La mezzosoprano brasileña Marcela Rohal debuta en España en el Campoamor: "Hay muchas cármenes, cada mujer podría ser Carmen"
La cantante tiene en Damián del Castillo, en el papel de Escamillo, como "la estrella de rock del momento", a su alter ego en la producción dirigida por Emilio Sagi con la que la Ópera de Oviedo echará el cierre por esta temporada

Damián del Castillo y Marcela Rahal, en el salón de te del teatro Campoamor. / Mario Canteli

Repara Marcela Rahal, la Carmen de la producción que el 30 de enero se presenta en el teatro Campoamor, la última de esta temporada lírica, en la energía física y la tensión psicológica que se concentran en el drama lírico que Georges Bizet y los libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy crearon a partir de la narración de Prosper Mérimée. “Se inicia como algo tranquilo, una gitana libre, feliz, y empiezan a pasar cosas…”, observa Rahal. Esas cosas desencadenan el desenlace, “violento y brutal”. El argumento es viejo, la historia tremendamente actual.
A la mezzosoprano brasileña, que debuta en España con esta Carmen en el Campoamor -hasta ahora no ha actuado más que en recitales y concursos y solo ha cantado una “Carmen” en concierto, en Leipzig-, le gusta el drama, lo admite, pero “en el escenario, no en la vida”. “Amo estudiar psicológicamente los personajes, investigar en por qué un personaje hace lo que hace”, cuenta, pero sabe que hay que ir con cuidado, “saber dónde empieza el personaje, la frontera entre él y tú”.
El argumento de “Carmen” no admite matices: es el relato de “un feminicidio”, y es inevitable que las experiencias personales empañen la interpretación del personaje, observa la cantante. “Carmen es un personaje tan libre… Cada mujer lo interpreta de una manera distinta, hay muchas cármenes y cada una de nosotras podría ser Carmen”, observa. Para prepararse, Marcela Rahal vio varias “cármenes”, todas interpretadas de una manera distinta: “Cármenes masculinas, sensuales, putas… Todas ellas tienen cosas interesantes”, y con todo lo visto ha creado su propia versión. Prefiere no desvelar nada sobre ella e invita a descubrirla en el teatro.
La música de “Carmen”, su pegadiza habanera concretamente, está ligada a sus recuerdos infantiles. Con cuatro años escuchó la canción, acompañando una escena en una película de dibujos animados en la televisión de su casa, en una pequeña ciudad brasileña, y no pudo resistir el impulso de ponerse a bailar. Así la encontraron sus padres y ahí cree ella que se despertó su pasión por la música clásica y la lírica.
Carmen tiene en Escamillo a su alter ego masculino, en Oviedo, en la producción del Auditorio de Alicante dirigida por Emilio Sagi y con el avilesino Rubén Díez en la dirección musical, corre a cargo de Damián del Castillo, bien conocido por el público asturiano por su frecuente presencia en los ciclos de ópera y de zarzuela: seis veces en la ópera y tres en la zarzuela, echa cuentas. La última vez que se subió al escenario del Campoamor fue en noviembre de 2023, en el díptico español “Goyescas” y “El retablo de Maese Pedro”. El 30 de enero debutará como Escamillo. Ya ha hecho las pruebas con el traje de torero, tiene buena figura y asegura que se siente “cómodo” con él. Él encarna al triunfador, el tipo carismático y seguro de sí mismo: “Hoy sería la estrella de rock del momento”. Toda la obra se ajusta a unos clichés que identifican a España en el mundo -más en la época en la que fue escrita la obra- facilitan al público la entrada en el relato y la comprensión del mensaje que encierra: “Él es el triunfador, ella la mujer libre, el sufridor por amor…”.
Marcela Rahal y Damián del Castillo trabajan juntos por primera vez, sus voces han encajado a la perfección, aseguran, y lo mismo sucede con el resto del equipo. “Es un equipo integrado perfectamente, equilibrado y con un ambiente muy sano”, afirman. El Campoamor es un espacio “acogedor” y en él se genera “una energía especial”, admiten. Trabajar con Emilio Sagi es un plus, añaden: “Cada ensayo es una masterclass”, “tiene experiencia de sobra y sabe como transmitirla”.
“Carmen”, con sus cuatro representaciones -30 de enero, 1, 4 y 7 de febrero- y el Viernes de Ópera, el 6 de febrero, con el segundo reparto-, es el último título de la temporada de la Ópera de Oviedo, quizás el que más interés ha levantado entre el público. Damián del Castillo, con una larga trayectoria a sus espaldas, sabe “abstraerse” de la expectación generada y “concentrarse en el trabajo del día a día”; Marcela Rahal, más joven, sostiene que “lo más importante es emocionarse, hacer música y arte”.
Quedan pocas localidades disponibles para las funciones de “Carmen” en el Campoamor. Los cantantes animan a aprovecharlas, porque esta es una “buena puerta de entrada” a la ópera, “con todos los ingredientes” del género.
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