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Cristina Rodríguez Paz, cineasta asturiana: "No llegabas a ser director de fotos si no llevabas barba y tres divorcios"

Se inicia este sábado en Oviedo la exhibición en salas de "Aunque seamos islas", docu-ficción sobre las mujeres fareras que tendrá cinco pases

María González Gerpe, en el faro de Peñas. | DAVID CARRETERO BLAKE / JUAN LUIS NÚÑEZ

María González Gerpe, en el faro de Peñas. | DAVID CARRETERO BLAKE / JUAN LUIS NÚÑEZ

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

En España, las mujeres no pudieron opositar a fareras hasta 1969 y en 1992 se aprobó el decreto de extinción del cuerpo, lo que dejó tan solo 26 fareras en la historia del país. Cristina Rodríguez Paz (Oviedo, 1975) estudió imagen en Coruña, saltó desde allí a los laboratorios de filmación en Madrid y su vida quedó ligada durante treinta años a la industria como foquista, porque "no llegabas a ser director de fotos si no llevabas barba y tres divorcios". Hay muchos paralelismos posibles entre el primer largometraje que Rodríguez Paz ha filmado y que este sábado se estrena comercialmente en los cines Embajadores Foncalada de Oviedo (20 horas, también el domingo a las 18 horas y el lunes 26 a las 19.30 horas, más dos pases el 10 y 11 de febrero). Pero la mayor certeza es que meterse en esta docu-ficción como lo ha hecho ella, durante seis años, ha sido un salto al vacío y un punto de inflexión en su carrera.

Cristina Rodríguez Paz, la luz tras el faro

Cristina Rodríguez Paz. / .

"La gente de mi generación lo tenía complicado porque se premiaba la experiencia y cuando quisimos ser directores se premiaba la juventud", cuenta.

La luz que ha guiado su proyecto se encendió una noche del verano mallorquín con un vino en la mano, una conversación con una amiga, un farero que trajo un cómic que había editado el puerto de Baleares y una charla que no se acaba nunca y que al día siguiente no se quedó en una cosa de unos vinos y una noche. Cristina Rodríguez descubrió que no había casi nada sobre mujeres y que precisamente se estaba haciendo un trabajo con pioneras como Margalida Frontera, farera mallorquina.

Ese fue el punto de partida. Luego, la documentación, la localización de las 26 mujeres que habían ocupado esos puestos, y un proyecto que viró de lo antropológico a la búsqueda de la vida en el faro a través de las seis mujeres que cuando filmó todavía estaban en activo en España. Hoy solo queda una, Margarita Peralta,en San Cristóbal (La Gomera).

Así que "Aunque seamos islas" habla de habitar el faro, de un trabajo mal pagado donde las familias organizaban una economía de subsistencia, muchas veces con el hombre haciéndose a la mar para pescar y la mujer encargándose de las labores del faro. Cristina Rodríguez Paz, a la manera de Agnes Varda, de Herzog, de Pedro Costa, sale a buscar a las fareras en un momento vital preciso y esa peripecia vital y emocional también se acaba entrelazando con la ficción del documental.

El camino hasta llegar al estreno comercial en salas de esta tarde no fue fácil. Para llegar a levantar la película le hicieron falta, al menos, un cortometraje y una exposición. Y ahora habrá también un libro.

En realidad son proyectos distintos, pero Cristina Rodríguez Paz admite que fueron las exposiciones lo que, a la postre, salvaron la película. Fue una mezcla de azar, necesidad y virtud. Ella necesitaba financiación y tenía conocimientos enciclopédicos y demasiados materiales sobre fareras. Instituciones como el Museo Marítimo de Mallorca no podían dar dinero a una película pero sí pedirle que organizara una muestra. Así surgió el proyecto, con diseño propio, que después estuvo en Roses, en Menorca y en la antigua rula de Gijón con el apoyo del puerto.

A Cristina Rodríguez le emociona leer los comentarios de los visitantes en las exposiciones pero lamenta que una película también rodada en Asturias, con la farera de Peñas, María González Gerpe, no logró un empujón en casa, a excepción del puerto de Gijón y del de Avilés. "He conseguido no arruinarme", concluye. "Pero necesito que la cosas mejoren para poder vivir de este tipo de cine. Es una apuesta personal por comprometerme con aquello que considero que me hace feliz".

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