Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

«En Asturias todos somos hijos de la mina o del metal», subraya De la Calle

El exdirector de la Semana Negra presenta su última novel gráfica basada en la Transición

Ángel de la Calle con su libro.

Ángel de la Calle con su libro. / Mario Canteli / LNE

Cuenta Ángel de la Calle que en Asturias todos son hijos de la mina o hijos del metal. Su padre se dedicó a lo segundo y un día lo llevó a su empresa para que viese como era su jornada laboral. «Aquello era un infierno». Tenía por aquel entonces doce años y se dio cuenta que la única forma de no dedicarse a ese mundo era estudiar. Lo hizo. «Franco murió cuando tenía diecisiete años y mi padre me dijo que hacía un esfuerzo para que estudiase para abogado o para médico pero no para Bellas Artes como yo quería». Esta fue una de las anécdotas que contó el ilustrador en la librería La tercera palabra, de la calle Rosal, donde presentó «La caja de Pandora. Vivir y morir en los tiempos de la Transición», su última novela gráfica ficcional.

La sala se llenó para escucharle. Hubo hasta gente que se quedó sin silla y antes de tomar la palabra, todos guardaron un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas mortales del accidente en Córdoba. De la Calle comenzó definiéndose como migrante y asturiano. Nació en la localidad salmantina de Molinillo de la Sierra en 1958. Siendo muy pequeño, su padre se trasladó a vivir a Gijón. «Se trajo gente de donde la había para construir los altos hornos de Ensidesa y a los seis meses vinimos mi madre y yo». Se crió en el barrio del Llano y esta situación condicionó su vida. «En Asturias todos somos hijos del carbón o del metal. Yo soy hijo del metal y cuando estaba en casa hablaba castellano como mis padres y cuando salía en asturiano». Tardó tiempo en darse cuenta de este cambio.

Su vida siempre fue cultura. El primer libro que hubo en su casa fue uno que compró con cinco pesetas en Simago. Su intención era ser dibujante de tebeos y en el mundo de las librerías ganó sus ahorros para trasladarse a vivir a Barcelona para acudir a la Escuela de Bellas Artes. Una de las primeras advertencias que le hicieron es nada más llegar era que la «la palabra cómic estaba prohibida». En la ciudad condal coincidió con un asturiano que estudiaba Ciencias de la Información. Decidió acompañarlo a la facultad y acudió a una clase de Manuel Vázquez Montalbán. «De aquella, no había plan de estudios y cada profesor inventaba su asignatura. A la suya le puso el nombre de Tecnologías de la Comunicación y nosotros no sabíamos que era la palabra tecnología. No sabíamos que era tecnología».

También de esta etapa conoció a una asturiana que le enamoró. Intentó conquistarla, pero no fue posible. Ella no le hizo caso, no surgió el amor. Muchos años después acudió a unos grandes almacenes de Gijón y sus ojos le eran conocidos. Era ella. «Me dijo que no todos nos hemos hecho tan famosos como tú». De la Calle lleva unido a la Semana Negra desde su fundación y durante muchos años fue su director de contenidos.

A lo largo de su vida, los libros siguieron siendo parte fundamental de su vida. «He hecho de todo. Los he editado, dibujado o escrito. Trabajé en una editorial y era el último mono; el que dibujaba». Aprendió a maquetar antes de que existiese el ordenador y ha tocado todas las vertientes menos la distribución he hecho de todo. Un día recibió una llamada y le preguntaron si era Juan Ángel. Era otro dibujante y empezó a buscar su historia. Este es el inicio del libro con el que está conquistando a los lectores.

Tracking Pixel Contents