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La historia de una de las confiterías más conocidas de Oviedo, que cumple cien años: "Los clientes son los mejores embajadores"

Varios eventos culturales y benéficos conmemorarán a lo largo de 2026 los cien años del emblemático establecimiento

Francisco Gayoso en la tienda de Rialto en la calle San Francisco.

Francisco Gayoso en la tienda de Rialto en la calle San Francisco. / Irma Collín

Rialto cumple su primer siglo de vida. La confitería de la calle San Francisco inicia uno de los años más especiales de su vida de la mano de Francisco Gayoso, la cuarta generación de confiteros de su familia. Fue su bisabuelo Braulio Gayoso quien montó el primer establecimiento para endulzar la vida de sus clientes. Su sede, en Luarca. Después, su abuelo Francisco Gayoso tomó las riendas del negocio y optó por dar el salto a Oviedo. Corría la década de los 40 y no lo hizo solo. Vino acompañado de su familia y de su maestro confitero. Sobre él, tenía plena confianza y quería seguir contando con sus servicios en la nueva etapa.

El aterrizaje fue en una de las calles más conocidas de la capital asturiana. En pleno corazón de la ciudad, enfrente del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Lo hicieron en un local que era un restaurante y, al principio, continuaron ofreciendo todo tipo de comidas hasta que se especializaron en el sector de la confitería y la pastelería. «Cuando hicimos obras en el escaparate para mejorar la iluminación y el falso techo, encontramos una carta de un menú», cuenta Francisco Gayoso. De aquella, todas las cajas de las confiterías eran iguales. De color blanco con el logo del establecimiento encima. Las palabras packaging y marketing eran desconocidas por los empresarios.

Moscovitas

Sin embargo, Gayoso padre fue un visionario. Creó la primera caja especializada para una pasta de té que era sumamente apreciada por sus clientes: la moscovita. Se vendía en el mostrador con el resto de dulces, pero su exquisito sabor iba cada vez conquistando a más paladares. «Ya se hacía en la época de mi abuelo y los clientes son los mejores embajadores de la marca». Los asturianos confían en esta elaboración cuando quieren sorprender a un amigo o familiar y estos se convierten en sus nuevos embajadores. Una situación que les llevó a principios de siglo a abrir su tienda de Madrid. «De aquella, no existían las tiendas online y los servicios de mensajería eran muy diferentes a como lo son hoy en día».

La confitería de Rialto en los años 40 del siglo pasado.

La confitería de Rialto en los años 40 del siglo pasado. / LNE

Hasta hace no mucho tiempo, no había confiteros especializados en hacer moscotivas. Se dedicaban también a otros dulces. «En los años 2000 había un carro de horno que son diez kilos de esta pasta. Durante la campaña de Navidad, se hicieron al día 140 carros de horno. Es decir, 1.400 kilos». Lo que no ha cambiado en todo este tiempo es la forma en la que se hacen. Es totalmente artesanal. Hoy en día, continúa siendo el manjar más demandado. Un hecho que provocó que en 2011 inaugurasen una nave en el polígono de Argame. Todo para poder atender las peticiones que reciben y manteniendo las instalaciones de la calle San Francisco. «Cuando abrimos las nuevas instalaciones, me llevé a los más jóvenes y me decían que había eco». Pasaron de tener un espacio reducido en el obrador de la calle San Francisco a una sede mucho más grande. Poco a poco fueron aumentando el número de encargos y los empleados hasta superar el centenar que tienen en la actualidad. «Cuando los responsables de El Corte Inglés Gourmet nos vinieron a buscar, les dije que no porque no podíamos suministrar moscotivas para 60 o 70 puntos. Fueron flexibles y comenzamos con cinco o seis establecimientos mientras íbamos incorporando a personal y lo fuimos formando». Hoy en día, llegan a todas.

También se sorprendió con sus métodos de producción el responsable de las cestas de Navidad de Inditex. Fue hace una década cuando la cadena de Amancio Ortega confió en ellos para incorporar sus moscovitas a los regalos que hacen a sus empleados. «Un día me confesó que pensó que no llegaríamos a tiempo para el primer encargo porque las hacíamos una a una». Cumplieron y cada año siguen sorprendiendo a miles de empleados a lo largo de todo el mundo. Las pastas llegan a sus más de 60.000 empleados.

¿Cómo celebrarán el centenario de una de las empresas más famosas de Oviedo? «Queremos hacerlo con eventos culturales y con algo benéfico». También crearán una caja de moscovitas especial para el centenario y sacarán al mercado uno de los productos que les encargan las empresas y no son consumidos por sus consumidores habituales. También han actualizado ya su carta incluyendo el logo del centenario. n

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