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El Supremo lo confirma: Una pareja ovetense recupera 2.000 euros por una hipoteca abusiva

El fallo abre la puerta a miles de reclamaciones en todo el país por cobros indebidos de los bancos

IGNACIO GARCIA, ABOGADO.

IGNACIO GARCIA, ABOGADO. / MIKI LOPEZ

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Una pareja ovetense ha logrado llevar hasta el Tribunal Supremo una batalla judicial que empezó casi en silencio en un juzgado de la capital asturiana y ha terminado por sacudir los cimientos de la banca española. El abogado gijonés Nacho García, que inició el procedimiento en el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Oviedo, ha conseguido que la Sala de lo Civil del alto tribunal confirme la nulidad de una comisión de apertura cobrada por el Banco Santander y, lo que es más importante, establezca una doctrina que abre la puerta a miles de reclamaciones en todo el país.

Al caso le ponen cara Mariela y Juan Pablo, una pareja que firmó su hipoteca en diciembre de 2005 por 165.000 euros, pagaron entonces 1.237,50 euros en concepto de comisión de apertura y otros gastos hipotecarios. Durante años asumieron que aquel pago era inamovible. Sin embargo, la justicia asturiana les dio la razón en primera instancia y la Audiencia Provincial de Oviedo ratificó después que el banco no había probado que ese cobro respondiera a servicios reales. El Santander recurrió en casación, pero el Supremo ha puesto el punto final.

La sentencia, dictada el pasado 16 de diciembre y con el magistrado Pedro José Vela Torres como ponente, desmonta uno de los grandes argumentos de las entidades financieras. Hasta ahora, muchos jueces venían considerando que si la comisión era inferior al 1,5 por ciento del capital prestado resultaba aceptable. En este caso era solo del 0,75 por ciento. El Supremo, sin embargo, deja claro que el porcentaje es irrelevante si no hubo transparencia real y si el cliente no fue informado antes de firmar.

Ahí está la clave del fallo. El banco no pudo demostrar que entregara a los consumidores la llamada oferta vinculante ni que explicara de manera comprensible el coste de esa comisión. Sin esa prueba, la cláusula se considera abusiva de forma prácticamente automática. El alto tribunal subraya que el control de transparencia no es un mero formalismo, sino una garantía para que el cliente pueda comparar y decidir con conocimiento de causa, y cita su propia doctrina para recordar que la información precontractual es imprescindible.

El resultado práctico para Mariela y Juan Pablo es que recuperarán más de 2.200 euros, sumando la comisión de apertura, los gastos hipotecarios y los intereses legales acumulados en casi dos décadas. Pero el alcance de la resolución va mucho más allá de esas cifras. Como explica García, el pronunciamiento rompe el llamado mito del porcentaje barato y permite reclamar incluso cuando la comisión parecía pequeña. «Lo importante no es cuánto se cobró, sino si se explicó», resume el letrado.

Para los consumidores asturianos, la noticia tiene un valor añadido. El origen del litigio en Oviedo demuestra que desde los juzgados de la región se pueden impulsar cambios de alcance nacional. Primero fue el Juzgado de Primera Instancia, luego la Audiencia Provincial y finalmente el Supremo, que ha respaldado el criterio mantenido en Asturias frente a uno de los gigantes del sector financiero. No es habitual que una demanda nacida en la capital del Principado termine marcando jurisprudencia para toda España.

La analogía que maneja el propio tribunal ayuda a entenderlo. Es como si en un restaurante se cobrara una «gestión de mesa» no anunciada ni explicada al cliente. Si ese coste oculto impide comparar precios con otros locales, el cobro es injusto. Lo mismo ocurre con una comisión de apertura que no se detalla ni se negocia, porque distorsiona la percepción del coste real del préstamo.

Extremar la trasparencia

A partir de ahora, muchos hipotecados que nunca se plantearon reclamar porque su comisión era baja pueden hacerlo con más garantías. La sentencia obliga a los bancos a extremar la transparencia y a justificar cada euro que cobran. Y todo comenzó con un ovetense que decidió no resignarse y llevar su caso hasta el final, demostrando que, incluso frente a Goliat, David también puede ganar. Una victoria con enorme impacto.

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