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La voz de Ainhoa Arteta brilla en la gran noche de los versos en Oviedo

La soprano, bien acompañada por el tenor José Luis Sola y Josu de Solaun al piano, redondea un recital mágico para reivindicar el valor de las palabras y la música

El pianista Josu de Solaun, con Ainhoa Arteta, ayer, al inicio del recital. | LUISMA MURIAS

El pianista Josu de Solaun, con Ainhoa Arteta, ayer, al inicio del recital. | LUISMA MURIAS

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

El proyecto "Asturias, Capital Mundial de la Poesía" –abanderado por Graciano García y formado por más de 18.000 miembros– vivió anoche su gran fiesta a través de un recital lírico en el teatro Campoamor de Oviedo protagonizado por la soprano Ainhoa Arteta, el tenor José Luis Sola y el pianista Josu de Solaun. Durante dos horas, mantuvieron en vilo al público, subyugado por la expresividad y cercanía de los intérpretes.

Público asistente ayer al recital «Versos en Navidad». | LUISMA MURIAS

Público asistente ayer al recital «Versos en Navidad». | LUISMA MURIAS

Como en la edición anterior, Ainhoa Arteta era el principal reclamo de la velada, y ejerció también como maestra de ceremonias introduciendo el concierto mediante un pequeño texto donde destacaba la importancia de la poesía como medio de expresión y libertad de la sociedad, "para unir versos, concordia y democracia", citando a Cervantes y Saramago. La soprano vasca remató su intervención indicando que "la grandeza de los hombres y los pueblos se mide por la cultura que poseen". Este fue el prólogo perfecto a una velada que, estructurada en dos partes, transitó por los cauces de la musicalidad y el intimismo gracias a la calidez y humanidad que impusieron, desde el primer compás, cada uno de los músicos.

La primera mitad estuvo dedicada al repertorio lírico más canónico, con una primera aria ("Sposa son disprezzata") de Vivaldi que Arteta sacó adelante con mucho oficio para dar paso a un repertorio romántico que el público agradeció con salvas de aplausos. José Luis Sola hizo las delicias del respetable en "Una furtiva lagrima" y en "L’amour! Ah! Léve-toi soleil!" el aria de "Roméo et Juliette" (C. Gounod) –que se pudo escuchar hace un par de meses en la Ópera de Oviedo– desplegando su poderosa voz y su amplio volumen.

Por su parte, Josu de Solaun aportó una gran calidez en cada una de sus intervenciones, como se pudo apreciar en el acertadamente balanceado "Intermezzo" de "Manon Lescaut" (Puccini). Pero todos ellos fueron eclipsados por el carisma de Arteta, exhibiendo todas sus facultades vocales en el "Vissi d’arte" (de la ópera "Tosca" de Puccini).

La segunda parte, tras la pausa, cobró aún mayor emotividad gracias al repertorio, formado por canciones y villancicos, donde figuraban temas como "Noche de Paz" , "Adeste Fideles" o "El tamborilero". Los líricos encontraron en el acompañamiento de Josu el mejor aliado para lucirse y rendir por completo al público, un hecho evidenciado en "Minuit Chretiéns". En esta pieza, a dúo, la tos interrumpió una de las frases de la soprano y el público -con quien ya había intercambiado algunos chascarrillos sobre la edad- respondió redoblando sus aplausos.

Ante las ovaciones de los asistentes, que prácticamente llenaban el teatro Campoamor, los intérpretes regalaron el aria "Yo no sé qué veo en Ana Mari" (de la ópera "El caserío", de Guridi) y "Oi Betlehem" (que Arteta dedicó a todos aquellos que han perdido algún familiar a las puertas de unas fiestas tan especiales y señaladas) y bisaron el popular "White Christmas", en castellano, con una letra improvisada donde no faltaron los guiños a la capital del Principado que, anoche, se convirtió también en la Capital Mundial de la Poesía.

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