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Javier Suárez, el párroco que veía como el fervor prendía 6.000 velas en un día en el Cristo de las Cadenas: "En la capilla de Santa Ana de Mexide está el origen del Martes de Campo"

El ahora titular de San Juan estuvo al frente de la parroquia más de dos décadas, "una etapa muy fecunda"

Javier Suárez, en los despachos parroquiales de San Juan. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Javier Suárez, en los despachos parroquiales de San Juan. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Oviedo

Javier Suárez, actual párroco de San Juan, fue titular durante más de dos décadas del Cristo de las Cadenas, una comunidad parroquial que vio crecer y transformarse hasta la creación de un nuevo templo en Montecerrao. Este turonés que antes había estado al frente del albergue Cano Mata y de la parroquia de Las Regueras, entre otros destinos, comprobó de primera mano "el fervor que genera el Cristo de las Cadenas, no solo en este barrio, sino en todo Oviedo". Una veneración que alcanzaba sus mayores cotas cada mes de septiembre, con las misas de la romería. "En un solo día se encendían seis mil velas en el santuario", revela Javier Suárez de una tradición en la que hubo que introducir algún cambio, para evitar males mayores.

Javier Suárez fue nombrado párroco del Cristo de las Cadenas en 1991, un cargo en el que relevó a José Luis García Vigón. "Tomé posesión el 14 de abril después de haber estado un año y medio de párroco en Biedes y El Escamplero", recuerda Suárez, quien a esas alturas ya había desempeñados puestos bien diversos en la iglesia asturiana como el de administrador del Seminario Metropolitano de Oviedo o párroco en San Vicente de Castañedo, Las Villas y Tolinas en Grado. Con cuarenta y un años cumplidos, se encontró con bastante tarea por delante. "El anterior párroco había hecho una gran labor de promoción del santuario, pero en la iglesia y el entorno había mucho por hacer. El campo de la iglesia era un barrizal, recuerdo que una vez había un funeral y como allí aparcaban los estudiantes de Económicas y Medicina la carroza funeraria no podía entrar, así que tuve que tomar la decisión de cerrar el campo. Hubo protestas de estudiantes universitarios y de algunos profesores que preguntaban si la iglesia no era de todos. Yo les dije que de unos más que de otros y que era un servicio de la iglesia, no para la Universidad".

Primeras obras

La medida no estuvo exenta de polémica, recuerda. Pero la actuación mereció la pena, defiende. Lo que antes era un barrizal, acabó convertido "en un espacio cuidado, precioso, recubrimos los muros; también arreglamos el tejado de la iglesia, que estaba muy deteriorado; hicimos la casa rectoral, que no había cuando llegamos, y abrimos los locales para la catequesis en un bajo de la calle Leopoldo Alas hijo", relata pormenorizadamente Javier Suárez, que guarda un recuerdo muy grato de una etapa "muy fecunda" en la que, además de esas primeras obras, se acometió la rehabilitación del santuario de las Cadenas, se llevó a cabo la recuperación de la capilla de Santa Ana de Mexide y se construyó la nueva iglesia parroquial de Montecerrao: "El local de la calle Leopoldo Alas hijo era muy necesario para la catequesis y también para reuniones porque antes la gente tenía que subir para todo a la capilla del Cristo que estaba lejos porque era una parroquia muy grande", afirma.

El deterioro de Santa Ana de Mexide era tremendo. "La capilla estaba prácticamente derrumbada desde la Guerra Civil. Me la enseñó José Luis Vigón, tenía hasta árboles por el medio. Yo no la conocía, pero investigué y se trataba de una capilla enraizada en la historia de Oviedo", apunta el ahora párroco de San Juan. "Este lugar es el origen del Martes de Campo. Esta capilla era donde llevaban la Virgen desde la Balesquida el martes de Pentecostés, es decir la Virgen iba a visitar a su madre, Santa Ana. Aquella procesión atravesaba los montes que había desde el Oviedo Antiguo hasta llegar a esta zona. Como la gente llegaba extenuada les daban un cuartillo de vino y unos torreznos, que comían allí delante de la capilla", cuenta el párroco.

Después de la Guerra Civil el uso que le dieron los vecinos de la zona de Vega a la antigua capilla, destrozada, fue para guardar ganado. "Le hablé del interés que tendría su recuperación al Alcalde, que en aquella época era Gabino de Lorenzo, por su vinculación a la historia de Oviedo, aceptó la propuesta y puso al frente de la reconstrucción a Joaquín Manzanares". La fachada estaba llena de hiedra, quedaba la espadaña original y el resto de la piedra estaba bajo la maleza. "Se reconstruyó con la piedra que había allí. Quedó preciosa, idéntica a la original, tanto que Manzanares no quería ni que tuviera luz eléctrica, pero le dije: ‘Vamos a ver, don Joaquín, que usted tiene nevera en su casa’. Y se puso luz”, relata Javier Suárez.

Otra de las medidas adoptadas durante su etapa fue cambiar una tradición ancestral del día de la romería, a finales de septiembre, reflejo del fervor popular por el Cristo de las Cadenas. "La gente estaba muy identificada con el Cristo. Esta fiesta es una de las más populares de la ciudad, quisieron llevarla a otro lado, pero es una celebración muy importante para los vecinos. En las misas de ese día se encendían seis mil velas, que las teníamos que retirar porque aquello podía provocar un fuego. De hecho, las llegué a quitar porque hubo un conato de incendio de tantas velas de cera que se juntaban en el santuario en esa fiesta", comenta Javier Suárez acerca de un cambio que encontró cierta contestación popular. "Decidí poner los lampadarios eléctricos. Alguna gente protestaba porque las velas de cera eran una costumbre muy tradicional, pero entraron en razón porque además del peligro de incendio estaba el impacto de todas aquellas velas con el humo en la pintura, que quedaba ennegrecida y les dije que, además, de esta forma el donativo quedaba en la iglesia en vez de en el supermercado donde compraban la vela". La devoción por el Cristo de las Cadenas se hacía notar, ese domingo los fieles llegaban a dejar hasta un millón de las antiguas pesetas (una cantidad equivalente a los seis mil euros) entre las aportaciones y los donativos por las citadas velas. . "La gente pasaba a tocar los pies y las cadenas del Cristo. Tuve que pedir que no lo hicieran durante las misas porque el momento de la eucaristía había que respetarlo. Puse las misas cada hora, en vez de cada media hora, y no dejaba pasar a la zona del Cristo durante la misa". Aquellas seis mil velas en un solo día, apostilla el antiguo párroco, "denotan la popularidad y la fidelidad de la gente al Cristo de las Cadenas".

La construcción de la nueva iglesia parroquial en Montecerrao supuso otro de los retos de la singladura de Javier Suárez en El Cristo, un proyecto que fue necesario agilizar al máximo para evitar la marcha atrás en la cesión de los terrenos por parte del Ayuntamiento. "La cesión se hizo en 2007, era un año de elecciones y el documento fijaba un plazo un año para presentar el estudio de detalle y de cinco años para iniciar las obras. Hablé con el Arzobispo porque si no se cumplían esos plazos nos podían quitar el terreno", recuerda el párroco.

Éxito en Montecerrao

Las urgencias para levantar el nuevo templo aconsejaron construir "un edificio funcional, práctico y sencillo, que no fuera muy caro, costó treinta millones de pesetas, con una nave central para la iglesia y dos laterales, que aprovechamos para locales de reunión y los grupos de catequesis", comenta Suárez. Un edificio concebido "para poder ampliar más adelante porque había espacio suficiente. Y ahí está la iglesia de Montecerrao, funcionando perfectamente, han duplicado el número de misas por los niños", destaca el párroco que gestionó aquella metamorfosis.

En aquellos años, Javier Suárez también tuvo claro el impacto que el traslado del Hospital Universitario iba a suponer para toda la zona del Cristo y su entorno. "Desde la iglesia protestamos porque en esta parroquia vivía mucha gente que había comprado aquí su vivienda porque trabajaban en el hospital y aquel traslado se hizo sin contar con nadie. Por eso hubo un movimiento vecinal grande frente a un traslado que se hizo por otros intereses", remata Javier Suárez.

90ª entrega

El Cristo (VI)

Mañana, 20 de enero

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