Baño de masas para los Reyes en Oviedo: más de 75.000 personas participan en una cabalgata de récord
La decisión del Ayuntamiento de adelantar una hora y media la salida libra al desfile de la lluvia: "Hay más gente que nunca", dice el alcalde

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias
La lluvia se contuvo hasta el final de la cabalgata de Reyes y no hizo tanto frío como vaticinaban los partes meteorológicos. Lo que sí se desató en Oviedo durante el desfile de la comitiva real fue un tsunami humano, una marea de vecinos y visitantes que inundó las calles de la capital asturiana para ver de cerca a Melchor, Gaspar y Baltasar. Más de 75.000 personas, según la Policía Local, se arremolinaron en torno al vallado del recorrido superando así todas las expectativas. "Está Oviedo a tope, hay más gente que nunca a pesar de que amenazaba muy mal tiempo. Ha sido todo un éxito", aseguraba Canteli tras la tradicional ceremonia de Adoración al Niño Jesús en la plaza de la Catedral.
Acertó el Ayuntamiento en adelantar la salida de la cabalgata a las cinco de la tarde –hora y media antes que en años anteriores– porque justo después de que los Reyes llegasen al final del recorrido comenzó a jarrear en Oviedo, como si la borrasca Francis hubiese esperado su turno con paciencia para no robarles protagonismo a sus majestades. Es cierto que la iluminación de las carrozas y la que decora el centro de la ciudad luce mucho más cuando oscurece, que parte del recorrido se hizo a plena luz del día, pero el haber adelantado la salida evitó muchas mojaduras.
La comitiva real, que siempre sale desde la Escuela de Minas, partió este año por primera vez desde el instituto Alfonso II debido a las obras que se están ejecutando en el edificio de la calle Independencia. El séquito de los Reyes salió primero y sus majestades tardaron un poco más porque hubo que darle unos retoques de última hora a la carroza de Gaspar. Una vez arreglado el asunto, los más de 1..800 figurantes iniciaron el recorrido por la calle Santa Susana, la "zona sin ruido". A muchos de los presentes les resultó extraño que las distintas agrupaciones musicales que acompañaron al séquito real –un total de nueve– no hiciesen sonar sus instrumentos en este punto de la ciudad, pero porque no sabían que el Ayuntamiento había dado la orden de pasar en silencio por Santa Susana para que las personas con diversidad funcional o sensibilidad auditiva también pudiesen disfrutar de la cabalgata de Reyes.

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias
Eso sí, una vez que el príncipe aliatar –que encabezaba el desfile– enfocó la calle Toreno, la ciudad explotó de júbilo y los más pequeños recibieron a los Reyes a voz en grito. "¡Baltasar, Baltasar, acuérdate de traerme el coche que te pedí! ¡No te olvides, por favor!", pedía Mateo García desgañitándose y subido en la valla que separaba al público de sus majestades de Oriente. Mateo explicó después que lleva "unos meses" portándose muy bien y que el coche que les ha pedido a los Reyes "es teledirigido y corre a toda velocidad".
La caída de los caballos
El desfile de Reyes de Oviedo, como todos los años, combinó tradición, música, historia y fantasía. "Es la cabalgata de España. Es la más antigua del país, el vestuario es fenomenal, las carrozas son nuevas...", dijo el alcalde en la plaza de la Catedral. "Es la segunda, yo creo que la más antigua es la de Elche", le corrigió la concejala de Festejos, Covadonga Díaz, que ayer también estaba muy contenta tras la cabalgata. "Estamos muy contentes de ver Oviedo lleno de gente con este nuevo recorrido. Esperemos que la noche sea mágica para todos y que los Reyes dejen muchos regalos en todas las casas", añadía la concejala.
Los único que tenía un poco preocupada a la edil de Festejos fue un incidente que se produjo cuando los Reyes entraron en la calle Pozos en dirección a la plaza de la Catedral. Al pisar los baldosines del firme, los caballos que tiraban de la carroza de Gaspar comenzaron a patinar y dos de ellos se fueron al suelo. A uno consiguieron levantarlo rápido, pero el otro estuvo un buen rato sin poder hacerlo y existió el riesgo de que pudiese sufrir alguna lesión en las patas. Eso dio pie a que surgiera alguna crítica. "Eso es lo que pasa por aprovecharse de los animales para este tipo de eventos. No deja de ser un maltrato", se quejaba Maite Rozada, que estaba acompañada por sus hijos Jaime y Rosa Martínez.

Así fue la cabalgata de Oviedo / Luisma Murias
Ante ese hecho hubo que tomar una decisión. Después de un tiempo de espera, los tres Reyes Magos se bajaron de las carrozas y recorrieron a pie el camino hasta la plaza de la Catedral para protagonizar la tradicional ceremonia de Adoración al Niño Jesús, saludando y acercándose a los niños que los esperaban. Mientras tanto, los agentes de la Policía Local abrieron las vallas y las carrozas con los caballos fueron trasladadas hasta la calle Argüelles a través de Mendizabal, por delante del Teatro Filarmónica.
Una vez que finalizó la Adoración al Niño Jesús los Reyes siguieron a pié por la calle Águila y volvieron a subirse a las carrozas en Argüelles para recorrer el resto del camino de vuelta hasta el instituto Alfonso II. "Ha sido un pequeño accidente. Mantendremos los caballos siempre porque sin ellos la cabalgata no sería igual. Habrá que tomar medidas para que esto no vuelva a ocurrir, pero los seguiremos trayendo", dijo Alfredo Canteli tras enterarse de lo ocurrido.
Desfile exótico
El desfile volvió a proponer un años más un viaje simbólico por antiguos reinos y civilizaciones. Damasco, Basora, Babilonia o Nínive desfilaron como evocaciones de las rutas históricas de Oriente, mientras que agrupaciones como los Jinetes de Palmira, de Katar, de Siria, de Ur, de Siam o de Omán aportaron espectacularidad con monturas, vestuario exótico y coreografías que despertaron aplausos a su paso. El embajador de Samarkanda, curiosamente, se parecía un poco al primer teniente de alcalde del gobierno de Canteli y la de Rajastán tenía cierto aire a la concejala de Deportes, la popular Conchita Méndez. "Es un día para disfrutar y para que los niños lo disfruten", dijo la representante de Rajastán al paso de su séquito por la calle Santa Susana.
No sólo las calles se llenaron a los topes. Los ovetenses saludaron a Melchor, Gaspar y Baltasar desde las ventanas de los edificios situados a lo largo de todo el recorrido. "¡A ver si llegan los caramelos hasta aquí!", gritaba un niño desde unas oficinas de la calle Uría situadas en un primer piso.
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