquino "El León de Oro" despidió ayer el año por todo lo alto en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo en el que desplegó lo mejor de sus cinco formaciones. Los Peques LDO, Aurum, Ferrum, Lithos y la formación principal, El León de Oro, lograron un ovación cerrada a sus delicadas interpretaciones, voces de calidad y una capacidad asombrosa para cubrir una amplia gama de registros con personalidad propia y garra. Así, el concierto, dejó repertorio coral clásico, música asturiana de raíz tradicional, canon religioso y también nueva expresión, compuesto sobre el escenario con sobriedad y singularidad.

Los primeros en ocupar el escenario de la sala principal del Auditorio, con una entrada muy buena, fueron Los Peques LDO. Dirigidos por Elena Rosso, arrancaron con un delicado "Cantate Domino", de Rupert Lang, al que siguió la joya de sabor regional "Si la nieve resbala", en versión de Julio Domínguez. Como cierre de las voces más pequeñas y acompañados por el piano, regalaron una divertida pieza navideña, "Jing Jingle Bells", de Douglas E. Wagner, con animada coreografía de los integrantes de la formación.

Antes de dar paso a la agrupación femenina Aurum, Luis Rodríguez Ovejero, presidente y fundador de Satec, empresa que es mecenas del proyecto coral gozoniego, se dirigió al público para explicar que este concierto se podrá escuchar también en Luanco el 28 de diciembre, para alabar y agradecer la variedad del repertorio y para recalcar el valor social y cultural que cumple la formación.

Aurum, de nuevo con Rosso, empezó con "Ascendit Deus", de Jackson Berkey, pero con una serie de complementos en el escenario que anticipaban la segunda partitura. Con "Ecos astures", de Josu Elberdin, se escuchó el pandero, algunas cantantes cambiaron los tacones por las madreñas y Sandra Álvarez tuvo un papel muy destacado ofreciendo un fragmento de asturianada con "Pa castañes, Tremañes". "Cantemos a María", de Juan Tony Guzmán, fue su despedida.

Si las anteriores formaciones habían jugado un poco con la disposición escéncia, Ferrum, la agrupación masculina dirigida por Marco Antonio García de Paz, empezó su intervención en círculo y en la parte posterior del escenario, con un esmerado "O Adonai", de Arvo Pärt. Repartidos ya por las tarimas convencionales, abordaron un repertorio clásico, con "O Magnum Mysterium", de Morten Lauridsen, y el "Ave María" de Franz Biebl.

Menos convencional fue la aportación de Lithos, la formación juvenil dirigida por Jesús Gavito. Tras "Lux aeterna" de Brian A. Schmidt, y una efectista "Leyenda del segador", impresionaron con "Mironczarnia", del polaco Jakub Neske en la que evocan el tormento del escritor y que abordaron con plasticidad escénica y eficaz coreografía. Todavía faltaba escuchar "Lux Aurumque", "Trébole" y "O nata Lux", por parte de la formación principal antes de que las 148 voces de todas las formaciones interpretaran una emocionante "Noche de paz".

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