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Estos son los vecinos de Oviedo que viven «aislados» por las obras en la ciudad: "Estamos completamente encerrados"

Los habitantes de este punto de la capital asturiana amenazan con cortar carreteras en el plazo de una semana si las administraciones no atienden a sus reivindicaciones

Los vecinos de Fitoria y Villamejil reunidos para exigir la atención de las administraciones.

Los vecinos de Fitoria y Villamejil reunidos para exigir la atención de las administraciones. / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

Los ovetenses que viven en la zona de Fitoria y Villamejil están «aislados» por las obras. Los trabajos de ampliación de la rotonda de Luis Oliver y las labores que se están llevando a cabo en Pontón de Vaqueros para construir 333 nuevas viviendas han «tapiado» sus principales accesos a la ciudad y obligan a los vecinos a realizar largos rodeos para tareas tan cotidianas como hacer la compra o llevar a sus niños al colegio. «Si queremos salir en coche porque lo necesitamos estamos completamente encerrados», explica Lourdes Noval, que es la secretaria de la Asociación de Vecinos por Fitoria.

El primer tapón que se encuentran quienes residen en este punto de la ciudad está en la rotonda del Luis Oliver. Las obras para construir un ramal que conecte la autovía que une Oviedo con Gijón (AS-II) directamente con Ciudad Naranco han obligado a inhabilitar el carril de acceso al barrio desde la glorieta, un paso muy utilizado por los vecinos de Fitoria y Villamejil en su día a día. «Por poner solo un par de ejemplos, nosotros tenemos el médico en el centro de salud de Ciudad Naranco y muchos de los niños van a los colegios que hay en el barrio», señala Noval. La única alternativa que les queda ahora si quieren entrar a Ciudad Naranco es seguir hasta el puente de Nicolás Soria soportando los atascos que se forman en las calles Jesús Sáenz de Miera y Pepe Cosmen. «Tenemos que dar rodeos enormes», señala la representante vecinal.

Alternativa

Para solucionar este problema los vecinos vuelven a poner sobre la mesa una alternativa que llevan años reclamando. La asociación a la que representa Lourdes Noval le pide al Ayuntamiento que habilite una carretera que sustituya al paso peatonal que se construyó en su día para facilitar el paso entre la zona de Fitoria y la calle Viseu, en la zona de expansión de Ciudad Naranco. Se trata de un camino adoquinado, de poco más de dos metros de ancho y unos cincuenta de largo, que utilizan muchos conductores como atajo para acceder al barrio a pesar de que existen sendas señales de prohibición en cada una de las entradas del paso. Ahora también está cerrado. «Esta lleno de camiones de las obras de Luis Oliver. Este camino ha sido tradicionalmente una vía de comunicación fundamental para los vecinos y su deterioro y cierre suponen un aislamiento progresivo del barrio, además de un riesgo para la seguridad vial», recoge un comunicado emitido por la asociación. «Si se hiciese una carretera, que no cuesta nada, se solucionaría», añade Lourdes Noval.

El otro problema al que se enfrentan los vecinos de Fitoria y Villamejil es al cierre de la carretera que une esta zona de Oviedo con el Pontón de Vaqueros, otro punto muy frecuentado por ellos. «En un momento nos plantábamos allí para hacer compras o para llevar a los niños a la guardería. Ahora, como está cerrado, hay que ir hasta Cuyences y pasar por La Corredoria», señala Noval. «Se ha cortado la carretera en beneficio de una empresa privada, una actuación que ha limitado el acceso y la movilidad de los vecinos sin que se nos haya ofrecido una explicación clara ni alternativas adecuadas. Consideramos inaceptable que el interés privado prime sobre el bienestar de un barrio entero», recoge el comunicado de la asociación.

Movilizaciones

Otro de los asuntos que les preocupa a los vecinos es el proyecto de construcción de un parque de baterías en Pontón de Vaqueros, frente a la entrada a la autovía AS-II y los campos de fútbol de Los Castañales, en la parcela de la antigua fábrica de Cemesa. «Estaría a escasos cien metros de las viviendas del barrio. Se trata de una infraestructura de gran impacto, sobre la que no se ha informado adecuadamente a los vecinos ni se ha fomentado la participación ciudadana. Existen serias dudas sobre las posibles consecuencias ambientales, de seguridad y de salud», señalan.

Por todo esto, los vecinos le piden a las administraciones competentes «que escuchen a la ciudadanía y prioricen el interés general frente al privado». De no ser así, los vecinos amenazan con «tomar medidas drásticas en el plazo de una semana», como «el corte de las carreteras afectadas y otra serie de manifestaciones y actos».

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