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La construcción del nuevo Tartiere, motor para una Ería "atascada" varios años

La construcción del vial sobre el parque del Oeste amplió en 2015 los accesos al estadio municipal de fútbol

Aspecto que ofrecía en los años ochenta del siglo XX la zona donde ahora se encuentra el centro de salud de la Ería.

Aspecto que ofrecía en los años ochenta del siglo XX la zona donde ahora se encuentra el centro de salud de la Ería. / LNE

Juan A. Ardura

La Ería

La Ería dio la vuelta como un calcetín a su naturaleza periférica en el oeste de Oviedo en poco más de dos décadas. Bucear en el archivo gráficos permite comprobar el vuelco que ha experimentado el que hoy es el barrio más pequeño del casco urbano, en población y extensión, un podio en el que compite con La Monxina.

En los años noventa el asfalto en las inmediaciones de lo que era la calle Marcos Peña Royo, en la actualidad María Neira (Médico), lindaba literalmente con la extensión de praderías inusualmente llanas para lo que acostumbra la orografía ovetense. Era un mundo de naves, algún taller, chabolos con huerta, casinas de planta baja o de una planta, vacas, alguna oveja y senderos que conducían a a la zona de los hospitales de Buenavista, con alguna canasta de basket de las que empezaron a aflorar después de que los Corbalán, Epi y Sibilio consiguieran medallas en el Europeo de Nantes en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984. Otra de las arcadias felices que hacían la delicias de la chavalería ochentera, aunque el escenario también daba el perfil para alguna de las películas de quinquis que tanto se prodigaron en aquella época.

Mateo Llana, en el centro con un grupo de alumnos del colegio al final de la Argañosa, en el límite con la Ería

Mateo Llana, en el centro con un grupo de alumnos del colegio al final de la Argañosa, en el límite con la Ería / LNE

La zona alta de Alejandro Casona, a la partir de la actual glorieta se inauguró en 1995, hace ahora tres décadas, pero el desarrollo urbanístico de la Ería, todavía estuvo bloqueado durante varios años más debido a que la propiedad de los terrenos era de muy diversa naturaleza. Mientras una parte pertenecía a grandes constructoras o propietarios mayoritarios, como los herederos de la familia de Mateo Llana, el docente que había puesto en marcha el colegio en Lavapiés, al final de la Argañosa y luego una academia en la calle Santa Teresa ; la otra, era de pequeños propietarios, muchos de los cuales vivían incluso en las casas unifamiliares clásicas de esa zona. Para facilitar la gestión hasta se dividió la Ería en dos zonas.

VISTA GENERAL DE LAS OBRAS DE CONSTRUCCION DEL NUEVO CAMPO DE FUTBOL, EN EL PARQUE DEL OESTE, CON PARTE DE DOS DE LAS GRADAS LEVANTADAS

VISTA GENERAL DE LAS OBRAS DE CONSTRUCCION DEL NUEVO CAMPO DE FUTBOL, EN EL PARQUE DEL OESTE, CON PARTE DE DOS DE LAS GRADAS LEVANTADAS / LNE

La situación comenzó a desatascarse en 1998, apenas meses después de que el Ayuntamiento decidiera en firme construir el nuevo Carlos Tartiere en la hondonada que limitaba con el Parque del Oeste, otra de las intervenciones que cambiaron la faz de esa parte de la ciudad. Para empezar a construir el actual estadio fue necesario abordar una expropiación de casi 159.000 metros cuadrados, que alcanzó a medio centenar de propietarios, y fue aprobada por unanimidad por PP, PSOE e IU.

Las obras del nuevo Carlos Tartiere arrancaron en junio de 1998 con un acto de colocación de la primera piedra que reunió en lo bajo de aquella hondonada, en uno de los extremos de lo que más adelante sería el Parque del Oeste, a unas dos mil personas, y al que asistió el conocido periodista deportivo, de raíces familiares asturianas, José María García. Todo rodeado de polvo y piedras, por el impresionante movimiento de tierras necesario para echar a andar ambas intervenciones, vecinas en el espacio y en el tiempo.

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Obras del vial sobre el parque del Oeste, a finales del año 2014 / MIKI LOPEZ

La mejora de accesos llegaría después, en 2015: la actuación mas relevante el nuevo vial por encima del parque del Oeste, donde también fue preciso mejorar la canalización de aguas de lo que fue la Ería de Buenavista. El desarrollo urbanístico de la zona todavía tiene parches pendientes en su zona alta, donde recientemente se han construido promociones que rematan Alejandro Casona, pero aún queda alguna casa de las antiguas en el entorno de la calle El Jabalí, por donde décadas atrás empezó a llamar la atención ver a ejemplares de esta especie, mucho antes de que fuera habitual su presencia en el Oviedo urbano.

82ª entrega

la ERÍA (IV)

Domingo, 28 de diciembre

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