Camín Real
La Navidad se vivía con inocencia e ilusión en Les Regueres
El juego de ‘los santos’, una Nochebuena austera y los Reyes Magos marcaron el siglo pasado la infancia de los niños del concejo

Una niña de Las Regueras, en la Navidad de 1959, con una muñeca. / JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ VILLANUEVA
Durante años recogí testimonios de la tradición oral de Les Regueres, entre los que figuran los relativos a la Navidad. Para ello, entrevisté a personas de diversas edades que dieron como resultado que la Navidad era una celebración esperada. Se ponía el Nacimiento en la iglesia organizado por el cura con la participación de todos los chiquillos y también por algunos maestros, que incluso lo ponían en la escuela. Se pedía el aguinaldo. Era costumbre dar una gratificación al cartero que tenía una estampa de Correos que dejaba en cada casa. En Nochebuena se comía algo más rico y, en ocasiones, venían familiares. Las casas no se adornaban hasta casi los años 60 del pasado siglo. Hacían los "santos" el día de los Santos Inocentes. Los Reyes eran esperados con ilusión, muchas veces truncada por la falta de medios y ser familias de muchos hijos. Replico algunos de aquellos testimonios.
María Celín (1902), de Agüera: "En Navidad pedíamos el aguinaldo y nos daban castañas. También hacíamos ‘los santos’. El 28 de diciembre nos reuníamos algunos mozos en mi casa. Metíamos en una bolsa los nombres de todos los solteros y solteras de la parroquia y los íbamos sacando de dos en dos, emparejándolos. Nos reíamos mucho, sobre todo cuando la pareja era muy desproporcionada".
Carmen Suárez Casarreal (1916), de Soto: "Para Navidad, mi madre hacía bollines".
Pacita Fernández (1916), de Villanueva de San Cucao, vecina de Parades: "El día de Nochebuena se cenaba sopa de gallina y gallina guisada, porque los pollos se habían vendido, y algo de postre hecho en casa. Por los Inocentes hacíamos los santos, nos juntábamos en una casa y era de risa las parejas que salían. Los Reyes no nos traían nada, ¿quién lo tenía? Pero poníamos la zapatilla".
Ángel Álvarez Parades (1924), de Santullano, cartero: "Cuando llegaban las Navidades todos me daban el aguinaldo. Recaudaba 3.000 ó 4.000 pesetas".
Vicente Miranda (1926), de Biedes: "Por Nochebuena se hacía una comida buena".
Mercedes Suárez (1927), de Biedes: "Por Navidad, celebrábamos Nochebuena familiarmente; una vez vino una mujer que era pescadora, familia de mi padre, que trajo una merluza, que yo nunca vi merluza más grande, era Milagros, la abuela del chaval de Pescados Milagros. Se pedía el aguinaldo".
Ángel Rodríguez Miranda (1937), de Soto: "En Navidad, con la última maestra hacíamos el Nacimiento, nos pedía musgo y piedras y lo que hiciera falta, pero con los anteriores no. Para Reyes nos daban revoltijo en la iglesia. En Nochebuena siempre se hacía una comida especial con algo de turrón, y la compota de pera y los frisuelos o bollines no faltaban nunca. A la gente más pobre le daban en el Ayuntamiento por Navidad un cajón de suministro".
Manuel García Álvarez (1937), el Barberu, de Mariñes: "Para Navidad había algo de turrón, una tabletuca dura y otra blanda, compota y frisuelos y casadielles. Poníamos el Nacimiento, por cierto, muy guapo, en la iglesia. Teníamos que llevar musgo, serrín y piedras y cantábamos villancicos: ‘A Belén pastorcitos’, ‘En el portal de Belén’".

Una niña de Las Regueras, en la Navidad de 1959, con una muñeca. / JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ VILLANUEVA
Carmen Alonso González (1937), de Mariñes: "Por Navidad poníamos el Nacimiento en la iglesia y cada una tenía que recitar un villancico. En casa siempre nos traían algo los Reyes, más bien ropa que juguetes, pero siempre algo, poca cosa porque éramos ocho, pero siempre de sorpresa, poníamos la zapatilla en la ventana y ¡qué ilusión! Mucho más que ahora, porque hay de todo".
Avelina Arias Iglesias (1938), de La Cabaña: "Días antes de Nochebuena iban nuestras madres a vender los pollos a Oviedo en el coche de línea, el Llanera. Iba abarrotado, parecía de verdad un gallinero. El día de Nochebuena por la mañana los hombres de la casa traían leña para ayudar a hacer la cena. Por la tarde ya empezaba a llegar la familia. El día de Nochevieja hacíamos ‘los santos’. Esto consistía en escribir en papeles todos los nombres de los solteros y solteras de la parroquia. Los metíamos en dos bolsas y después íbamos casando las parejas según salían. Nos moríamos de risa porque algunas eran de lo más dispares".
Marilé Villar Valdés (1947), de Ania: "Poníamos el Nacimiento, cada uno aportaba todos los años una figura. Me las compraba mi madre en Grao. Los Reyes nos traían siempre algo. Yo tenía una ilusión tremenda. Un año me trajeron una tabla de lavar de madera con una pastillina de jabón y una bañerina... ¡aquello para mí fue la mayor maravilla del mundo!"
Blanca Valdés (1947), de Parades: "En mi casa siempre hubo Reyes, aparte que los había en la iglesia, que los mandaba D. José el tío de mi madre, que tenía la tienda de La Nueva del Pasaje y se sorteaban ese día. Y en mi casa siempre nos mandaba mi tía Consuelo, me traía muñecas de cartón y yo tenía tanta ilusión ¡era una cosa loca!"
Rosa Rodríguez (1956), de Parades: "En aquella época, poníamos un árbol en la escuela, que llevaban las de Parades y que se colocaba en el vestíbulo, allí se adornaba con detalles caseros hechos de papel, piñas, etc. También recogíamos musgo, piedras y palos para el Nacimiento de la iglesia, que se instalaba en el altar de la Virgen. Un año, 1962, vino Teresita de casa Nonito, que vivía en Estados Unidos y nos enseñó unos muy guapos. ¡Qué ilusión! Sería porque éramos más inocentes y lograban entusiasmarnos las pequeñas cosas. Los Reyes nos traían siempre algo, se ponía la zapatilla en la parte de adentro del balcón, costaba dormirse. Nunca faltaba el revoltijo tan rico con caramelos, galletinas, higos y uvas pasas, peladillas..."
Ana Isabel Díaz Caramés (1959), de Valduno: "Poníamos el Nacimiento en la escuela y se adornaba el aula. En la iglesia representamos alguna vez una obra."
Laura Jesús Parades (1986), de Mariñes: "Un día de Nochebuena, al comienzo de la misa se bendijo el belén. Todos nos situamos delante, algunos con velas encendidas, y fuimos colocando las figuras principales. Fue muy emotivo. Los pequeños de catequesis representaron "Bendites sean les payes". Marta Tuñón representó a la Virgen, Claudia González a San José, Bárbara González a la mula, José Fernando González al buey y Pablo y Adrián a los pastores. El día de Navidad se representó ‘Conducidos por un ángel’. El ángel era Marta Tuñón que fue preguntando a varios asistentes, algunos cogidos por sorpresa, cómo estaban viviendo la Navidad. Al final de la misa se dramatizó una narración de ‘Los tres sabios y Dios’, en la que participamos Alba, Claudia, Patricia, Lucía, Pelayo y yo. Unos días antes de Reyes fuimos invitados al cine los jóvenes que participamos en estas actividades".
Era más auténtico, más natural, sin publicidad ni consumismo, simplemente siguiendo una tradición, con pena por aquellos niños de entonces que encontraban su zapatilla vacía, nada que ver con lo que se vive actualmente.
Suscríbete para seguir leyendo
- Espectacular incendio en Oviedo: arden diez coches de madrugada y se investiga si el fuego fue provocado
- El Grupo Paraguas, conocido por el restaurante Amazónico, desembarca en Asturias: aquí abrirá su primer restaurante en la región
- Las primeras palabras del propietario del grupo Paraguas sobre sus planes para el edificio del histórico Logos de Oviedo: 'Será un proyecto muy bonito e ilusionante
- El histórico hotel de Oviedo que cierra este lunes para abordar una profunda reforma
- Este gigante de la moda cierra su último local propio en Oviedo y atraviesa una grave crisis económica
- El librero de Oviedo que llevaba la cuenta de los días de confinamiento en la pandemia se jubila y busca relevo: 'Es un negocio que sigue funcionando
- Los vecinos de Oviedo que no reciclen correctamente recibirán multas de 750 euros: 'Hay que poner freno de una vez
- Atención conductores: corte de tráfico de diez horas en una de las arterias principales de Oviedo para el próximo domingo
