Diversión de altura en Oviedo con la nieve cubriendo otra vez el Naranco: "Hacía años que no cuajaba"
Niños que no la conocían, entre los vecinos que llegaron a pie a la cima, cortada para coches

Miguel Vallina, ayer, fotografiando a Silvia Oviñano, Lucía Suárez y Virginia Rodríguez junto al Sagrado Corazón de Jesús, en el Naranco de Oviedo. | MARIO CANTELI

Mañana del 6 de enero. Carretera del Naranco. Una hilera de coches trata de aparcar a la altura de la Parrilla Buenos Aires, justo donde la Policía Local corta el acceso debido a la helada que cubre el asfalto. La borrasca "Francis" entró con fuerza durante la madrugada del martes y dejó la elevación de la capital completamente cubierta de nieve.
Caminando por la calzada, Claudia Blanco emprende la subida hacia el Sagrado Corazón. La pequeña, de cinco años, arrastra un trineo verde. Es la primera vez que ve nevar en Oviedo. "Tengo muchas ganas", dice dando saltos. A su lado caminan su hermana mayor, Daniela Peña, y su madre, Marisa Fernández. "Hacía años que no cuajaba; a ver si nos aguanta", comenta la madre al inicio del recorrido.
Y sí que hacía años. Concretamente, cinco, desde la borrasca "Filomena". Para recordar una nevada aún más copiosa habría que remontarse a febrero de 2018, cuando la nieve llegaron al centro de la ciudad y aguantaron durante dos días. Han pasado ocho años y los primeros copos de ayer se convirtieron en un regalo extra, uno que los Reyes Magos quisieron dejar a decenas de niños que nunca habían visto la nieve en la capital asturiana.

Catalina Soto y David Pinzón, junto a un muñeco de nieve, ayer, en la cima del Naranco. / Mario Canteli
Con paso lento, pero decidido, Pelayo Florentín camina de la mano de su padre, Benjamín Florentín. Del cuello le cuelgan unos prismáticos rojos y azules, cortesía de Baltasar. "Son nuevos", dice el niño, de tres años, que se apresura a colocárselos para señalar el Pico Paisano. "¡Nieve!", exclama.
Bajo un sol de justicia, la nevada caída durante la madrugada se hace más evidente a medida que se asciende. En una de las curvas de la carretera, la sombra guarda un recoveco repleto de nieve virgen. Allí juegan los hermanos Miguel y Manuel Riesgo, de cinco y tres años. El más pequeño se agacha y forma varias bolas que lanza contra el mayor. Observa la escena su padre, Ángel Riesgo, que sí recuerda el Naranco nevado. "Hacía tiempo que no caía; con ellos nunca habíamos subido", comenta. Entre los hermanos, sensaciones opuestas: para el mayor la nieve es "muy fría" y, tras el segundo bolazo, decide retirarse. El pequeño, sin embargo, está encantado. "Es muy divertida", exclama mientras lanza bolas al horizonte.

Por la izquierda, Samantha Ramírez, Neymar Andrés Ojeda, Marlon Espinosa, María Fernández, Isabel Fernández y Alejandra Quintero. / Mario Canteli
Ya queda poco para coronar la cima. A lo lejos, los brazos del Cristo se abren sobre una multitud que juega con la nieve a sus pies. David Pinzón y Catalina Soto tratan de adivinar lugares de la ciudad señalando desde los 634 metros de altitud del pico. "Está muy bonito, hace un día fantástico", comentan.
La excursión, de tres kilómetros, tenía una recompensa merecida: una estampa ya de por sí única, cubierta por un manto blanco. Virginia Rodríguez, Silvia Oviaño, Miguel Vallina y Lucía Suárez hicieron la ruta en bicicleta durante la mañana de Reyes. "Una experiencia más", bromean, aún con el aliento agitado.

Los hermanos Miguel y Manuel Riesgo se tiran bolas de nieve. / Mario Canteli
En el camino de vuelta, ladera abajo, Marlon Espinosa desciende por la carretera en manga corta. Dice que no tiene frío porque el sol calienta, aunque el termómetro apenas marca tres grados. Lo acompañan Samantha Ramírez, Neymar Andrés Ojeda, María Fernández, Isabel Fernández y Alejandra Quintero. Llevan poco más de un año en Oviedo y también para ellos es la primera vez que ven la ciudad nevada. "Nos ha encantado", reconoce esta familia venezolana, que asegura sentirse "muy contenta". "Unas Navidades redondas", señala una de ellas, guiñando un ojo.
Y así, entre la subida ilusionada y la bajada serena, el Naranco volvió a ser escenario de primeras veces: primeros copos, primeras huellas, primeras bolas de nieve. Un regalo que no venía envuelto ni cabía en un zapato, pero que los Reyes Magos dejaron caer desde el cielo para recordar que, a veces, la magia también está en el camino.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Grupo Paraguas, conocido por el restaurante Amazónico, desembarca en Asturias: aquí abrirá su primer restaurante en la región
- Las primeras palabras del propietario del grupo Paraguas sobre sus planes para el edificio del histórico Logos de Oviedo: 'Será un proyecto muy bonito e ilusionante
- Cierra en Oviedo el último quiosco del Campillín: 'Esta zona fue el Bronx en su época; había paisanas que cruzaban en taxi
- Este gigante de la moda cierra su último local propio en Oviedo y atraviesa una grave crisis económica
- Atención conductores: corte de tráfico de diez horas en una de las arterias principales de Oviedo para el próximo domingo
- El librero de Oviedo que llevaba la cuenta de los días de confinamiento en la pandemia se jubila y busca relevo: 'Es un negocio que sigue funcionando
- Los vecinos de Oviedo que no reciclen correctamente recibirán multas de 750 euros: 'Hay que poner freno de una vez
- El regreso de un punto negro para las multas en Oviedo: este es el lugar dónde un radar ha causado estragos en los últimos meses