Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Fallece en Oviedo a los 84 años el catedrático de Matemáticas Marcial Fernández

"Hizo de su vida un acto de servicio a la sociedad y no puede haber nadie que no hable bien de él", dicen quienes lo conocían

Marcial Fernández Álvarez.

Marcial Fernández Álvarez. / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

Marcial Fernández Álvarez, catedrático de Matemáticas y una de las figuras más queridas y respetadas de la docencia ovetense, falleció en Oviedo a los 84 años. Durante más de cuatro décadas fue una referencia indiscutible de la enseñanza secundaria en Asturias, tanto por su sólido conocimiento académico como por su carisma personal y su cercanía con alumnos y compañeros.

Natural de La Foz de Morcín, localidad de la que fue "un embajador constante y entusiasta", inició su trayectoria docente en 1970. Desarrolló la mayor parte de su carrera como profesor en el Instituto Alfonso II de Oviedo, donde dejó una huella profunda y duradera, aunque también impartió clase en el Instituto de Ventanielles, el Jovellanos de Gijón, el Colegio San Isidoro y el Colegio de Meres. Llegó a ser profesor de hasta tres generaciones de una misma familia, una circunstancia que ilustra la dimensión temporal y humana de su magisterio.

Formado en el Colegio Santo Domingo de Oviedo, comenzó sus estudios universitarios en la Escuela de Ingenieros de Minas antes de licenciarse en Ciencias Geológicas por la Universidad de Oviedo. Tuvo como maestros a destacados profesores como Jaime Truyols, Inmaculada Corrales o Julivert, y antes de dedicarse plenamente a la docencia cursó también estudios de Graduado Social, realizando la milicia universitaria en Lérida.

Más allá de las aulas, Marcial Fernández Álvarez fue una persona profundamente comprometida con la vida cultural y social asturiana. "Marcial hizo de su vida un acto de servicio a la sociedad en todos los órdenes", destaca Isidro Fernández Rozada, fundador de Alianza Popular y expresidente del PP en Asturias. Subraya también su carácter abierto y dialogante, así como el respeto con el que vivía su profesión: "Era una persona que respetaba mucho su trabajo, al igual que Berta, su mujer".

Calidad Humana

Fernández Rozada resalta asimismo su extraordinaria calidad humana y su capacidad de comprensión hacia los demás. "Tenía una capacidad para entender a las personas que solo consigue la gente que es empatía", señala, añadiendo que Marcial quería que la convivencia con los demás fuese atractiva. A ello se unía un carácter afable y cercano, "muy simpático, con una ironía típica de la gente de Morcín".

Cofrade de honor de la Cofradía de Amigos de los Nabos, participante habitual en encuentros de antiguos alumnos y muy vinculado al Colegio Mayor San Gregorio, fue también un gran amante de la amistad, la sidra, los "cantiquinos" y el deporte. Fiel seguidor del Club Universitario, acudía cada domingo al campo de San Gregorio.

"Todo el mundo va a sentir mucho su ausencia. No puede haber nadie que no hable bien de él", afirma Fernández Rozada, quien resume su figura señalando que "llenaba mucho y lo tenía todo". Marcial Fernández Álvarez deja el recuerdo de un profesor vocacional, exigente y cercano, y de una persona profundamente humana, muy querida por generaciones de alumnos y colegas.

Su familia y amigos destacan su ejemplo vital y su dedicación a la enseñanza como un legado perdurable. El funeral por su eterno descanso se celebrará el lunes, a la una de la tarde, en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents