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El cuidado de la huerta une un instituto de Oviedo con uno de Alicante

"Aprenden a tener más seguridad en sí mismo, ven como evoluciona su trabajo en el huerto y les acaba produciendo mucha satisfacción cuando empiezan a obtener resultados", dicen los coordinadores del programa

Los alumnos que han formado parte del programa posan justo antes de conectar con el centro alicantino.

Los alumnos que han formado parte del programa posan justo antes de conectar con el centro alicantino. / Fernando Rodríguez

Oviedo

Como si de un programa de radio se tratase, un grupo de ocho alumnos de diversificación de 4º de la ESO del Instituto Leopoldo Alas "Clarín" se salieron de la rutina convirtiendo una de las mesas de la biblioteca del centro en un pequeño estudio. Armados con auriculares y micrófonos, se pusieron en contacto con los estudiantes del Instituto Hermanos Amorós de Villena (Alicante) para compartir las experiencias que han ido acumulando durante el desarrollo del taller de agricultura y jardinería ecológica, coordinado por la Fundación Agricolae Mundi, en ambos centros.

"Este proyecto que la fundación está llevando a cabo en muchos centros de educación secundaria en toda España es muy beneficioso para los alumnos. Aprenden a tener más seguridad en sí mismo, ven como evoluciona su trabajo en el huerto y les acaba produciendo mucha satisfacción cuando empiezan a obtener resultados", apuntó Lucía Fernández, subdirectora de la Fundación Agricolae Mundi en el Principado de Asturias, mientras observaba todos los preparativos. "La comunicación entre los diferentes centros es fundamental para seguir evolucionando esta iniciativa", concluyó.

La charla tuvo una duración similar a la de una clase y, obviando las dificultades técnicas que entorpecieron el arranque de la conversación, fue un encuentro «fructífero». Cada uno de los estudiantes que participó en el programa preparó una pequeña exposición resaltando aquellas cosas que le llamaron la atención y remarcando que aprendió durante la experiencia. Todo finalizó con un intercambio de pareceres.

¿En qué consiste?

Durante ocho meses, los estudiantes participaron en un taller agrícola que les permitió aprender de manera práctica a sembrar, replantear, plantar, escardar, abonar, regar hortalizas y verduras. Al finalizar el curso, los productos cultivados se recogieron y se destinaron tanto a la venta como al comedor del instituto.

Este proyecto se enmarca dentro de las actividades del colectivo de Ingenieros Técnicos Agrícolas, formado por seis colegios de Asturias, Alicante, Aragón, Lugo, Tenerife y Las Palmas, que desarrolla programas educativos y proyectos internacionales en países como Mozambique o Colombia. Su objetivo es contribuir al desarrollo a través del conocimiento que aporta la ingeniería agrícola.

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