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Arranque "tranquilo" y "sin incidencias" de la Zona de Bajas Emisiones de Oviedo, que incluye restricciones para los coches más contaminantes

Los ovetenses se muestran escépticos con la implantación de las restricciones a los coches más contaminantes: "Todo el mundo podrá entrar si aparca en un parking o cumple con alguna de las excepciones incluidas en la norma"

La Zona de Bajas Emisiones arranca en Oviedo sin "ninguna sola incidencia": los 450 cámaras y radares ya están en funcionamiento

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

De forma "muy tranquila" y sin "ninguna sola incidencia" se ha puesto en marcha la Zona de Bajas Emisiones en Oviedo. Este es el balance hecho por el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado, de la primera jornada de restricciones a los coches más contaminantes al centro de Oviedo. En general, la circulación fue tranquila porque muchos de los ovetenses decidieron pasear y otros tantos se quedaron en casa tras la fiesta de Nochevieja. Además, tan solo el 9,8% de los coches, al 8,7% de las furgonetas y a apenas el 2,3% de las motos del tráfico habitual de la capital asturiana se ven afectados, aunque los ovetenses no están aún del todo convencidos con su implantación.

Desde este jueves, la circulación en la capital asturiana ha quedado dividida en dos anillos. El interior estará delimitado por las calles Adelantado de la Florida, Postigo Bajo, Postigo Alto, Padre Suárez, Marqués de Gastañaga, Campomanes, Santa Susana, Conde de Toreno, Uría, Doctor Casal, Covadonga, Alcalde García Conde y Víctor Chávarri. El anillo exterior estará marcado por las rondas. Los vehículos con el distintivo medioambiental A –aquellos de gasolina anteriores al año 2000 y los diésel anteriores a 2006- tienen prohibida la entrada al primero. Por su parte, podrán circular sin límite, siempre que luzcan el correspondiente adhesivo, los siguientes vehículos: los que tengan la pegatina B (gasolina y diésel más antiguos pero con bajas emisiones); los de distintivo C (coches de gasolina y diésel recientes); los de pegatina ECO (híbridos enchufables y vehículos a gas) y los Cero Emisiones (eléctricos y de hidrógeno).

No obstante, la nueva normativa municipal recoge diversas excepciones para facilitar el acceso a los conductores de los vehículos más contaminantes. A grandes rasgos, podrán acceder los coches de personas empadronadas en las calles más céntricas, las personas con movilidad reducida, los vehículos de mercancías o profesionales, los de obras o talleres, los clientes de hoteles, los vehículos de emergencias y los propietarios de plazas de garaje. También se permitirá circular durante un máximo de quince minutos a quienes accedan a un aparcamiento subterráneo.

Algunas de estas excepciones necesitan de un permiso del Ayuntamiento para entrar en el anillo interior. Los trámites ya se pueden realizar a través de la aplicación de móvil "ZBE Oviedo", que está disponible de manera gratuita para teléfonos móviles con sistema Android e iOS. Los primeros pasos que exige es el registro del propietario del automóvil indicando su cuenta de email, cada uno deberá escribir una contraseña -tendrá un mínimo de ocho caracteres, un número y un símbolo especial- así como otros datos personales. Desde ahí, se puede iniciar una nueva petición de exención para coches sin etiqueta ambiental.

La Zona de Bajas Emisiones estará controlada por 450 dispositivos electrónicos destinados a controlar y facilitar la movilidad por las calles más céntricas de la capital asturiana. Todos ellos entraron en funcionamiento tras las campanadas después un año de colocación de lectores de matrículas y de tráfico, paneles informativos de mensajería variable, sensores de carga y descarga y de movilidad reducida, radares pedagógicos y de tráfico, semáforos con descuento de tiempo, pasos de peatones inteligentes, sonómetros y una cabina medioambiental en el parque del Campillín. 

Las nuevas restricciones pillaron a los ovetenses con los deberes hechos. Han comprobado si su vehículo puede entrar en la ZBE, aunque tienen muchas dudas sobre su eficacia. Uno de ellos es Carlos Antón, quien hace poco tiempo compró un coche nuevo con la etiqueta ECO. No tendrá problema en entrar ni ahora, ni dentro de dos años. "No fue nuestra intención apostar por un coche más ecológico, pero tuvimos la oportunidad y fue bienvenida". No obstante, cree que la contaminación no bajará en el centro porque "todo el mundo podrá entrar si aparca en un parking o cumple con alguna de las excepciones incluidas en la norma municipal". En este sentido, también mostró su opinión Tino Álvarez. Dice que ve difícil reducir los niveles de contaminación y de ruido a la atmósfera. "Vamos atrasados con los coches eléctricos y el tiempo dirá si estas medidas son eficaces". Por el momento, su coche con el distintivo amarillo podrá circular con normalidad por todo Oviedo.

Los automóviles de Pablo Bilbao y Santiago González lucen la pegatina amarilla y verde, respectivamente, y ambos consideran precipitado la puesta en marcha de las restricciones. El primero dice que la Unión Europea "está tirando para atrás" con este tipo de medidas; mientras que España "sigue adelante". "Yo quitaría la ZBE por el momento y daría un poco más de margen a las ciudades". El segundo, por su parte, critica que se legisle cada acción que hacen los ciudadanos. "No me gusta mucho que nos cuiden tanto. Además, no me parece muy efectivo para reducir los niveles de contaminación que aquí se pueda entrar y en otro lado, no".

Para cualquier duda, el Ayuntamiento puso en marcha hace unos días una oficina de atención al ciudadano en la calle Quintana, 8, para atender dudas e inquietudes. Asimismo, se ha habilitado el correo electrónico zonabajasemisiones@oviedo.es y el número de teléfono 984 280 011 para responder a las solicitudes. Además, el equipo de gobierno asegura que durante los primeros meses se concederá un margen de adaptación a los usuarios.

Más allá de las restricciones, el gobierno local defiende los beneficios ambientales y sanitarios de la medida. Los estudios prevén una reducción cercana al 20 por ciento de las emisiones contaminantes y del ruido, con efectos positivos sobre la salud pública. La Zona de Bajas Emisiones, defienden, no se concibe como un fin recaudatorio, sino como una herramienta para ordenar la movilidad y avanzar hacia un centro más habitable, seguro y respirable para el futuro de Oviedo.

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