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El acusado de empujar a un hombre en Oviedo causándole la muerte niega los hechos: "Ni lo toqué, fue un accidente"

El fiscal mantiene la petición de dos años y medio de cárcel para el procesado y pide que dos mujeres que declararon en la vista sean procesadas por falso testimonio

El acusado durante su declaración.

El acusado durante su declaración. / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

"Siento mucho la muerte de ese hombre, pero ni lo toqué, fue un accidente". El acusado de un delito de homicidio por imprudencia grave por provocar la muerte de un ecuatoriano de 49 años, unos hechos que se produjeron en el año 2023 en la calle Aureliano San Román de Pumarín, negó este lunes haberlo empujado durante la vista que se celebró en el Juzgado de lo Penal número 1 de Oviedo. El procesado asegura que el fallecido estaba muy borracho aquella noche y que sólo trató de protegerse cuando se percató de que abalanzaba contra él. "Incluso traté de cogerle para que no cayese y fui el primero en llamar al 112 para socorrerle", sostiene el acusado.

Según la versión del procesado, el 7 de septiembre del año 2023, sobre las dos de la madrugada, se encontraba frente a uno de los bares que hay en la calle Aureliano San Román esperando a un amigo que estaba hablando con una tercera persona. Estaba de lado mirando hacia ellos y su amigo le gritó: "¡Cuidado!". Fue entonces cuando se giró y vio venir hacia él al fallecido, que usaba una muleta por una dolencia en una pierna. "Estaba dando tumbos y yo sólo me protegí. Se tambaleó primero hacia a la izquierda, luego hacia la derecha y después se cayó hacia atrás", afirma el acusado.

Lo cierto es que los forenses certificaron durante el juicio que el fallecido tenía unos niveles de alcohol "casi para estar en coma". Tanto el abogado de la defensa como un perito de esta parte trataron de dejar muy claro que cualquier persona en ese estado puede sufrir una caída por sí sola debido a la pérdida de coordinación y equilibrio. "Sólo con soplar a alguien con esa borrachera puede irse al suelo", dijo el letrado de la defensa.

El hecho irrefutable es que el fallecido perdió el equilibrio, balanceándose hasta dar con la parte lateral de la cabeza contra la barra metálica que recubre la pared de un restaurante pegado al bar frente al que estaban. Seguidamente, cayó y se golpeó la parte posterior de la cabeza. El abogado de la acusación no sólo sostiene que el acusado empujó al ecuatoriano, también defiende que lo golpeó y también le atribuye al procesado la herida que el fallecido tenía en la frente.

Los testigos

De todos los testigos que pasaron este lunes por el Penal número 1 de Oviedo sólo una mujer y su hija afirman haber visto como ocurrieron los hechos. Se trata de las responsables del bar que hay justo al lado del local frente al que se registró el suceso. El fallecido había estado bebiendo en su negocio y "se estaba cayendo de la borrachera". Cuando estaban cerrando, según su versión, el hombre que perdió la vida "pensó que el chico lo estaba grabando con su teléfono móvil y se fue a por él". Una de las mujeres, la mayor, señaló incluso que fue el propio fallecido el que tocó al acusado antes de perder el equilibrio.

Pero esa declaración enfadó mucho, muchísimo, al fiscal del caso. El representante del ministerio público le dijo a la mujer que su testimonio no se parecía "ni por el forro" al que prestó tanto ante la Policía como en el juzgado de instrucción, donde llegó a decir que los implicados estaban "forcejeando" y que fue el procesado el que empujó al ecuatoriano. Con la hija de esta mujer pasó algo parecido, sus declaraciones no se parecieron en nada a las primeras que realizó y por eso el fiscal ha solicitado que ambas sean procesadas por un delito de falso testimonio.

El fiscal además mantiene la petición de dos años y medio de cárcel para el procesado. Entre otras cosas le achaca que se fuese del lugar de los hechos dejando allí tirado al fallecido, algo que el acusado justificó diciendo que "tenía miedo a que la gente que había allí" fuese contra él y sus amigos "tomándose la justicia por su mano". El misterio público también consirea que "quedó acreditado" que existió en empujón, que el fallecido, en su estado, no suponía "ninguna amenaza" para el procesado y que las declaraciones "falsas" de las testigas estaban enfocadas a exculparlo.

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