Asturias exporta talento
Frodo Álvarez DKL, el artista ovetense que transformó la luz en un lenguaje universal
El light painting, que combina fotografía, tecnología y participación ciudadana, le ha llevado a dirigir eventos y experiencias en España y en otros países, como China o Arabia Saudí

Frodo Álvarez. / FA
Frodo Álvarez DKL es un artista visual ovetense especializado en light painting y fundador de Children of Darklight. Desde 2008 investiga la luz como lenguaje artístico, desarrollando proyectos internacionales que combinan fotografía, tecnología y participación ciudadana. Ha dirigido eventos culturales, talleres y experiencias premiadas en España y el extranjero.
Hay trayectorias que se entienden como una suma de decisiones valientes. La de Frodo Álvarez DKL —artista de light painting y creador de experiencias lumínicas— es una de ellas. Matemático de formación y programador durante casi una década en Asturias, un día decidió abandonar la seguridad del código para apostar por un lenguaje mucho más imprevisible: la luz. Hoy vive de su arte y lo hace desde una posición singular, a medio camino entre la creación artística, la divulgación y el diseño de experiencias para eventos públicos, privados y corporativos bajo el sello DKL Light Experience.
Frodo no se define solo como lightpainter, sino como diseñador de vivencias. Cada proyecto es distinto, cada espacio impone sus reglas y cada público transforma el resultado. Ahí está, precisamente, una de las mayores recompensas de su trabajo: la ausencia total de monotonía. Una fiesta de empresa no se aborda igual que una acción participativa en una plaza pública, ni una exhibición se concibe del mismo modo que un taller. Todo cambia —el contexto, el ritmo, el “look and feel”— y el equipo se adapta. Pero si hay algo que destaca por encima de todo es el intercambio de energía con las personas. “Dar el 200% y recibir una reacción genuina —sorpresa, ilusión, emoción— es lo que nos carga las pilas”, explica. La pandemia le sirvió para confirmar hasta qué punto ese contacto humano es el motor de su trabajo.
Su vocación nació casi por accidente, en 2008, durante un fin de semana con amigos en una cabaña de los Picos de Europa. Una cámara antigua, exposiciones largas y la diversión de dibujar con un mechero o una linterna bastaron para encender la chispa. Un año después, un artículo de Muy Interesante titulado “Graffitis de luz” le abrió definitivamente los ojos: allí estaban unidas dos pasiones, la fotografía y el graffiti. Comenzó entonces una etapa intensa de investigación y experimentación, cuando apenas existía comunidad de light painting en Europa y el punto de encuentro era un grupo de Flickr llamado Light Junkies. En 2010 llegó, casi de forma natural, su primer photocall de light painting. El camino ya estaba trazado.
Si hay un hito que marcó su proyección internacional fue el Congreso Internacional LightArt Ciudad de Oviedo, que dirigió en 2014 y 2016. Un evento irrepetible, asegura, que reunió en Asturias a la élite mundial del light painting y dejó un legado artístico enorme para la ciudad. De una acción participativa en la plaza de la Catedral —“Oviedo es Luz”— surgió, nada menos, un proyecto en China para el gigante Weibo, en la montaña sagrada de LongHuShan, coordinando un equipo español junto a artistas internacionales. A partir de ahí llegaron otros viajes decisivos: proyectos en Kuwait, Qatar o Arabia Saudí; Las Vegas con Microsoft en 2018; y, sobre todo, el aprendizaje que deja el choque cultural y la constatación de que la luz es un lenguaje universal que une a las personas.
A quien desde Asturias quiera dedicarse a este ámbito, Frodo le habla de experiencia y de personas. El light painting —subraya— debe entenderse como una disciplina artística, no solo como una técnica fotográfica. Explorar sin límites, practicar hasta conocer bien las posibilidades, creer en lo que uno ofrece y, sobre todo, saber trabajar con la gente. La interacción y la dinamización son claves y los clientes lo perciben. No descarta, incluso, que por ahí se abra una futura vía para ampliar equipo.
Cuando mira atrás, los recuerdos asturianos son casi inabarcables. Amigos, familia, música y autogestión cultural. Desde la asociación Solokolo, organizando conciertos y festivales underground, hasta proyectos musicales como La Perdición o su implicación en el sello langreano Threepoint Records. Colegio, instituto, universidad, su etapa como matemático y todos los compañeros que se cruzaron en el camino. Y, cómo no, el entrenamiento artístico en playas, cuevas, ruinas industriales, ríos y paisajes de Asturias. Fue al marcharse a Madrid cuando tomó verdadera conciencia del privilegio cotidiano: la comida, el verde, la cercanía del mar y la montaña, la gente, incluso detalles tan simples como dormir tapado en verano.
El emprendimiento creativo también tiene su reverso. Ser autónomo, vivir en Madrid, asumirlo todo —comunicación, comercial, web, negociación, montaje, edición— y no poder crecer al ritmo deseado por falta de medios. Frodo habla sin dramatismo, pero con realismo: ver “las orejas al lobo” enseña a valorar lo que se tiene y a perseverar. Con trabajo, constancia e ilusión, el esfuerzo acaba dando frutos. Y hacerlo en aquello que amas, dice, compensa la dureza del camino.
Desde fuera, Asturias se ve con admiración. Madrid le gusta, reconoce, por su oferta cultural y sus oportunidades, pero también le pesa su ritmo, el estrés y la densidad. Cuanto más tiempo pasa fuera, más valora la vida en Asturias. Y lo confirma cada vez que alguien se ilumina al saber de dónde es. Como carencia principal señala la falta de oportunidades laborales, una realidad que empuja a muchos a marcharse. Potenciarlas sigue siendo una asignatura pendiente.
Entre los ejemplos que podrían inspirar a Asturias menciona la Fábrica de Arte Cubano, un espacio híbrido y vibrante donde conviven arte, tecnología y entretenimiento. Sueña, además, con un gran festival de luz de referencia en España, capaz de atraer miradas y talento internacional. Y con mayores facilidades para los artistas emprendedores, una reivindicación que va más allá del ámbito regional.
En el apartado de referentes, Frodo habla de admiración por quienes apuestan por sí mismos. Pero hay un nombre propio que destaca: Sfhir, multiartista y muralista, premiado con el mejor mural del mundo en 2023. Se conocieron en Oviedo en 2014 y desde entonces han compartido proyectos, colaboraciones y éxitos. Frodo se reconoce testigo de su crecimiento y de una decisión que les une: dejar la informática para vivir del arte. “Si a alguien tengo que dar las gracias especialmente, es a él”, admite.
¿Con qué color pintaría su vida? Verde flúor. Radiactivo, intenso, inconfundible. Es su color corporativo, el de su pelo y, en el fondo, una declaración de principios. Porque hay trayectorias que no se escriben en líneas rectas, sino en estelas de luz. Y la de Frodo es una de ellas.
- Fallece la joven Cristina Pérez Galcenco, una de las modelos de Pasarela Campoamor, que desfiló en citas de medio mundo
- Oviedo se viste de luto por el fallecimiento de la joven odontóloga Carlota Sánchez Luño
- Un juez pone freno a una práctica habitual en la capital asturiana a la hora de multar: adiós a una sanción de 200 euros impuesta por la DGT
- El nuevo ascensor que pondrá marcha en Oviedo para salvar una empinada calle
- La disputada herencia de los dos hermanos momificados en su casa de Oviedo: llevaban cuatro años muertos y sus herederos llevan al Principado al Supremo para evitar pagar 220.000 euros de Sucesiones
- Conmoción en el sector de la moda por el fallecimiento de la joven modelo de 21 años Cristina Pérez Galcenco: 'Nos dejó demasiado pronto; recordaremos su dulzura y profesionalidad
- Mónica Sánchez, profesora de la Universidad de Oviedo: «Perder a un hijo no se supera, sabes que esa herida forma parte del camino»,
- Crece la preocupación por la inseguridad en este barrio de Oviedo: 'Me da miedo salir de noche
