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Oviedo, a pie de calle: El álbum de Montecerrao

El epicentro de uno de los platos fuertes de San Mateo, donde aún pasta ganado

Montecerrao, que acogerá un moderno centro de educación especial, mantiene algún retazo de la que fue su esencial rural

Aspecto que ofrecía la zona de Montecerrao, en plena ejecución de las obras de urbanización

Aspecto que ofrecía la zona de Montecerrao, en plena ejecución de las obras de urbanización / LNE

Oviedo

Los vecinos de Montecerrao seguramente no suscribirán el «Veinte años no es nada» del tango de Gardel porque la faz del más reciente de los barrios de Oviedo ha cambiado y mucho en apenas dos décadas. Donde a principios de este siglo XXI había el mayor movimiento de tierras de manera simultánea que se recuerda en la ciudad para gestar un nuevo barrio, se levanta hoy una zona residencial con amplias zonas verdes donde ya empiezan a aparecer también sedes de empresas de diversa índole y alguna que otra clínica. Y desde hace tres años, Montecerrao es el epicentro de uno de los platos fuertes de las fiestas de San Mateo, los fuegos artificiales.

Fuegos artificiales en Montecerrao

Fuegos artificiales en Montecerrao / David Cabo

La transformación de esta zona antaño rural en el suroeste del casco urbano de Oviedo no es muy diferente de la que vivieron antes otros barrios hoy consolidados, con las diferencias propias del paso del tiempo y de las exigencias de las corporaciones municipales de turno. Teatinos y Ciudad Naranco empezaron a cambiar prados con vacas y ovejas por edificios de pisos y casas de planta baja en la década de los años 30 del siglo XX, luego les llegaría el turno a la Argañosa y Vallobín en los cuarenta y cincuenta, como más recientemente a la Ería y La Corredoria.

Los planes urbanísticos de Montecerrao tardaron en despejarse una década, pero llegaron a tiempo para que las promotoras aprovecharan la lluvia del «gordo» de la lotería del Niño de 2001 en forma de venta sobre plano de muchas de las viviendas del futuro residencial. Con los primeros vecinos llegaron también las primeras fiestas, que tuvieron lugar en las amplias zonas verdes del parque Tuero Bertrand durante los meses de verano.

Fiestas en Motecerrao, en el verano de 2013.

Fiestas en Motecerrao, en el verano de 2013. / NACHO OREJAS

Son unas cuentas las generaciones de críos de esa zona de Oviedo que conocieron atracciones como el tren de la bruja, mientras que adolescentes y más mayores veían a algunas de las orquestas más afamadas del Noroeste en verbenas que fueron multitudinarias.

El archivo gráfico de Montecerrao también ofrece imágenes que delatan la cercanía de su pasado rural, de ahí la presencia ocasional de jabalíes que dejaron huella, por ejemplo en 2012, en las nuevas zonas verdes urbanizadas o de algunas vacas despistadas que hace dos años se adentraron hasta la plaza-glorieta de Montecerrao donde, por unos instantes, tuvieron preferencia sobre el tráfico rodado para sorpresa de conductores y de vecinos de la zona.

Víacrucis por las calles de Montecerrao, en la Semana Santa de 2011.

Víacrucis por las calles de Montecerrao, en la Semana Santa de 2011. / MIKI LOPEZ

Una de las actuaciones singulares ejecutadas en la zona consistió en 2014 en la puesta en servicio de un spa gimnasio, que ha dotado de instalaciones deportivas abiertas al público, aunque de carácter privado, a una zona donde algunos de los edificios residenciales disponen de piscina o pista de pádel. Otras imágenes que ya forman parte del álbum de Montecerrao son las del vía crucis que iba desde el nuevo templo parroquial, ubicado en el centro de la urbanización y, hasta el santuario del Cristo de las Cadenas, con la presencia del arzobispo, Jesús Sanz Montes.

Hórreo en la zona de Vega del Cristo, cercana a Montecerrao.

Hórreo en la zona de Vega del Cristo, cercana a Montecerrao. / J. A. A.

Más de dos décadas de historia como barrio también han dado para algún que otro susto, como el escape de gas que se produjo en la calle Montecerrao en 2020,el año en que algunas de las terrazas de sus edificios vivieron un protagonismo inesperado a cuenta de la pandemia del coronavirus, o el incendio que se declaró en la zona próxima a los chalés del parque, en el verano de 2024.

Ovejas pastando en una finca de Vega, limítrofe con Montecerrao. En segundo plano, un ramal del enlace entre El Cueto y Latores.

Ovejas pastando en una finca de Vega, limítrofe con Montecerrao. En segundo plano, un ramal del enlace entre El Cueto y Latores. / J. A. A.

El pasado rural de lo que en su día fueron las caserías del Monte Cerráu todavía puede respirarse en uno de los extremos de la urbanización, el más próximo a donde se construye ahora el que será el más moderno colegio de Educación Especial de Asturias, con una inversión de 21,6 millones de euros. Allí al lado, las ovejas todavía pastan a sus anchas, ajenas a unas obras que se prolongarán dos años, bien cerca de la ermita de Vega.

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