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Yuja Wang, un torbellino del piano, sorprende al Auditorio Príncipe

La pianista asiática hace un fabuloso doblete con el concierto de Ligeti y el número 1 de Chopin acompañada por la Mahler Chamber Orchestra

Yuja Wang, ayer, durante la interpretación del concierto de Chopin. | PABLO PIQUERO

Yuja Wang, ayer, durante la interpretación del concierto de Chopin. | PABLO PIQUERO

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

Las Jornadas de Piano "Luis G. Iberni" regresaron anoche al Auditorio Príncipe Felipe dentro de una de las citas más esperadas de la temporada: el regreso de Yuja Wang a la capital del Principado. En esta ocasión, la pianista lo hacía acompañada por la Mahler Chamber Orchestra, una de las formaciones más destacadas del panorama internacional -en cuyas filas figuran varios músicos españoles- que, bajo la dirección del maestro francés Fabien Gabel, ofreció una velada extraordinaria de música durante casi dos horas y media.

Por si estos alicientes no fueran suficientes, el programa encerraba un reto mayúsculo para la pianista asiática: la interpretación de los conciertos (para piano) de Ligeti y el número 1 de Chopin. O lo que es igual, dos magisterios muy diferentes repletos de dificultades técnicss y expresivas que Wang solventó con precisión y elegancia.

El concierto se inició mediante la "Suite" de "Pulcinella" (Igor Stravinsky), donde la agrupación orquestal exhibió una tímbrica excepcional -con unas maderas arrebatadoras- para recrear esa estética inspirada en las formas musicales de las primeras décadas del siglo de las luces.

Tras este delicioso aperitivo, Yuja Wang irrumpió en escena –con un ceñido peto negro– para interpretar el "Concierto para piano y orquesta" de György Ligeti, una obra estructurada en cinco movimientos donde se conforma una sonoridad contemporánea en la que predominan el pulso y el ritmo frente a la convencional melodía.

Wang se mostró muy segura en cada intervención, plegándose a la batuta de Gabel –muy fácil de seguir– y destapó un crisol rítmico por momentos inverosímil.

Sin embargo, la estética de la pieza no acabaría de rendir al público que, motivado por la presencia de Wang, esperaba con ansia la segunda mitad. Ese público, por cierto, se quedó a apenas treinta entradas de colgar el papel de agotadas las localidades.

Tras la pausa se cambiaría hacia un registro clásico-romántico más cómodo y atractivo para los asistentes, que disfrutaron de la Mahler Chamber Orchestra en la música de ballet ("Chaconne" y "Pas seul") de "Idomeneo" (W. A. Mozart), con las secciones equilibradas y bien cohesionadas.

Pero el momento quizás más esperado de la velada, organizada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con LA NUEVA ESPAÑA, sería el "Concierto para piano número 1 en Mi menor" de Chopin que Yuja Wang interpretó y dirigió para delirio de los asistentes.

La pianista china se lució extrayendo todo el lirismo contenido en la partitura del compositor polaco, con una orquesta que la seguía con flexibilidad y sutileza. Wang dejó momentos de gran efectismo y belleza el segundo movimiento ("Romanze") descubriendo un universo sonoro cálido y sofisticado en cada nota. La atmósfera intimista en la que sumió al Auditorio se quebró únicamente en los aplausos finales, a los que Wang, después de su maratoniana participación, correspondió –en esta segunda mitad ataviada con un vestido más clásico– con la interpretación del "Vals" op. 64 número 2, también de Chopin, a modo de propina.

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