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La curiosa petición de un niño en Oviedo a Papa Noel: buenos deseos para todos y un sueño futbolístico

«Salud para todos y que no baje el Oviedo», fue para Papá Noel la petición más llamativa durante la multitudinaria recepción celebrada en el Ayuntamiento

Papá Noel durante la recepción celebrada el miércoles en el Ayuntamiento.

Papá Noel durante la recepción celebrada el miércoles en el Ayuntamiento.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Ante una multitud que se abrió paso ante paraguas abiertos y chaparrones que formaron grandes charcos por todas las esquinas, Papá Noel encontró este miércoles en Oviedo una petición que se repetía más allá de muñecos, consolas o juegos de mesa. «Salud para todos y que no baje el Oviedo». Esta frase, salida de la boca de uno de los niños, fue de las que más sonrisas arrancó al protagonista de la tarde durante la multitudinaria recepción organizada en el Ayuntamiento como alternativa al tradicional desfile por las calles del centro, suspendido a causa de la intensa lluvia caída a lo largo de toda la jornada de Nochebuena.

La iniciativa, impulsada por la concejalía de Festejos que dirige Covadonga Díaz, convirtió la calle Cimadevilla en una interminable serpiente humana. Las colas, formadas desde primera hora de la tarde, alcanzaron prácticamente la plaza de la Catedral y obligaron a modificar el guion previsto. El horario inicial, fijado entre las 17.30 y las 19.30 horas, tuvo que ampliarse hasta las ocho de la tarde ante la avalancha de familias decididas a no perder su cita con Papá Noel pese al mal tiempo.

Dentro de la casa consistorial, junto a las escaleras que conducen al salón de plenos, el ambiente fue el de las grandes ocasiones. Nervios, ilusión y alguna que otra confesión marcaron los encuentros con el hombre de rojo. Aunque no faltaron las peticiones de los juguetes de moda, fueron muchos los niños —y no tan niños— que optaron por deseos menos materiales. La salud y la paz ocuparon un lugar destacado, pero el Real Oviedo se coló con fuerza en la lista de encargos navideños. La permanencia en el fútbol profesional se convirtió, para muchos, en el auténtico regalo soñado.

La mayoría de los pequeños aseguraron haberse portado bien durante el año, aunque hubo de todo, como reconocía el propio Papá Noel al término del acto. «Alguno dijo que mejoraría si le llegaban los regalos», confesó entre risas antes de salir al exterior para saludar personalmente a cada niño que aún aguardaba pacientemente bajo la lluvia.

Ese último gesto, improvisado pero muy celebrado, puso el broche a una tarde diferente en la capital asturiana. Papá Noel emprendió después su viaje hacia las casas de los niños de todo el mundo con una misión clara en la mochila. Además de repartir ilusión, se llevó anotado un deseo que en Oviedo se repite cada temporada: que haya salud… y que el Real Oviedo siga en Primera.

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