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Fallece a los 76 años José Vega, "Selito", el último alfafero de Faro: "La tradición muere con él"

El artesano es considerado por muchos una figura "irremplazable" en la lucha por preservar el arte de la cerámica de la vertiente ovetense de Limanes

José Manuel Vega Gutiérrez, "Selito", en su taller de Faro.

José Manuel Vega Gutiérrez, "Selito", en su taller de Faro. / LUISMA MURIAS

Félix Vallina

Félix Vallina

El histórico artesano José Manuel Vega, "Selito", considerado por muchos el último baluarte de la milenaria artesanía de Faro, falleció este miércoles en Avilés a la edad de 76 años. La muerte de "Selito" supone un duro revés para la supervencia del arte tradicional de esta localidad de la vertiente ovetense de Limanes, un tesoro documentado desde el siglo XI que "Selito" contribuyó a preservar manteniendo viva una historia de barro y cerámica que pasó de padres a hijos durante cientos de años.

Quienes conocían a "Selito" aseguran que se va una figura "irremplazable" y que su pérdida es un varapalo para la tradición, el arte y la cultura de Asturias. "La tradición alfarera de Faro se muere con él", explica el historiador Toño Huerta, que forma parte de la Xunta por la Defensa de la Alfarería de Faro, el colectivo que presidía "Selito", que fue creado en agosto de 2024 después de que José Vega renunció a la presidencia de honor de la Asociación de Amigos de la Alfarería de Faro al entender que el colectivo del que llevaba años formando parte no estaba siguiendo la línea correcta en cuanto a la defensa de la cerámica de la localidad. "Cuando hicimos el documental 'Los procesos del barro', del que fue protagonista, dijo que para él el barro era su vida. Y así era. No sólo se va un gran artesano, se marcha un buen paisano que siempre estaba riendo, era afable y tenía un gran sentido del humos", dice Toño Huerta.

De casta le venía al galgo. "Selito" nació y creció en una familia con una larga tradición secular dedicada a la cerámica. Primero fue su abuelo, luego aprendió de su padre y luego fue él mismo el que dedicó toda una vida a amasar el barro para convertirlo en una obra de arte. La localidad ovetense de Faro llegó a albergar en tiempos un censo de hasta 80 alfareros locales entre sus cientos de habitantes y "Selito" fue el último más reconocido.

Hijo de José Vega “Lito” y Celia Gutiérrez. Siempre dijo que tuvo una infancia normal, como la de cualquier niño. Fue primero a la escuela de Faro y luego a la de Limanes, pero lo que más le gustaba era volver a casa para divertirse modelando piezas. “Eran desastrosas”, bromeaba el alfarero durante una entrevista con LA NUEVA ESPAÑA, aunque con el paso de los años centró todos sus esfuerzos en aprender la profesión milenaria con la que se su abuelo y su padre se había ganado la vida.  Con 15 años ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo y a los 18 ya estaba en el taller. Tanto su padre como el pintor Paulino Vicente, que fue su profesor de Dibujo, querían que siguiese formándose en la Escuela Superior de San Fernando, en Madrid, pero no hubo manera. "Si hubiera ido a Madrid tendría que haber hecho cuatro cursos más otro más de profesorado, con el objetivo de opositar para profesor de dibujo en un instituto o en una escuela de arte. Y eso no es lo que yo quería hacer con mi vida. Esa fue la decisión que tomé cuando tenía 18 años y nunca me arrepentí de ello", contaba "Selito".

José Vega siempre decía que el mejor juguete para que un niño desarrolle toda su creatividad es un trozo de barro. Él siempre tuvo ese gusanillo de la niñez y se notaba en cada una de sus piezas, muchas de ellas decoradas, con la páxara, el símbolo de la cerámica de Faro. Obras como el Barbón y el Gallo, dos de sus especialidades, fueron primer Premio Nacional de Alfarería.

Uno de sus mayores disgustos lo llevó cuando explotó su taller de alfarería de Faron, el verano del año 2023. Era el último que se conservaba en el pueblo y voló por los aires cuando estalló el horno de gas. La destrucción la causó una explosión de gas que puso fin de un plumazo a muchísimos años de historia.

"Selito" fue una figura fundamental para convencer al Ayuntamiento de poner en marcha el proyecto de construcción del centro de Alfarería de Faro, en Limanes, un centro que no llegó a ver en funcionamiento. Actualmente vivía a caballo entre Faro y Avilés, donde cuidaba de sus tres nietos. "Selito" deja esposa y dos hijos.

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