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El cumpleaños feliz de un popular cura de Oviedo: "Rezar por mí para que no pierda el humor ni el vigor"

El arzobispo presidió una misa de acción de gracias que terminó con espicha multitudinaria en un local de la plaza de la Catedral

El Arzobispo, de pie, durante la homilía, con Javier Suárez al lado escuchando emocionado sus palabras.

El Arzobispo, de pie, durante la homilía, con Javier Suárez al lado escuchando emocionado sus palabras.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La basílica de San Juan el Real se llenó la tarde noche del lunes para una misa de acción de gracias presidida por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, dedicada al rector del templo, Javier Suárez, con motivo de su 80 cumpleaños. «Ochenta años no son nada cuando uno ve una comunidad que te empuja y anima», confesó el párroco ya al inicio, marcando el tono cercano de una celebración que reunió a fieles, sacerdotes y amigos, en la que pidió a los presentes rezar por él «para que no pierda el humor y el vigor».

La eucaristía, de algo más de una hora, tuvo un marcado carácter navideño y sirvió para arropar a quien lleva décadas al servicio de la Iglesia. En su homilía, el arzobispo se dirigió directamente al homenajeado: «Querido señor párroco y rector de esta basílica, estamos dando un abrazo a un hermano con motivo de sus 80 años, que no son cualquier cosa». Desde el altar, Sanz Montes fue desgranando una biografía sacerdotal construida a base de sacramentos, presencia y fidelidad cotidiana.

El prelado recordó al «chavalín» que descubrió su vocación y a un sacerdote que ha bautizado niños, confirmado jóvenes, perdonado pecados y acompañado enfermos. «Tantas eucaristías celebradas, tantos evangelios predicados», enumeró, subrayando una vida «rodeada hoy de hermanos y amigos», por la que dio gracias a Dios en nombre de la diócesis.

Al final de la misa, Javier Suárez tomó la palabra visiblemente emocionado. Evocó su nacimiento «en la madrugada del 27 de diciembre de 1945, en Villapendi (Mieres)», en el seno de «una familia tradicionalmente católica», y agradeció el don del bautismo, del sacerdocio y de las personas que marcaron su camino. Recordó a obispos y compañeros, desde Gabino Díaz Merchán, que le ordenó sacerdote en 1973, hasta Jesús Sanz Montes, «por su cercanía, su amistad y su entrega pastoral».

Con cariño mencionó su etapa en el santuario del Cristo de las Cadenas y a la comunidad de San Juan el Real. Tras la celebración, los asistentes se trasladaron al Llar de la Catedral para compartir un pinche, aunque inicialmente estaba previsto hacerlo en los locales parroquiales, que se quedaron pequeños ante la gran afluencia de fieles que no quisieron faltar un día tan señalado para el religioso que llegó a la «catedral del ensanche» en 2012 tras 21 años como párroco del Cristo de las Cadenas.

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