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La OSPA más rusa y emotiva convence al Auditorio Príncipe

La orquesta, con Federico Colli y Nuno Coelho, brillan con Rachmaninov y Shostakóvich en una programa dedicado a Vladimir Atapin

El concierto, de ayer, con Colli y Coelho en primer término, de espaldas. | MARIO CANTELI

El concierto, de ayer, con Colli y Coelho en primer término, de espaldas. | MARIO CANTELI

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) ofreció anoche el quinto concierto de su temporada de abono en ante un Auditorio que presentaba una buena asistencia. Una velada emotiva -desarrollada –mediante la colaboración de LA NUEVA ESPAÑA– marcada por el repertorio ruso que conformaba el atractivo programa.

En esta ocasión, se quebró la tradicional estructura que rige estas citas, con una obertura u obra corta para comenzar, el concierto del solista en el lugar central y una segunda mitad dedicada a una sinfonía. En su lugar, dos colosos sinfónicos se amparaban bajo el título "La orilla rusa": el "Concierto para piano número 3 en Re menor", op. 30 de Serguéi Rachmaninov y la "Sinfonía número 15 en La mayor" op. 141 de Dmitri Shostakóvich, compositor del que se conmemora, en el presente curso, el 120 aniversario de su nacimiento.

La cita no estuvo exenta de imprevistos, ya que el pianista Behzod Abduraimov (solista inicial del concierto) se vio en la obligación de cancelar su compromiso con la orquesta asturiana por motivos médicos, siendo reemplazado, hace apenas cuarenta y ocho horas, por el artista italiano Federico Colli. El pianista se plegó a la batuta del director artístico y musical de la OSPA, Nuno Coelho, para interpretar una de las obras más profundas e impactantes del repertorio pianístico. A lo largo de los tres movimientos que conforman esta magna obra, Colli hizo gala de un gran lirismo, recreándose en cada una de las melodías y temas compuestos por Rachmaninov, quizá de forma excesiva por momentos, imponiendo un tempo algo menos vivo de lo habitual.

No obstante, el pianista italiano convenció al respetable mediante una pulsación cristalina y límpida que Colli explotó oportunamente en el "Finale", repleto de exigencia y de virtuosismo. La orquesta optó por una sonoridad presente que, en el "Allegro ma non tanto" inicial incomodó al pianista, pero Coelho supo ajustar estos aspectos oportunamente en los siguientes movimientos.

Ante los aplausos del público, que valoró favorablemente el desempeño de Colli y agradeció su compromiso con la OSPA, el artista –después de lanzar una pregunta retórica indicando "¿qué tocar después de Rachmaninov?"– regaló una versión propia del aria "Lascia ch’io pianga" de la ópera "Rinaldo" de Haendel.

Tras la pausa, Nuno Coelho se dirigió a los asistentes para desearles feliz año y comentar algunos aspectos de la sinfonía de Shostakóvich. Además, el director portugués tuvo un recuerdo especial para Vladimir Atapin, violochelista de la agrupación orquestal fallecido recientemente, al que quiso dedicar el concierto ya que se trató de un hombre "que vivió para el chelo y para la música".

Bajo este emotivo recuerdo, los músicos se mostraron especialmente motivados en la ejecución de la última sinfonía de Shostakóvich, una obra que muestra diferentes temas e influencias y que conserva intacta toda su ironía, dejando sonoridades de cierto efecto que la OSPA, salvo por algunos deslices puntuales, supo trasladar al Auditorio bajo las precisas órdenes de un Coelho muy acertado sobre el pódium.

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