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Rosario Neira, presenta "Hilar el tiempo": "El yo poético es una voz ficcional, como un narrador de novela"

La escritora reúne su obra poética de 1997 a 2021: "La poesía es una forma de mirar la realidad, de reflexionar sobre ella e intentar entenderla"

Rosario Neira.

Rosario Neira. / .

Tino Pertierra

Tino Pertierra

Oviedo

La escritora ovetense Rosario Neira reúne en "Hilar el tiempo" su poesía de 1997 a 2021. Esta tarde la presentará en la librería "Matadero uno" de Oviedo con Leopoldo Sánchez Torre (19.00 horas). A Neira le gusta pensar en los poemas "como un tejido hecho de palabras; palabras que se van entrelazando unas con otras y construyen un discurso, que también es una voz y una mirada hacia y a través del tiempo recorrido. Son palabras que van reescribiendo, hilando, ese tiempo pasado, reelaborándolo literariamente en la memoria y en el papel".

El tiempo es un tema que ha tratado "en bastantes poemas; también es una temática importante de la lírica en general (no olvidemos que, como decía Antonio Machado, la poesía es ‘palabra en el tiempo’). En este caso, al configurar el libro y buscar algo que le diera unidad, opté por esa metáfora del hilado y decidí poner el tiempo en primer término, tanto por su relevancia temática como por lo que esta obra tiene de mirada hacia atrás, de retrospectiva de una trayectoria poética a lo largo de los años".

La memoria, apunta, "transforma los recuerdos. De los hechos que vamos viviendo, unos se borran, otros se difuminan, y los que quedan se transforman. Además, no hay que olvidar que la poesía, como la narrativa, es ficción. Aunque los textos estén basados –como cualquier obra creativa– en experiencias propias (incluyendo también las derivadas de las lecturas), el yo poético de un poema es una voz ficcional, como el narrador de una novela. Da igual que aquello a lo que se alude en los poemas sea verdad o no, lo importante son las emociones, reflexiones o sensaciones que se transmite, es decir, la capacidad de la poesía para generar una respuesta lectora y una emoción en el receptor. En resumen, la memoria no sólo está transformada por el recuerdo sino también reelaborada literariamente".

Está tejido "Hilar el tiempo", como cualquier texto creativo, "de numerosos materiales: recuerdos, imágenes, impresiones, numerosas lecturas (puesto que la escritura siempre bebe de las obras que hemos leído), y por supuesto, de palabras –con todo lo que éstas pueden evocar– y de ritmo".

El ritmo "es una de las cualidades importantes de la poesía, independientemente de las estructuras métricas que se utilicen. La mayoría de los poemas del libro (con algunas excepciones) están en verso libre, pero ello no impide posean un ritmo, o por lo menos que lo haya intentado buscar".

Para Neira, la poesía "es una forma de mirar la realidad, de reflexionar sobre ella e intentar entenderla. En esa realidad, lo más cercano, lo cotidiano, es esencial, porque es aquello que nos toca más de cerca. En este sentido, hay algunos poemas de este libro que se basan en detalles muy concretos: una imagen, un sonido, una sensación, la percepción de un instante… Me interesan estos detalles porque a través de ellos se establece nuestra conexión con el mundo. Además, un elemento aparentemente pequeño y cotidiano puede ser el punto de partida para una reflexión que va más allá, o convertirse en metáfora de algo que lo trasciende".

En las obras reunidas en este volumen, "el poema que más me costó escribir por ese motivo fue el dedicado a mi padre que aparece en el libro ‘De memorias y pérdidas.’ Aunque lo que tratamos literariamente queda ficcionalizado al convertirse en poema, en este caso había y hay una carga emocional detrás muy grande. De hecho, hay una anécdota con este poema. Estaba preparando entonces los textos, y no tenía muy claro si incluirlo o no, porque me sentía demasiado implicada emocionalmente para valorarlo. Se lo pasé a mi hermano, Chus Neira, para que lo leyera y me diera su opinión. Por esas fechas, hubo un homenaje a mi padre en el RIDEA, y pidieron a mi hermano que dijera unas palabras. Para mi sorpresa, al finalizar su intervención sacó este poema y lo leyó delante de todos los asistentes. Fue la reacción del público y la mía propia al escucharlo recitado por otra persona lo que me decidió finalmente a incluirlo, algo que ahora me alegro de haber hecho".

Afirma que "en la poesía en general -pero también en otros géneros e incluso en otras artes, como el cine-, el silencio es muy importante, ya que no sólo es relevante lo que se dice o lo que se ve, sino también (y sobre todo) lo que no está nombrado. Aunque los poemas del primer libro (No somos ángeles) no son así, con el tiempo me he ido interesante por una poesía breve, donde se deja más espacio a la interpretación del lector. Idealmente al menos (otra cosa es conseguirlo), pienso que un buen poema es aquél que consigue transmitir el máximo de significado con el mínimo de palabras".

Reconoce que "cuando escribo no pienso en un lector específico. Cuando releo, organizo y selecciono pienso más en la calidad de los textos y en que la obra tenga una coherencia y estructura, no tanto en hacer algo que pueda gustar más o menos a un perfil concreto de lector".

La visión del tiempo y del pasado "no es la misma ahora que cuando escribí el primer libro, porque el tiempo transcurrido y las vivencias hacen que la perspectiva sea diferente. Sin embargo, esa función de la poesía como herramienta para reflexionar sobre lo vivido e intentar comprenderlo no ha terminado, o espero, porque ello significaría dejar de escribir".

Cuando lee los poemas más antiguos de este libro "sí siento cierta distancia, incluso extrañeza, con respecto a la voz que habla en estos textos, sobre todo en No somos ángeles. Aunque son míos, ya no soy la estudiante universitaria que los escribió, ni tampoco el lenguaje empleado es el que uso hoy cuando escribo. Inevitablemente cambiamos, y es lógico que lo que se escribe refleje las propias transformaciones a lo largo de los años".

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