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Los fieles, en masa a la Catedral de Oviedo: más reverencias que besos para venerar al Niño Jesús

«Hoy muchos imaginarían al Mesías como un adulto que mantuviera a raya a los malos, a los que se corrompen y roban», dijo el Arzobispo en su homilía

Alfonso Corujo y Victoria Trueba acercan a sus hijos Alfonso e Ignacio a la imagen del Niño Jesús sostenida por Jesús Sanz Montes.

Alfonso Corujo y Victoria Trueba acercan a sus hijos Alfonso e Ignacio a la imagen del Niño Jesús sostenida por Jesús Sanz Montes. / Luisma Murias

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La catedral de Oviedo volvió a llenarse este miércoles con motivo de la misa solemne de Navidad, presidida por el arzobispo Jesús Sanz Montes. La celebración, que se prolongó algo más de una hora, finalizó con una veneración al Niño Jesús en la que hubo más reverencias que besos. En su homilía, el prelado hizo guiños a la actualidad asegurando que si hoy llegara el Mesías, muchos lo imaginarían como un adulto que «mantuviera a raya a los malos: a los que mienten a mansalva, a los que se corrompen y roban, a los que dividen e insidian, a los que abusan y destruyen nuestra esperanza», una reflexión escuchada con atención por los fieles de la Sancta Ovetensis y entendida por muchos como una pulla al Gobierno.

La celebración estuvo acompañada musicalmente por la Schola Cantorum de la catedral, dirigida por Sergio Martínez, con Carlos García al órgano. El repertorio litúrgico culminó con una emotiva interpretación del tradicional «Noche de paz», que arrancó un prolongado aplauso. Antes de dar paso a la bendición papal y la veneración de la imagen del Niño Jesús, el arzobispo quiso felicitar expresamente a los músicos por su participación, subrayando la calidad de sus cánticos.

Finalizada la eucaristía, numerosos fieles se acercaron al altar para participar en la tradicional veneración del Niño Jesús. Los besos erradicados durante la pandemia han dejado paso a una amplia mayoría de feligreses que optan por las reverencias y saludos como la mejor forma de conjugar la devoción con las medidas de seguridad sanitaria.

Entre quienes se acercaron al Niño Jesús se encontraban los pequeños Alfonso e Ignacio Corujo, acompañados de sus padres, Alfonso y Victoria, en una estampa familiar que se repitió a lo largo de la mañana con numerosos niños y niñas. «Me encanta la cara que ponen mirando al Mesías», comentaba Lourdes Pérez, una veterana feligresa ovetense que también aguardó pacientemente su turno para acercarse a la imagen.

La jornada festiva devolvió a la catedral un ambiente de gran solemnidad y participación, con fieles de todas las edades llenando el templo y compartiendo uno de los momentos más emblemáticos del calendario litúrgico. La misa de Navidad volvió así a convertirse en un punto de encuentro para la comunidad cristiana, en una mañana marcada por la música, la tradición y un mensaje pastoral que no rehuyó las referencias a los problemas del mundo actual. n

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